1 de mayo de 2020

Lecturas de ingreso y encierro


Tras 8 días de ingreso hospitalario y dos semanas encerrado literalmente entre cuatro paredes, he leído en abril algún libro más que mi media mensual. Ha habido de todo un poco, pero si he sabido explicarme bien se verá que las joyas han llegado al final.
De Fernando Savater solamente había leído su escrito sobre el nacionalismo, un breve ensayo en el que comprobé su magnífica manera de escribir y la lucidez que muestra para tratar un tema con tantas aristas y que se ha llevado tan lejos, aunque deba reconocer que cuando alguien mantiene tus mismas opiniones puede resultar más fácil opinar a su favor. Venía tiempo encaprichándome de "La peor parte", un especie de diario personal en torno a los más de 30 años que pasó con su pareja y, de manera especial su rápida enfermedad y su muerte. Al título Savater le ha acompañado del añadido de "Memorias de amor", una afirmación que está plenamente justificada. Con el libro de Savater he disfrutado y, sin dejar de lado la calidad del escritor donostiarra al escribir, me han maravillado dos cuestiones: la primera la claridad y valentía con la que trata el problema vasco, muy lejos de la equidistancia y los sofismas de algunos, de manera que cabría clasificar este libro como el perfecto complemento de "Patria" de Fernando Aramburu. Por otro lado me ha parecido una gozada y me ha emocionado como queda reflejado el profundo amor mutuo que con sinceridad y sin esconder nada sentían el autor y su mujer Sara, a quien llama con el simpático mote de "pelo pincho": delicadeza, ternura, detalles mutuos, compenetración … realmente entrañable. También tengo que resaltar la elocuencia y el descaro con el que Fernando Savater nos cuenta sus más grandes intimidades, tal vez en ocasiones traspasando los límites del pudor, … pero los libros me gusta leerlos enteros y soy de aceptar los contenidos que cada autor decide poner.

No había oído hablar nunca de Carlos Augusto Casas, y de su novela "Ya no quedan junglas a donde regresar" apenas dos miradas de pasada en algún foro de internet. Cabe añadir que su diseño de portada me pareció raro y poco atractivo, además de que por las razones que sean, no me fijé ni siquiera en su argumento. Pero, como ha ocurrido en otras ocasiones, hubo una "espoleta" que transformó la indiferencia en interés y esa fue una de esas encuestas  en las que en ocasiones señaladas críticos de literatura, expertos y famosos recomiendan cada uno un libro. En este caso, con motivo de la valoración de los libros publicados en 2019, "El Cultural" de ABC  preguntaba entre otros al actor Emilio Gutiérrez Caba, quien hacía grandes halagos de esta novela, además de hacer hincapié de haber sudo galardonada con el "VI Premio Wilkie Collins" de novela negra. El libro no decepciona; se anuncia violencia y originalidad y hay de ambas para dar y vender. El  autor nos ofrece unos personajes con fuerza, una trama bien elaborada y acción y tensión permanentes. A lo dicho se suma un final sorprendente e imaginativo en diversas direcciones. También hay que decir que en mi opinión, todo es más bien "excesivo", se busca una crítica social, condimento casi habitual en el género, si bien en este caso puede llegar a ser algo maniquea. Hay que tener cierto estómago para encajar las descripciones del relato y añadiría que lo que nos cuenta el escritor madrileño resulta más bien inverosímil.

Entre mis gustos literarios preferentes están las novelas victorianas. Por eso, y posiblemente porque hace mucho que no pasa un libro de este tipo por mis manos, me llamó la atención la recomendación contenida en un grupo de Facebook al que estoy añadido uno de cuyos administradores es un catedrático de literatura que conocí hace años del que me fío bastante. El hombre recomendaba con contundencia -"¡novelón, novelón!", exclamaba entusiasmado en el muro, insistiendo en que estaba al nivel de los mejores Charles Dickens y Wilkie Collins. El título del libro es "Los misterios de East Lynne" y su autora respondía al nombre de Ellen Wood. Me pareció una recomendación de garantías y con el inicio de mi estancia hospitalaria me enfrente a las 688 páginas del volumen. La lectura me ha entretenido, durándome hasta el día siguiente del fin de mi confinamiento que siguió a aquélla. Es cierto que tanto el ambiente en que se desarrolla la historia como el estilo literario son los propios de los tiempos victorianos, pero en mi modesta y subjetiva opinión resulta algo exagerada la equiparación con los dos grandes escritores ingleses. Se trata de un auténtico dramón, la historia tiene fuerza y dramatismo de principio a fin, pero el tono resulta a veces lacrimógeno, la autora se extiende en demasiadas explicaciones que pueden cansar y a veces ser reiterativas y contiene digresiones explicativas que me parecen innecesarias. Sinceramente, si alguien quiere introducirse en la literatura "victoriana", mejor es acudir a los consagrados, aunque esta novela no sea ni mucho menos prescindible.

Con motivo del pavoroso incendio que destruyó buena parte de la Catedral de París, el escritor británico Ken Follett,  autor, entre otros best-sellers , de "Los pilares de la tierra", auténtica leyenda en la novela histórica del pasado siglo, ha escrito un brevísimo ensayo con el título de "Notre Dame": no cabía otro. Resulta inevitable pensar que la publicación de este pequeño libro tiene bastante de oportunismo, pero no por ello dejó de picar mi curiosidad ni la valoración del mismo tuene porqué ser necesariamente negativa. Como queda reiteradamente dicho el libro consta de 80 páginas, pero si restamos notas, agradecimientos, explicaciones y demás, se queda en poco más de la mitad. Follett, que parte de su condición de autor de una novela centrada en las catedrales, no nos cuenta nada nuevo, pero resulta interesante leer sus consideraciones diversas sobre la vieja iglesia a la que sustituyó la nueva, la célebre "Nuestra Señora de París" de Víctor Hugo, la vida y obra del arquitecto, el paseo triunfal y la Misa presidida por el general De Gaulle tras la liberación de la capital francesa o la relación del monumento con el turismo. Un libro para rellenar cualquier hueco que nos aparezca.

