5 de julio de 2010

Esas películas "toleradas"



A la hora de recordar los grandes eventos cinematográficos de mi infancia, además de determinados clásicos de los dibujos de Disney -"Blancanieves", "Dumbo", "Pinocho", ...-, pasan por mi cabeza títulos como "Mary Popins", posiblemente el boom más importante de quienes hicimos la 1ª comunión en torno al año 1965, "Oliver", un musical realmente inolvidable, "Quo Vadis" -reposición, por supuesto-, con Robert Taylor, Deborah Kerr y un Peter Ustinov prodigioso en el papel de Nerón, "Al este de Java", una de aventuras donde se recreaba la erupción del volcán Krakatoa, "La vuelta al mundo en 80 días", con la presencia brillante de David Niven, Shirley McLane y el mismísimo Cantinflas como un inolvidable Picaporte o "20.000 leguas de viaje submarino", cuyos protagonistas eran Kirk Douglas y James Mason. Pero en unos años donde ir al cine era una de las soluciones más sencillas para llenar vacaciones de verano, fines de semana e incluso algunos de esos miércoles por la tarde que no había clase, si uno se pone a recordar salen a la luz bastantes títulos más, la mayoría de películas que han quedado en el olvido. Recuerdo que a mí me daba por tragarme cualquier versión del zorro, por mala que fuera y también cierta tendencia a pretender asistir a casi todas las que llamábamos "pelis de risa".

Esas películas toleradas las veía, a veces, en los cines de Zaragoza, con especial referencia al Cine Mola, al París y a las sesiones de verano del Cine Latino de la calle Estébanes, que solía poner películas casi de la época de "Maricastaña": "El recluta", de Jerry Lewis, "El zorro cabalga de nuevo", "La isla misteriosa", ...; también había sesiones matinales los domingos en los cines Victoria y Palacio, también con reestrenos variados: "Zafarrancho en la marina", "Casi ángeles", "Bajo el signo de Montecristo", ..., sin olvidar la larga época en la que acudía a las sesiones que los domingos por la tarde ofrecía el Colegio de la "Enseñanza" de la calle Bilbao donde estudiaba mi hermana, y donde vi desde el "Robín de los Bosques" de Errol Flyn y Olivia de Havilland hasta "El tulipán negro", con Alain Delon, Virna Lisi y Adolfo Marsillach, pasando por un tronchante "Lío en los grandes almacenes", protagonizada por Jerry Lewis y unas cuantas españoladas.

El año 1969 triunfaron por todo lo alto dos films de humor de los que luego se ha sabido muy poco más: "El rey del peligro", una versión del célebre Inspector Clouseau protagonizada por Alan Arkin y "Todo un valiente", de la que recuerdo tan sólo que la ponían en el Cine Madrid y que me lo pasé en grande, pero de la que no he sido capaz de encontrar referencia alguna en internet. Y también por entonces comencé a ser consciente de la existencia de Louis de Funes, un francés lleno de tics y gestos que a algunos no acababa de gustar: la serie del gendarme, "La gran juerga", "El Rabbí Jacob", "Fantomas", "El gran restaurante", "Sálvese quien pueda", ... siguen cuajando mis recuerdos cinematográficos.

Por supuesto estaban los grandes clásicos: Jonh Wayne ("Rio Lobo", "Los indestructibles", ...) y Gary Cooper ("La policía montada del Canadá", "Tres lanceros bengalíes", "Los inconquistables", ...), sin olvidar los westerns de segunda fila y las inolvidables películas de romanos, de esas que inmortalizó años después Joaquín Sabina: "Los esclavos más fuertes del mundo", "El triunfo de los 10 gladiadores", "El retorno de Maciste", ... en algunas de las cuales hasta aparecían centuriones con reloj japonés. Inolvidables también dos grandes producciones en las que se invirtió dinero y que trataban sobre grandes carreras por tierra y aire: "La carrera del siglo", una película de Blake Edwards con un reparto estelar: Toni Curtis, Jack Lemmon y Nathalie Wood y "Aquellos chalados en sus locos cacharros", con actores también de renombre: Stuart Whitman, Sarah Miles, James Fox, Alberto Sordi, Jean Pierre Cassel, ...

De entre esas películas de serie B recuerdo dos a las que asistí en el vetusto salón de actos de la Compañía de María y con las que disfruté muchísimo; una de ellas se titulaba "Siete veces siete", se trataba de una producción italiana dirigida por un tal Michael Luppo; el argumento era original: una serie de presos se conchaban para que les lleven a la enfermería de la cárcel y una vez allí, aprovechar la Final de la Copa inglesa de fútbol para escaparse y dirigirse a la Casa de la Moneda con el fin de imprimir una serie de billetes de libras esterlinas; calculan que el trabajo les costará los 90 minutos que dura el partido, durante el cual engañan a los vigilantes con unas grabaciones ad hoc, con la intención de regresar a la enfermería antes del final del partido: toda clase de incidentes, una gol de última hora que les salva del desastre y un final inesperado y cómico conforman una película que no se ahora lo entretenida que me parecería, pero que en aquel tiempo me pareció desternillante. La otra era francesa y se tituló en España "Busquen al 202", narrando las peripecias de un hincha francés que acude a Londres para presenciar un Inglaterra-Francia de la Copa de las 5 Naciones de rugby y origina todo un circo al ponerse el casco de un bobby en la consulta del dentista: otro film con el que me partí de risa.

