
En su columna del primer "Semanal" de 2012 Juan Manuel de Prada realiza una glosa laudatoria de un libro publicado por Antonio Sanjosé con el título "La felicidad de las pequeñas cosas"; los propios editores del suplemento citado destacan una frase que me ha inspirado el post de hoy: " ... calzarse unos zapatos viejos, saborear unos churros, visitar una tienda de ultramarinos, volver a escuchar una canción que remueve los cementerios de nuestra memoria ...", unos cuantos ejemplos que pone de Prada sobre lo que él mismo denomina "primores de lo vulgar", donde el tal Sanjosé nos descubre, al parecer, "nuestra más intima verdad, sepultada entre una hojarasca de vanos afanes, ambiciones desnortadas y confusas desazones". Me ha gustado la idea, y me ha servido como santo y seña para el sano ejercicio de aprender a desdramatizar las tragedias que con frecuencia me inventó y no hacer excesivo caso a quien me acusa de caer en la nostalgia como pretendida manifestación de estar haciéndome viejo.
Sin despreciar al calzado cómodo, los churros o lo que en Cataluña llaman "colmados", me he quedado con esas canciones que nos recuerdan a momentos concretos del pasado, pienso que porque en mi vida siempre ha estado viva la paradoja de compartir la realidad de una memoria amplia con la que recordar un número importante de canciones y un oído más bien negado para la música. Un viejo amigo me definía en tiempos como un personaje "lleno de letras de canciones", y es bien cierto que no limito mi tendencia al "tarareo" al momento de la ducha y que con demasiada frecuencia me descubro -y me temo que otros también me descubren- cantando por la calle -en voz baja, eso sí-.


Y podría seguir hablando de muchos otros temas que con solamente oírlos me hacen revivir momentos distintos, emotivos, vibrantes, importantes, divertidos, ... incluso alguno triste. Así "Amores", de Mari Trini, "Parábola", del disco que Serrat dedicó a Machado, "¿Y cómo es él?", una de esas exitosas canciones de "cuernecillos" de Perales que sonaba en el Talgo qué me llevaba al último examen de mi oposición, "Le llamaban piel", de Sergio y Estíbaliz, la versión que de "La barca de oro" cantaba Mocedades, "Hablame del mar marinero", de Marisol, "Lucía", de Sergio Dalma, "Señora", un tema de Pancho Céspedes que va unido a mi último año en la imperial Tarraco, "Salomé" un ritmo más bien hortera de Chayenne ... y, por supuesto, "My way", del gran Frankie, una canción mítica que me trae recuerdos muy especiales. Y rememorar tiempos pasados, sucesos inolvidables, sensaciones antiguas o la compañía de personas que tal vez ya no están entre nosotros nos hacen más humanos y nos ayudan a conservar lo bueno que hemos vivido.
7 comentarios:
Yo también tengo canciones que me transportan a otro lugar y otro tiempo. Es algo casi mágico. Pero no tengo tan buena memoria como tú para enumerarlas. Forman parte de nuestra vida. Un beso.
Sí, forman parte de nuestra vida, sobre todo porque nos devuelven vivencias, recuerdos, personas, momentos, ...
Aunque hay quien cree que todo ésto es superficial, como si mirar al pasado fuera perder el tiempo. Yo no lo veo así.
...no suelo cantar en la ducha, si que tarareo algo en la calle. Pero cuando más disfruto trayendo viejos recuerdos es cuando voy en moto y canto al aire alguna otra canción; a todo volumen, sin que me importe que me oiga nadie porque canto y "esa melodía" la escucho, la disfruto y queda en el "aire"... y si alguien se vuelve, yo ya he pasado de largo.
Uff, qué cantidad de canciones conocidas mencionas.
Hace unos tres años, aprovechando que me compré un iPod de 80 gigas donde caben unas 20.000 canciones, me dediqué a recopilar las canciones de toda mi vida, aunque muchas den ahora verguenza ajena, y ahí están. Me encanta ponerlo a reproducir en modo aleatorio y que vayan saliendo totalmente mezcladas.
Lo de la moto, Tomae, debe de ser la caraba.
En cuanto a lo que dices, Maireen, hay canciones que envejecen mejor que otras. El modo aleatorio también lo uso con frecuencia, ¡viva el "shuffle"!!!
Yo me quedo con "El ritmo de la noche", de Sonia y Selena, que estuvimos bailando todos las zaragocistas en el estadio de La Cartuja, el 30 de junio de 2011, tras ganar la Copa del Rey al Celta por 3-1.
Y también con el "We are the champions" de "Queen" y "Que viva España" de Manolo Escobar, que cantamos también todos los zaragocistas en el Parque de los Príncipes, el 10 de mayo de 1995.
Qué tiempos Modestino, qué tiempos...
Y que lo digas, ...pèro tarde o temprano volverán, ya lo sabes :).
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