Hay libros que lees a trompicones, cuya lectura inicias, interrumpes y continuas varias veces y en ocasiones muy distanciadas. Es lo que me ha ocurrido a mí con "Miedo", el ensayo que sobre el presidente estadounidense Donald Trump publicó hace un par de años el periodista del "Washington Post" Bob Woodward. Andaba ilusionado con este libro, pues me había encantado el que sobre el caso Watergate ("Todos los hombres del presidente") escribió en su día -es decir hace más de cuarenta años- junto a su compañero de redacción, investigación y fatigas Carl Bernstein. A la hora de la verdad me ha costado mucho seguir el hilo, cosa que por cierto ya anunciaba alguna crítica leída al respecto. Pienso que hay que estar muy al día de la identidad y funciones de los personajes que rodean al presidente Trump, de su equipo de gobierno y asesores, cosa que no me ocurre a mí, que a lo largo del año largo que me ha costado terminar el libro he sufrido una catarata de cargos y puestos cuyos nombres en la gran mayoría de los casos oía por vez primera. Leer "miedo" al menos me ha servido para enterarme de que Trump es colérico, de opinión cambiante, terco y obstinado, y bastante difícil de convencer y  asesorar.

Gerald Brenan fue un hispanista británico, aunque por mor de la profesión militar de sus padres naciera en Malta. Su identificación con España fue tal que terminó instalándose en Málaga, donde murió en 1987 a la edad de 93 años. Cuentan que la primera vez que llegó a España, en su afán de mostrarse conectado con el ambiente se puso traje y sombrero cordobés según bajaba del tren, hasta que se dio cuenta que en un británico de casi 1,90 y pelirrojo esa indumentaria era chocante e inadecuada. Su obra más representativa fue "El laberinto español", un ensayo donde analiza los antecedentes sociales y políticos de la guerra civil. En estos días he leído "Cosas de España", un tomo en el que la editorial "Fórcola" reúne un serie de artículos de Brenan sobre diversos temas relacionados con nuestro país. Fue publicado el año pasado y lo compré a buen precio con motivo del triste cierre de la librería "Portadores de sueños". He disfrutado mucho con este conglomerado de temas: el autor habla de literatura -San Juan de la Cruz, Cervantes, Galdós, Alarcón, García Lorca, Barea,  …-, de historia reciente, con análisis de la 2ª República, el franquismo y los inicios de la transición, Picasso, … Hay dos capítulos que me han parecido especialmente buenos: un paseo descriptivo por las diferentes salas importantes del Museo del Prado y un relato de la historia de los cinco siglos de dominación árabe en España. Además del interés de los temas, es llamativo el respeto, la elegancia y el equilibrio con que escribe y opina Gerald Brenan.

Como ya he puesto de relieve en diversas ocasiones a lo largo de losúltimos meses, la lectura semanal del suplemento cultural de ABC me ha hecho descubrir a Pedro García Cuartango, y al descubrimiento ha seguido una admiración casi incondicional. Su trayectoria como periodista y escritor es mucho más amplia y brillante que una simple colaboración en una revista que sale cada siete días, pero a cada uno le llega la devoción de una manera. En mi decisión de leer algo de Cuartango influyó el consejo de un lector del blog cuya identidad ahora no recuerdo, pero al que agradezco me pusiera al día del "Elogio de la quietud", una recopilación de artículos del escritor de Miranda de Ebro que he ido leyendo y disfrutando a lo largo de abril. Me han gustado todos los incluidos en el libro, algunos muchísimo. Cuartango es un pesimista y un escéptico, a pesar de lo cual no te sume en el desánimo ni te impide intuir un tono de esperanza. Los artículos son de lo más variado y me he sentido identificado co dos tercios de ellos ... por lo menos. El autor se muestra como un hombre culto, con mucha vida a las espaldas, cierta bondad y una visión escéptica de la vida.

Me parece notable el panorama literario italiano actual, al menos en lo que a la narrativa se refiere. Por eso me entró fácilmente por los ojos "Los niños del Borgo Vecchio", una novelita -la llamo así exclusivamente por su extensión- del escritor Giosue Calaziura, un periodista siciliano que ganó con esta novela el premio "Paolo Volponi". Dicha novela fue escrita en 2017 y publicada en España a finales del año pasado por "Periférica", una de esas editoriales más o menos nuevas -"Nórdica", "Acantilado", "Libros del Asteroide", …- que han conseguido elevar la calidad de lo que se publica en nuestro país. Leyendo diversas críticas por internet, he descubierto que el cliché literario de Calaziura se denomina neorrealismo mágicos, que viene a ser un estilo que sin abandonar el realismo propio de los transalpinos, con su crítica social y sus matices de drama, incluye también ciertos toques de leyenda y fabulación. El título lo dice todo, pues nos narra la vida de tres adolescentes en uno de los barrios más miserables de Palermo. A pesar de las tristes vidas que relata -prostitución, malos tratos, pequeña delincuencia, …- el tono no deja de tener un cierto toque costumbrista y positivo. De cualquier manera, me ha parecido una lectura excelente, una de esas novelas de crítica social y crudeza que tanto conviene leer, … si como ésta son buenas. Las 168 páginas son otro acicate para leerlo pronto. La propia editorial anuncia próximos libros del autor: habrá que estar pendiente.