Y para cerrar el elenco hay que acudir a la factoría Disney y traer a colación toda una serie de películas con personajes de carne y hueso que solían ser expuestas en el Cine Mola del actual Paseo Sagasta. Eran deliciosas las protagonizadas por Dean Jones, un guaperas nacido en Alabama que solía hacer el papel de chico bueno y espabilado; en 1965 protagonizó junto a Hayley Mills "El gato del FBI", donde interpretó a un detective que debe resolver el misterioso caso de un gato que lleva en su cuello el reloj de una cajera secuestrada y en la que aparecen nombres tan ilustres como Roddy MacDowall y Elsa Lanchester; su siguiente película para el estudio fue la comedia "Los perros de mi mujer", donde dio vida a un hombre al que los traviesos perros de su mujer le amargan la vida; otras pelis de reír sin parar fueron "Mi amigo el fantasma", donde interpretó a un profesor que pide ayuda al fantasma del pirata Barbabanegra (Peter Ustinov) para que ayude a sus ineptos alumnos en una competición deportiva y "Ahí va ese bólido" (1968), en la que dio vida a Jim Douglas, el conductor de Herbie, el Volkswagen Escarabajo inteligente. Disney tambiéns e sirvió de viejas glorias de Hóllywood para hacer aceptables películas juveniles; aquí cabe hablar del trabajo de Walter Brennan en "El abuelo está loco", donde encarna a un magnate maderero que se enfrenta a unos gnomos defensores acérrimos del bosque y el de Fred McMurray en "20 docenas de hijos", donde hace de guía de un montón de scouts al ritmo de una canción de lo más americana titulada "Follow me" y "El más feliz millonario", en la que encarna a un excéntrico rico americano, en la primera cuenta con la colaboración de Vera Miles y en la segunda con la de Geraldine Page y Greer Garson.


8 comentarios:

Mariapi dijo...

¡Las recuerdo casi todas! No recuerdo muy bien si era en el Colegio de Médicos...los domingos sesión doble...no estoy segura. Probablemente si vuelvo a verlas me parecerán trasnochadas, pero en mi recuerdo son trocicos de felicidad.

Me ha encantado hasta el título "toleradas"...si es que lo dice todo.

Gracias Modestino.

Modestino dijo...

Era la terminología de la época ... ¿recuerdas?: 1, 2, 3, 3 con reparos ...

sunsi dijo...

¡Qué currada de post, Modestino! Y otra vez demostración de tu memoria de elefante. Mary Porrins fue la primera película que vi en un cine. No se me olvidará jamás.
¿Y "Siete novias para siete hermanos"?Yo qué sé la de veces que la habré visto...

Y una cosa curiosa. Observo que os colegios de monjas tenían sesión de cine los fines de semana en toda España. Recuerdo que yo iba con mis primos a Teresianas. Toleradísimas...

Gracias por los recuerdos, jurisconsulto

Modestino dijo...

Las películas en los colegios de monjas darían para mucho; recuerdo algunas cuyo final no se vió, imagino que por algún beso o similar.

También recuerdo que las monjas se enfadaban si nos poníamos en las filas de delante con las niñas ... y que conste que era demasiado joven como para que nadie pensara cosas raras.;)

quique dijo...

En los tableros de algunas iglesias se colgaban las calificaciones morales de las películas...era una información notable para los que buscábamos información orientativa en nuestra época de despertar a muchas cosas.

Enfín, casi todas las películas que nombras son maravillosas en mi memoria. Hay algunas que todavía veo con gusto, como Oliver...qué música y qué dirección artística!!!

También recuerdo, como si de un Edén particular se tratara, el blanco y negro de La Guerra de los Botones...Tempus Fugit!!!

Por cierto, saludos, Modestino, después de un largo tiempo de ausencia en la red

Modestino dijo...

¡¡"La guerra de los botones"!! ... la había olvidado casi por completo. Fue una película mítica en nuestro tiempo, de esas de las que todos hablaban ... además se insistía entre los que la habían visto en la escena en la que se quedan los protagonistas en cueros ... tenía su particular e ingenuo morbo.

veronicia dijo...

Creo que cuando yo llegué al cine no existían las películas "toleradas"...
El cine de mi pueblo lo cerraron cuando yo era pequeña ante la entrada del vídeo, aunque recuerdo que para las fiestas programaban alguna película. Recuerdo haber visto allí "En busca del arca perdida"...
Era un lugar especial porque después de la sesión de cine apartaban todas las butacas y hacían baile...
Las butacas eran de madera y cuando se cortaba la película empezaban a golpearlas con fuerza hasta que la "pegaban"
Se podían comer pipas y no existían las palomitas...

(Hace un tiempo mi pasión por el cine me trajo un regalo; una fila de tres de esas butacas de madera... )

Modestino dijo...

"En buisca del arca perdida" es ya de una generación -o dos- posterior a la mía. Supuso el regreso a las pelis de aventuras, las de siempre.