29 de agosto de 2012

Muere una actriz de rango


El pasado lunes, 27 de agosto, falleció en Madrid Aurora Bautista, la mítica actriz española que en el mes de octubre hubiera cumplido 87 años; la actriz, vallisoletana de nacimiento, murió en la madrileña clínica de "La Milagrosa" al no poder superar una insuficiencia respiratoria que se le había declarado el día anterior. Así como de otros muchos actores y actrices españoles que han pasado por este sitio tuve conocimiento a través de sus intervenciones en la televisión, Aurora Bautista tuve noción por medio de las revistas y periódicos de la época, que la presentaban como una de las actrices más importantes de la historia del cine español, mientras que no recuerdo actuación suya en los programas habituales de la tele.

Eso sí, desde muy niño tuve conciencia de la presencia principal de la actriz fallecida en esas películas históricas de posguerra en las que Aurora Bautista se hizo célebre por sus actuaciones majestuosas y sus vehementes formas de declamar; así, no eran pocas las veces en las que TVE emitía los tres legendarios films dirigidos por Juan de Orduña: "Locura de amor" (1948), una fastuosa versión de la agitada vida de Juana la Loca, junto a Fernando Rey, Sara Montiel y Jorge Mistral, "Pequeñeces" (1950), basada en el "dramón" del Padre Coloma, con Jorge Mistral, Sara Montiel, Guillermo Marín, María Asquerino, Manuel Dicenta y un jovencísimo Carlos Larrañaga y "Agustina de Aragón" (1950), todo un clásico del cine histórico nacional en el que vuelve a coincidir con Fernando Rey. Este estilo de cine grandilocuente, propio del momento que atravesaba España, encumbró a la actriz, si bien cuentan los cronistas que ésta no quedó satisfecha de ser encasillada en un género de películas y una forma de actuar y buscó realizar films que se acercaban más a la realidad social de la España de la época. Fruto de esta inquietud es "Condenados" (1953), dirigida por Manuel Mur Otí, un crudo drama rural ambientado en un pueblo de La Mancha que trata de miseria y crímenes por celos, en el que comparte cartel con dos buenos actores de entonces: Carlos Lemos y José Suárez y que terminó siendo un intento fallido. El obituario de El País nos recuerda que la actriz confesó que el citado director “me pedía que lo hiciera muy en Aurora Bautista”, es decir, con la expresión desmesurada y la voz forzadamente trémula, algo que a la larga fue contraproducente.

Tras "Condenados" rodó varias películas, entre otras "Sonatas" (1959), de Juan Antonio Bardem y "Teresa de Jesús" (1961), otro film histórico de Juan de Orduña, junto a Alfredo Mayo y José Bódalo y que, según nos cuentan ahora, fue notoriamente modificada por la censura de la época, que impidió la reconstrucción histórica que Bautista pretendía. Tras estos años de pocos éxitos en los que se marchó a vivir a Méjico, Aurora Bautista realizó la que para muchos ha sido su mejor trabajo en el cine, al protagonizar "La tía Tula" (1964), dirigida por Miguel Picazo y junto a Carlos estrada, Irene Gutiérrez Caba, Enriqueta Carballeira, Laly Soldevila, José María Prada; esta magnífica versión de la gran novela de Unamuno le devolvió a la cima y facilitó que consiguiera varios premios de interpretación. Después intervino en "El derecho de nacer" (1966), de Tito Davison, "Uno a uno sin piedad" (1968), de Rafael Romero Marchent, un spaguetthi western junto al malogrado Peter Lee-Lawrence y "pepa Doncel" (1969), de Luis Lucia, el descubridor de Marisol, basada en una obra de Jacinto Benavente y con Juan Luis Galiardo, Gracita Morales, Mercedes Vecino, Maribel Martín, Fernando Guillén y María Asquerino.