Este tiempo de confinamiento ha servido, entre otras actividades, para desempolvar armarios, cajones, baúles, … Cuando te dedicas a una de estas tareas, es fácil encontrar objetos que uno ignoraba poseer. Es lo que me ha pasado con una vieja edición de 1973 -de una editorial de Buenos Aires- de las "Cartas a un joven poeta", del gran poeta checo Rainer María Rilke. Tendré que empezar aclarando dos cuestiones: nunca había leído nada de Rilke y tengo una capacidad bastante torpe para entender la poesía al nivel que se merecen tanto este poeta concreto como el género poético en general. Alguien que sabe y mucho de esto me comentó que el hallazgo era un tesoro, afirmación que interpreté se refería tanto a la antigüedad de la edición como al propio libro en sí. Como el propio título hace ver se trata de diez cartas que escribe Rilke entre 1903 y 1908 en contestación a las preguntas que le efectúa Franz Xaver Kappus, cadete de la escuela militar austrohúngara, convertido en desconocido poeta. Las cartas de Rilke están llenas de belleza y claridad, además de tratar temas como la soledad, la muerte, lo sobrenatural,... Un libro bellísimo, aunque me quedara con la sensación de no haber sabido aprovecharlo lo suficiente.

14 de abril de 2020

Tiempo de charlatanes



El cine, la literatura, las leyendas que pasan de padres a hijos, mantienen vivas  imágenes, figuras tan características como peculiares. Una de ellas es la del vendedor ambulante, ese individuo  entre embaucador, predicador y saltimbanqui que en  pasados siglos viajaba de aquí para ella pregonando la excelencia de sus productos e intentando colocarlos sin importarle en exceso la veracidad de sus proclamas, la solvencia de sus ofertas.

Muy frecuentemente tales personajes son situados en el lejano oeste tratando de convencer a los habitantes del pueblo donde aterrizan de la eficacia de un crecepelo. Por mi cabeza ha pasado, casi como nube de verano, la tentación de equiparar estos individuos con nuestros "padres de la patria".

Estoy leyendo una magnífica recopilación de artículos de uno de mis periodistas de cabecera,  Pedro García Cuartango, reunida por la editorial "Círculo de tiza" y con el sugerente título de "Elogio de la quietud", en el que ponía el acento en   la anemia intelectual de nuestra época: "Hoy Europa es un erial intelectual en el que ya no se discute nada. El espectáculo ha sustituido a las ideas, la representación a la política, la televisión a los programas y el Twitter a los debates. Cualquiera puede convertirse en un líder de la opinión pública si su discurso es suficientemente vacío y opaco, aparente paradoja del reino de lo mediático.". 
 
Asoma en mi cerebro esta idea  en relación con aquéllos -y aquéllas- que han llenado la opinión pública, los foros políticos y ciudadanos de palabras, frases, conceptos, ideas, ... etiquetas, ... que aparentan solvencia y suenan a progreso y uno no sabe si no son más que palabrería hueca con tanta trampa e ineficacia como un crecepelo.

3 de abril de 2020

Lecturas con mascarilla


La peculiar situación de pandemia y confinamiento de estas semanas ha  ayudado a incrementar algo mi número de lecturas. Todas me han ayudado a entretenerme, pero  voy a recomendar muy especialmente luna recopilación de artículos de Magris, un pequeño tesoro de Ivo Andric sobre Goya y un excelente relato de Somerset Maugham.

Mi interés por Claudio Magris se remonta a tres décadas; recuerdo perfectamente como en el verano del 90 un periodista catalán me recomendó vivamente la lectura de "El Danubio", posiblemente su obra cumbre. Por esas extrañas razones que uno no sabe muy bien explicar, fui retrasando la lectura del libro de este intelectual nacido en Trieste. No por ello he dejado de estar pendiente de su obra, y al comprobar que "Anagrama" publicó recien iniciado el año una recopilación de brevísimos artículos con el título de "Instantáneas", pensé que por fin llegaba la ocasión de leer algo suyo. El libro es breve : pequeños relatos que no son más que lo que su título indica: instantáneas. Los temas son de lo más variado: escenas, anécdotas, consideraciones concretas … Por encima de todo, destaca la forma pulcra y esmerada de escribir, un sentido común y una incisividad notables y, en suma, una lectura realmente deliciosa. Es de aquellos libros que tienen la virtud de poder leerse en cualquier momento: un fin de semana con tiempo, un rato de cansancio, una lectura escalonada, sin prisas, … Por supuesto, aún no he renunciado al "Danubio".

Cuando relato mis lecturas es frecuente que entre ellas suela figurar algún brindis al sol, algún capricho. Es el caso de "En la sangre", un relato policial escrito por la barcelonesa Laura Gomara. El argumento que nos cuenta la contraportada y una presentación atractiva me animaron a leer este libro sin más referencias. La novela es entretenida y a quien, como a mí, le gusta el género puede permitirse el lujo de leerlo sin la mala conciencia de haber perdido el tiempo … otras cosa es que alguien busque exquisiteces literarias, porque sin ser, ni de lejos, el lubro un desastre, no destacan esas formas en exceso. La autora ambienta la trama en Barcelona, algo que para mí es un dato positivo, al moverse en lugares que uno conoce con mayor o menor detalle. El personaje protagonista posee cierta originalidad: Eva Valverde tiene dos carreras, gasta mucho en ropa y lleva una doble vida, pues es carterista. La autora nos cuenta una historia de crímenes, mafias extranjeras, chantajes, peristas. El libro es tal vez demasiado extenso; pienso que 336 páginas son demasiadas para una novela de intriga, …. al menos si es de esas sin excesivas pretensiones … al menos a mí se me hizo algo larga.

Hacía tiempo que me habia llamadi la atención un libro sobre Francisco de Goya que lucía en el estante de temas aragoneses de la tienda de la "Casa del Libro" de la calle San Miguel de Zaragoza. Lo edita "Acantilado", creo que una editorial de plena garantía, está escrito por Ivo Andric, escritor balcánico que ganó el "Nobel" en 1961 y nos habla de uno de esos aragoneses inmortales que no siempre conocemos con el detalle y la profundidad que sería exigible. La publicación , titulada escuetamente "Goya", es muy breve: 96 páginas de las que exactamente la mitad están dedicadas a 30 reproducciones de cuadros del pintor de Fuendetodos. Las 48 primeras las componen una breve semblanza de Goya y una ficticia entrevista al mismo. La biografía, si es que puede llamarse así, no añade nada nuevo, pero está muy bien escrita, mientras la segunda es una brillante conversación entre el escritor y el artista para lo que aquél  idea la aparición del pintor en un viaje suyo a la localidad francesa de Burdeos. Un libro para disfrutar el corto rato que dura su lectura.

Una de mis más  frecuentes fuentes de inspiración a la hora de escoger libros  es la página que casi todos los sábados publica Pedro García Cuartango en "El Cultural" de ABC. Sus sugerencias son  siempre muy interesantes y la mayoría de las veces pico el anzuelo.  Ya han pasado por mis manos libros de autores como Sciascia y Balzac, entre otros, gracias a sus sabios consejos. En esta ocasión la recomendación asumida hacía referencia a una breve novela del escritor británico William Somerset Maugham, un prolijo autor que vivió entre finales del siglo XIX y los inicios de la segunda mitad del pasado. Ya había leído en su día "El velo pintado", un brillante y moralizador relato llevado al cine por John Curran en 2006, con brillantes interpretaciones de Edward Norton y Naomí Watts, por cierto;  no dudé en hacer caso al veterano periodista y me hice con una versión digital de "El misterio de la vila", un pequeño relato ambientado en Florencia que mezcla la intriga con el drama romántico. Una vez más he acertado plenamente siguiendo el consejo del ex director de "El Mundo" y he disfrutado con una novela que me ha parecido una pequeña joya. La novela también tuvo su versión cinematográfica a cargo del norteamericano Philip Haas y con reparto estelar: Kristin Scott Thomas, Sean Penn, James Fox y  Anne Bancroft. Eso sí, aquí como en la otra no cabe el calificativo de "moralizante",  pero no se trata siempre de eso, ¿no?.

Para los que "odiamos el fútbol moderno" hay una serie de nombres que nos devuelven a esos tiempos de partidos a las cinco de la tarde, "Estudio Estadio" y  marcador simultáneo "Dardo". Cuando se trata de recordar jugadores no  vienen a nuestra cabeza tan solo nombres como  Cruyff, Pele, Maradona o Beckenbauer, sino otros que aportaron un protagonismo tal vez distinto. Uno de ellos fue el salvadoreño Jorge González, quien dejó huella imborrable en Cádiz tanto dentro como fuera del campo. Hace unos años un periodista napolitano, Marco Marsullo, publicó un libro sobre el jugadr centroamericano que tituló "Mágico González. El genio que quería divertirse" y fue publicado en España a finales del verano pasado. No es un libro propiamente sobre fútbol, sino una especie de semblanza, llena de filosofía y anécdotas originales, sobre un hombre que jugaba al balón tan bien como el mejor de su época, pero que se tomaba el deporte rey y la vida misma de otra manera. Mágico González formó parte de ese Cádiz inolvidable de "Super Paco", Juan José, Carmelo, Dieguito y los hermanos Mejías y se hizo famoso tanto por sus increíbles jugadas de artista como por su afición a la noche y a las mujeres. Marco Marsullo idea un viaje en taxi que conducía el futbolista -a eso se dedicó el hombre tras colgar las botas- y elucubra sobre su filosofía de la vida, sus experiencias deportivas y sus peculiares "hazañas".

Hace poco menos de dos meses falleció en Madrid a los 49 años el periodista David Gistau. Fue Gistau un personaje especial, polifacético y lleno de vitalidad; a mi siempre me encantaron sus columnas políticas de "ABC" y "El Mundo", entre otras cosas por su independencia de criterio y su especial forma de escribir: una pluma francamente acerada. David Gistau escribió también unas cuantas novelas y en recuerdo suyo me decidí a leer una de ellas, algo que, además, ya tenía en mente  cuando no era previsible su triste final. Opté por "Golpes bajos", bastante a ojo de buen cubero, pues no tenía preferencias concretas. Gistau escribía muy bien: eso ya lo sabía, pero ahora puedo decir que también brilla cuando hacía literatura: gran riqueza de vocabulario, metáforas llenas de gracia e ironía, giros hábiles e inteligentes, … La novela tiene como tema central el de un deporte que apasionaba al escritor madrileño: el boxeo. Y en torno al ring, a los gimnasios, a los preparadores y jóvenes promesas, el autor nos relata al detalle como funciona todo un mundo de mafias, lumpen, corrupción, famoseo y papparazzi. Una mezcla explosiva, que a ratos divierte más que otros y que en ocasiones ofrece un tono que podríamos definir como de "sal gorda". Yo me lo pasé bastante bien, aunque no sea un libro para estómagos finos.