A partir de los años 70 Aurora Bautista pierde jerarquía en el cine, y sus películas no suelen tener tanta relevancia: "Una vela para el diablo" (1973), de Eugenio Martín, un auténtico thriller de terror hispano, donde comparte papel de solteronas beatas y psicópatas con Esperanza Roy, "El mirón" (1977), de José Ramón Larraz, otro drama junto a Héctor Alterio y Aurora Redondo, "El polizón del Ulises" (1987), de Javier Aguirre, basada en una novela de Ana María Matute, con un reparto de viejas glorias: Imperio Argentina y Ana Mariscal o "Hermana, pero ¿qué has hecho?" (1995), de Pedro Masó. De mayor relevancia fueron "Extramuros" (1985), donde vuelve a trabajar con Miguel Picazo, basada en una novela de Jesús Fernández Santos y con un largo reparto de grandes actores españoles que encabezan Carmen Maura y Mercedes Sampietro y en el que borda su papel de priora, "Divinas palabras" (1987), de José Luis García Sánchez, sobre la obra de Valle Inclán, una película que tuvo muchas nominaciones para los "Goya" y en cuyo reparto aparecen también Paco Rabal, Ana Belén, Imanol Arias y Juan Echanove y "Amanece, que no es poco" (1989), de José Luis Cuerda, convertida en película de culto tanto en algunos círculos de cinéfilos con un reparto significativo: Antonio Resines, José Sazatornil, Gabino Diego, Quique Sanfrancisco, Luis Ciges, Manuel Aleixandre, Cassen, Rafael Alonso, ... ¿hay quién de más?. En el nuevo siglo cabe citar tres trabajos de Aurora: "Adiós con el corazón" (2000), de José Luis García Sánchez, que podríamos incluir en la lista de guiones entrañables de Rafael Azcona, protagonizada por Juan Luis Galiardo y en la que la actriz tiene un rol secundario junto a otras "veteranas" como Teresa Gimpera y María Luisa San José, "Octavia" (2002), de Basilio Martín Patino, con marcado tinte de crítica político-social y en el que llama la atención la presencia en el cartel de Jaume Sisa y "Tiovivo c.1950" (2004), de José Luis Garci, su última actuación con nombres tan llamativos como Fernando Fernán Gómez, Fernando Delgado, María Asquerino, Francisco Algora, Agustín González, Alfredo Landa, Manuel Galiana, Carlos Larrañaga, Tina Sainz, Luis Varela, Manuel Tejada, Manolo Zarzo, ... en fin, pura historia de la escena española. En definitiva, Aurora Bautista fue perdiendo ese estilo rimbombante para ir asumiendo las formas del cine actual y supo mantener un buen nivel a la hora de trabajar en películas de cierta calidad.

Aurora Bautista tenía también vocación teatral; así a las órdenes de autores como José Tamayo o Luis Escobar intervino en obras del calado de "Antígona", "Medea", "Fuenteovejuna", "La gata sobre el tejado de zinc" o "Yerma". hace tiempo me contaba Tommy la anécdota que ahora reproducen varios medios, cuando Luis Escobar dirigiéndola en "Yerma", le dijo al principio de la obra: “Aurorita, guapa, cálmate, que aún no ha pasado nada“, dada la desproporcionada pasión que ella ponía. En 1958 ya había destacado con "Requiem por una mujer" de William Faulkner. Muy posteriores son sus papeles en "Oye, patria, mi aflicción" (1978), de Fernando Arrabal, "La señorita de Tacna" (1982), de Mario Vargas Llosa, "Tito Andrónico" (1983), de William Shakespeare, en el Festival de Teatro Clásico de Mérida y "Paso a paso" (1986-1987) en versión de Nacho Artime. También interviene en "Cartas de mujeres", de Jacinto benavente, "Morirás de otra cosa", de Manuel Gutiérrez Aragón y "Bodas de sangre", de García Lorca, que estrena en Buenos Aires en 1995, entre otros. En definitiva, una actriz de los pies a la cabeza, descanse en paz.

8 comentarios:

susana dijo...

Se van yendo los mejores y me temo que lo que queda no me gusta demasiado. Un beso.

Modestino dijo...

Es ley de vida, Susana .... los mejores siempre se van, pero quedan otros que si aún no lo son, pueden terminar siéndolo.

Valentin dijo...
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Anónimo dijo...

En la foto de yerma se parece a Ava Gardner

Modestino dijo...

Tienes razón y eso dice mucho de la belleza de Aurora Bautista.

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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