La editorial "Libros del KO" tiene una atractiva colección de pequeños libros en los que se habla sobre los distintos equipos con más relevancia histórica de España. Ya he leído alguno -Real Zaragoza, Atlético de Madrid-, y hace no mucho descubrí uno que hacía referencia al Celta de Vigo, un club que siempre me ha resultado simpático. Está escrito por la periodista gallega -por supuesto viguesa- Lucía Taboada y lleva por título "Como siempre, lo de siempre". Este libro, como los otros, está escrito -no podía ser de otra manera- desde el forofismo y la pasión por unos colores y viene cargado de sentimientos, ilusiones, alegrías, frustraciones. Taboada nos habla de los avatares de su equipo que ha vivido desde que de niña iba al fútbol con su padre. Aparecen recuerdos tan llamativos como las exitosas campañas con Jabo Irureta y Víctor Fernández en el banquillo, la clasificación para Champions con Lotina y las goleadas a equipos míticos como Juventus y Benfica. Con la misma pasión nos relata las frustraciones de las dos Copas del Rey perdidas, ambas frente al Zaragoza, o de los descensos a segunda y las crisis económicas. Un libro que hará disfrutar a quien le guste el deporte rey. Por cierto, leído ya este tomo he descubierto que la misma editorial tiene otro sobre el Celta: "El Celta no tiene la culpa", de Alfonso Armada: pendiente queda.

También nació en Vigo Ledicia Costas, aunque su novela es bien distinta. A diferencia de la escrita por Laura Gomara, escogida prácticamente al azar, la opción de la novel escritora gallega venía reforzada por buenas críticas del "Cultural" de ABC y el blog especializado de "El País". "Infamia" es el título de un thriller psicológico ambientado en un pueblo gallego, creo que imaginario, llamado Merlo y protagonizado por Emma Cruz, una joven profesora de Derecho Penal que se incorpora a la cátedra de la Facultad de la cercana capital de la provincia. Tanto la protagonista como los habitantes de la localidad andan condicionados por acontecimientos del pasado. No es una novela policíaca al uso, pues casi desde el principio se sabe quienes son los culpables, pero la autora está muy hábil y acertada al ir desgranando poco a poco cómo ocurrieron unos hechos sucedidos 25 años antes, así como al desarrollar las tramas marginales que acompañan a esos hechos y condicionan los actos de sus autores. Se trata de un excelente debut en el género y la novela está bien escrita y se lee de un tirón. Eso sí, viene marcada, desde mi punto de vista, por ciertos planteamientos políticamente correctos que hacen intuir algo de maniqueísmo. Y puestos a poner pegas, tal vez por ser un lector clásico, a uno le gusta más que las tramas se concluyan y resuelvan al final y no queden en el aire … pero esto pueden ser más bien cosas de un estilo literario.

1 de marzo de 2020

Lecturas de un febrero bisiesto


En el mes de febrero he concluido cinco libros, amen de un par más que están cerca de su final y de los que, si Dios quiere, daré cuenta a primeros de abril. Han sido unas buenas lecturas que han conseguido entretenerme, e incluso pueda afirmar que alguna de ellas son de las "casi" imprescindibles.

Cualquiera que lea con frecuencia los testimonios de mis lecturas sabrá de mi predilección por el ya fallecido escritor y ensayista siciliano Leonardo Sciascia: en cuanto aparece una referencia positiva de algún libro suyo tengo la tentación de leerlo. Así me ocurrió cuando al leer la crítica de un reciente libro de un magistrado italiano ya jubilado en el que trata de la mafia y la corrupción, él autor del artículo se refería a "El contexto",  escrito por Sciascia en los años 70 y en el que ambientaba en una ciudad y país inventados una complicada historia de corrupción en la política, la policía y la justicia que parecía ser fiel reflejo de la realidad italiana de la época. Tan cierto como que me gusta Sciascia es el que leer sus libros no resulta fácil, situación que he notado de modo especial al leer éste.  pesar de todo, se trata de una novela interesante, escrita con la agudeza y la certera y ácida visión crítica del escritor. Tal vez hay que enfrentarse a sus libros con más paciencia, con menos prisa. Lo que está claro es que no cabe cansarse de leer  Sciascia.

Los Reyes Magos me pusieron, entre otros regalos, el libro en el que el ex-presidente del Gobierno español Mariano Rajoy nos explica su vida política, muy en especial la que vivió en sus casi siete años al frente de la "res publica" de nuestro país. El libro se titula "Una España mejor", y dejo para que cada uno ejercite su libre opinión cualquier consideración acerca del "acierto" y de "lo cierto" de tal frase. Lo que sí me voy a atrever a decir es que me han gustado las explicaciones del político gallego, que me ha parecido que escribe bastante bien y que da una visión moderada, prudente y sensata de su experiencia en el poder. Como cualquier biografía o asimilado, quien redacta no puede evitar cierta autojustificación, e incluso algún pequeño brote de "ego" y "autobombo", pero es de agradecer la ausencia de sectarismo y acidez en sus comentarios. Tal vez Rajoy se extiende demasiado en la cuestión económica, muy en especial en esos años en que luchó por la recuperación del tono económico del país y por evitar el temido rescate. De cualquier modo, debo reconocer que el libro me ha entretenido bastante, incluso el hombre me ha convencido en alguna cosa.

Nuria Barrios es una escritora madrileña de la que conocía muy poco. Su obra se reparte entre diversos poemarios -género que cultivo mucho menos de lo que debería- y algo de narrativa, sobre todo relatos cortos. La ´sólida editorial "Alfaguara" publicó a principios de años "Todo arde", una novela que ya solo al leer en el dorso del libro su argumento te retroatrae a esa magnífica época del realismo social español de Martín Santos, Aldecoa, Fernández Santos, … Barrios nos cuenta la historia de una joven de una familia media madrileña que ha caído en el mundo de la droga y malvive en un poblado marginal de gitanos del extrarradio de la capital de España. Lolo, su hermano de 16 años acaba de regresar de Irlanda y se empeña en ir a rescatarla. Desde el primer momento intuí que estaba ante un relato duro, pero a la vez me pareció tremendamente atractivo. La escritora acierta en el modo en que nos cuenta la historia, y se aplica en ir metiendo al lector poco a poco en los entresijos de ese ambiente cruel y degradado que uno sabe se va a encontrar. Toda la narración se desarrolla entre miseria, suciedad y personajes devastados, pero a la vez Nuria Barrios consigue introducir toques de ternura y hasta ingenuidad. Y sobre todo, es de agradecer que con un tema tan sórdido uno concluya la lectura con ese mínimo respiro de esperanza que da aire fresco a una novela que me ha parecido de nivel.

Stefan Zweig es un valor seguro. Desde que un sabio profesor me aconsejó en mis primeros años de bachillerato la lectura de sus "Momentos estelares de la humanidad", nunca me ha decepcionado, aunque tenga que acusarme de no haberle leído tanto como merece. Su obra se caracteriza por un alto nivel literario, una sensibilidad especial, su cultura amplia y una capacidad notable para relatar historias generalmente dramáticas. Por todo esto ni siquiera resistí la tentación de comprar sobre la marcha una reedición de "Acantilado" -magnífica editorial que ha publicado buena parte de la obra de Zweig- de "Una boda en Lyon", brevísimo relato de un sentido tan trágico como romántico. No debo de entrar en argumentos, pues supondría quitar emoción a una historia que dura 23 escasas páginas, aunque es de tal belleza que vale la pena leerla aún conociendo principio y final. El tomo contiene tres cuentos más, todavía más cortos, titulados "La caminata", "Un ser humano inolvidable" y "Dos solitarios". Cuando lees a este escritor austríaco  de vida atormentada y trágica eres consciente de estar "degustando" literatura de mucha calidad, de estar aprovechando muy bien tu tiempo de lectura.
Descubrí a Sergio del Molino leyendo su "España vacía", y desde entonces he seguido su trayectoria, aunque aún he tardado unos años en leer un segundo libro suyo. La pulcra y atinada editorial "Libros del KO" ha iniciado una nueva colección dedicada a breves biografías, comenzando por dos: una de la boxeadora Marian Trimiar titulada "Lady Tiger" y otra escrita por del Molino sobre la vida de un político español del siglo XIX que lleva por título su apellido: "Calomarde". Efectivamente, Francisco Tadeo Calomarde fue un protagonista de los convulsos tiempos de Fernando VII, nacido en la localidad turolense de Villel y que llebó a Ministro de Gracia y Justicia.  El subtítulo de la biografía dice todo del concepto que tiene su autor del personaje: "El hijo bastardo de las luces", … y no debe de andar descaminado, pues ya Pérez Galdós lo pone "verde" en uno de sus episodios nacionales. Una lectura entretenida, escrita con agudeza, perspicacia y una crítica tan fina como despiadada de Sergio del Molino. Su lectura te da, con la brevedad de un ejemplar de 117 páginas, una visión certera y amplia no sólo del personaje, sino de toda una época interesantísima de la historia de España, con personajes tan interesantes como Godoy, Cea Bermúdez, María Cristina de Orleans, Torrijos, Del Riego o el mismísimo "Rey Felón".

1 de febrero de 2020

Libros de enero


El inicio del año y los fríos de enero me han traido dos  lecturas magníficas, de primera calidad, dos policíacas muy entretenidas, una frivolidad divertida y una cierta decepción.

El blog "Elemental" que dirige Juan Carlos Galindo, y del que ya he hablado en diversas ocasiones, presenta con frecuencia interesantes listas de novelas del género negro que me suelen servir de guía para escoger mis lecturas policíacas. En una de ellas descubrí el nombre de Gene Kerrigan, un veterano y galardonado periodista irlandés que en las dos últimas décadas comenzó a escribir novelas policíacas que ha publicado en España la pequeña editorial "Sajalín". Para empezar con Kerrigan elegí "El coro de medianoche", donde, como al parecer hace en todas las novelas, el autor nos describe el ambiente criminal de los bajos fondos del Dublín actual. Allí aparecen carteristas, atracadores selectivos, peristas, drogadictos, … todo un mundo que contrasta con los avances de la sociedad actual, con el tono crítico que esto supone. Junto a esto, Kerrigan da notable importancia a los policías que investigan los delitos que van sucediéndose, recordándome en buena parte a esos viejos libros de Joseph Wanbaugh o Ed McBain. Se trata de una novela ágil, dura y que me ha gustado mucho.

Sin ninguna duda uno de los grandes fenómenos editoriales del año 2019 fue "Sidi", la novela de Arturo Pérez Reverte que nos habla de la vida de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, a partir de su destierro por Alfonso VI de Castilla tras la jura de Santa Gadea. Todas las muchas críticas y referencias de esta novela histórica han sido muy positivas. y tras su lectura me sumo del todo a ellas. He leído mucho de Pérez Reverte, y me gusta su estilo, aunque las últimas novelas suyas me decepcionaron algo y en general he mantenido la teoría de que no terminaba de cerrar sus libros con perfección. A "Sidi" no soy capaz de ponerle un "pero", me ha parecido un relato excelente, el autor da une versión nueva de la histórica y a la vez legendaria figura del Cid, que ya no aparece como un líder guerrero, sino como el jefe de un grupo de soldados de frontera, sin perder un ápice de heroísmo. El escritor y académico consigue que no pierdas la atención ni un momento, nos pinta de modo excelente a los personajes y ofrece credibilidad a lo que nos cuenta. El libro lleva meses a la cabeza de los más leídos y está plenamente justificado.

Jesús Marchamalo es un escritor y periodista madrileño de cuyos libros ya he dado cuenta en otras ocasiones. Le descubrí cuando cayó en mis manos un pequeño tesoro llamado "Tocar los libros", y es un auténtico artista a la hora de publicar libros tan breves como maravillosos. Acaba de salir uno de esos ejemplares, "Delibes en bicicleta", 64 páginas con ilustraciones de Antonio Santos quer son una auténtica delicia. Lo leí en una hora y disfruté de lo lindo. Marchamalo se limita a escribir bien y hablarnos de pequeñas anécdotas sobre la vida de Miguel Delibes, el gran escritor vallisoletano, que se convierten en una biografía tan pequeña como interesante. Buscando entre los libros escritos por este autor aparecen breves relatos sobre Kafka, Stefan Zweig, Virginia Woolf, Pessoa, Cortázar, ... una autentica mina. Un escritor para seguir y para disfrutar. Yo, por supuesto, hago el propósito de incluirlo entre mis lecturas habituales.

Hacía tiempo que me habían llamado la atención las novelas de Vladimir Hernández, un escritor cubano, afincado en España y dedicado a la novela policíaca. Hacía meses que había comprado "Habana requiem", su primer título de la serie que protagoniza Eduardo Serrat, alias "Eddy", un teniente de policía de la 2ª Unidad de la Habana Vieja, conocida como "La Mazmorra" y mediado el mes de enero decidí ponerme manos a la obra. Ha sido una novela que me ha cogido del todo: entretenida, sugerente y pienso que bien escrita. Hernández da mayor importancia a los personajes policías que a los contrarios y nos ofreece una versió variada en la que se mezclan el compromiso de unos, la dureza de otros y la capacidad de corremperse de alguno más. Una visión distinta de Cuba que la que nos presenta por ejemplo Leonardo padura, sin que sea contradictoria y manteniendo la primacía de este último autor. Al igual que en la primera de las novelas referidas en este post, no cabe esperar que siempre ganen los buenos.

Hace muchos años, concretamente 25, leí "El virrey", una especie de apuntes sobre la vida de Jordi Pujol escrita por el periodista Josep antich. En aquella época Pujol era president y yo vivía en Cataluña y andaba algo "quemadillo" con la política nacionalista. El citado libro era considerado como la biografía "oficial" del "Molt honnorable", aunque a pesar de ello a mí no me terminó de dar una visión positiva del personaje. Ahora que los acontecimientos han avanzado tanto por esas tierras y Pujol ya no es considerado intocable, no he podido evitar caer en el morbo de leer un ensayo de dos periodistas que van por libre, Josep Guixá y Manuel Trallero, quienes el último trimestre de 2019 publicaron "Pujol, todo era mentira", que como el propio subtítulo refiere, trata de revelar el relato fundacional independentista. Los autores nos cuentan la historia familiar del ex-presidente, con claras intenciones no solo desmitificadoras, sino también reveladoras de falsedades y manipulaciones. No entro en la mayor o menor veracidad de lo que nos cuentan, aunque me he entretenido bastante y pienso que da una imagen bastante certera de cierto séctor de la burguesía catalana. Eso sí, me ha parecido que el relato no es muy ordenado.

Varios de los resumenes literarios que los distintos suplementos especializados incluyen al finalizar el año, han remarcado como una de las revelaciones del 2019 "Los asquerosos", un llamativo y en cierta manera sorprendente título que publicó el vizcaíno Santiago Lorenzo. "El cultural" de ABC, "Babelia" o la zaragozana Librería "Cálamo" lo colocaban entre los primeros cinco lugares del cuadro de honor en materia de narrativa, incluso alguno en el primero. Tal vez sea por eso de que no es bueno tener tantas expectativas, pero no me ha parecido que la cosa fuera para tanto. Es posible que no lo haya leido con la calma necesaria, que me sobrara precipitación o faltara esfuerzo para sacarle jugo, pero las páginas han ido pasando sin que lo disfrutara en exceso. Tiene su llamativa crítica social, es, según dicen, una defensa de la hoy en día tan comentada "España vacía" y en su segunda parte hace una sátira que ha de reconocerse ingeniosa y hasta certera de los defectos de los urbanitas de ciudad, y con ello de la cosumista sociedad actual ... pero yo esperaba más, y em consta que no soy el único.

1 de enero de 2020

Últimas del 2019


En diciembre he seguido leyendo un poco a trompicones, con mayor intensidad a partir del inicio de las fechas navideñas, que me han permitido concluir la lectura de libros empezados en meses anteriores. Muy recomendables los tres libros de narrativas, magnífico ensayo el libro de Melero y otras dos lecturas más específicas para intereses concretos.

La figura de Luis Cernuda me ha llamado la atención desde hace años, posiblemente en paradójico paralelo al desconocimiento que tengo de su vida y de su obra. De esa mítica generación del 27 a la que pertenece siempre han sonado con más fuerza nombres como Federico García Lorca, Vicente Aleixandre o Jorge Guillén. Tal vez fuera aquélla la causa por la que me atreviera a sacar de la biblioteca la primera parte del trabajo  biográfico de Antonio Rivero Taravillo, escritor y poeta español que publicó dos volúmenes sobre Cernuda,  titulada "Luis Cernuda, años españoles (1902-1938)", galardonado en su día con el "XX Premio Comillas". Comprobé que se trata de una publicación destinada a expertos, que posiblemente exigía un conocimiento más amplio de la obra del poeta que el mío. A pesar de ello me ha servido para conocer tanto las peculiariedades familiares y personales de un hombre complicado, poco sociable y con una sensibilidad vital y poética muy especial. De paso he profundizado en los ambientes literarios de esos años españoles anteriores a su exilio político, sus dificultades para publicar sus poesías y sus relaciones, no siempre fáciles ni cordiales, con poetas como Juan Ramón Jiménez, Dámaso Alonso, Gerardo Diego o los tres citados anteriormente.

Vita Sackville-West fue una famosa escritora británica de la primera mitad del siglo pasado dotada de una personalidad llamativa y libre de prejuicios. Destacó de manera especial en la poesía, género en el que obtuvo diversos galardones, aunque también escribió novelas de calidad. Una de éstas, "Los eduardianos", fue reeditada hace un año por Tusquets y ha estado en mi grupo de libros pendientes a lo largo del 2019 que terminó ayer. Entre finales de noviembre y principios de diciembre he disfrutado con un relato ambientado en la sociedad inglesa de principios del siglo XX, cuando tras los largos años victorianos comenzaba una época más bien decadente. La novela de Sackville-West es una ácida y solvente crítica de esa sociedad que se resiste a evolucionar, y para hacerlo la autora crea unos personajes cuyos planteamientos chocan entre sí.  El centro de la acción se ubica en una mansión denominada "Chevron", donde los jóvenes Sebastian y Viola andan llenos de dudas sobre su vida y su futuro, en contraste con la rigidez de su madre Lucy, esclavizada por usos, elitismos y protocolos y la liberalidad de un personaje, Leonard Anquetil, que representa las ideas más avanzadas del momento. Una buena novela, de la que lo mejor que se puede decir es que uno la va disfrutando más conforme avanza en su lectura.

Javier Melero fue uno de los abogados que intervino en la "bancada" de las defensas en el trascendente y mediático juicio del "procés". Conocida la sentencia que puso fin al procedimiento en su fase española, Melero publicó "El encargo", un libro en el que relataba sus experiencias a lo largo de todo el proceso penal en el que intervino representando a Joaquín Forn y Meritxell Borrás. Me decidí a comprar y leer el libro tras una muy favorable crónica leída en ABC y el aval de haber sido escrito por el único abogado de la defensa en el que observé un ejercicio exclusivamente técnica, ausente de todo matiz político y del cierto fanatismo de algún compañero de estrado … además de haber sido, en mi opinión,  el mejor abogado interviniente, con diferencia. Leer el libro de este abogado barcelonés ha sido una delicia: bien escrito, ocurrente, elegante …  y tremendamente respetuoso, a pesar de que refleja claramente tanto sus discrepancias con acusaciones y tribunal como sus críticas a actitudes y posiciones. Difiero de unos cuantos criterios y opiniones del autor del libro, pero ha conseguido que tales diferencias las haya leído con agrado y afán de asimilar y comprender, gracias fundamentalmente al estilo elegante y no exento de fina ironía de Javier Melero. El buen gusto que me dejó la lectura de "El encargo" me hizo temer en algún momento que estaba exagerando al valorarlo tanto, pero tras comprobar que el mismísimo Mario Vargas Llosa lo destacaba sobremanera en un artículo de "El País", confirmé que no andaba equivocado.
 
"La dulce ciencia" es un libro de boxeo, lo que es bueno referir de inicio para que nadie se llame a engaño. Su autor es A.J. Liebling, un periodista del semanario "The New Yorker" que fue corresponsal de la 2ª guerra mjundial en África, Francia e Inglaterra y falleció prematuramente en 1963, cuando contaba 59 años. Liebling fue un gran aficionado al deporte del cuadrilátero y en este recoge sus crónicas y experiencias en distintos combates celebrados en su país en los años 50 y principios de los 60. Son relatos interesantes, muy bien escritos y con abundancia de detalles, tanto de esos combates entre púgiles jóvenes y/o desconocidos que sirven de teloneros a los grandes campeones, como los que enfrentaron a los grandes boxeadores de la época. A lo largo de las páginas van apareciendo, como referencia o con protagonismo directo, grandes nombres de este deporte, como  Sugar Ray Leonard, Rocky Marciano, Archie Moore, Jack Dempsey, Rocky Graziano, Max Schmeling, Floyd Patterson, … EL libro me ha costado leerlo: lo empecé en agosto; tal vez el problema está en que al final se hace repetitivo … tal vez más de trescientas páginas son demasiadas para el tema.

Cada vez me gustan más las novelas cortas. Por esta razón anoté enseguida en mi lista de deseos literarios a Willem Frederik Hermans, un prolífico y versátil escritor holandés, autor también de ensayos, estudios científicos y poesías, que recibió en 1977 el "Premio de Literatura Holandesa", el más importante premio literario de los Paises Bajos. "Ediciones Gatopardo" ha publicado recientemente "La casa intacta", un relato de 80 páginas que escribió Hermans en 1951, una novela ambientada en la segunda guerra mundial, protagonizada por un partisano en territorio ocupado por los alemanes y que no nos habla de acciones propiamente bélicas, sino de un episodio concreto en el que el soldado protagonista se instala en una casa particular cuyos habitantes no se encuentran presentes y, ante la llegada de unos soldados nazis, se hace pasar por el propietario. Una buena novela, de notable calidad literaria, con un argumento original e interesante y con intriga añadida. Se lee bien y puede cubrir una tarde necesitada de tranquilidad y aire.

No es la primera vez que reivindico la calidad de la narrativa italiana. Por otra parte, son objeto habitual de mi interés las novelas que, habitualmente en varios tomos, relatan la vida de varias generaciones de una familia. Ambas circunstancias se daban en "Estirpe", primera entrega de la trilogía escrita por Marcello Foix sobre los Chirino, un clan familiar de la localidad de Nuoro, en la isla de Cerdeña. Me ha parecido una magnífica novela, no muy sencilla de leer, con personajes llenos de fuerza y que te da una idea clara del ambiente de la Cerdeña de primeros del siglo pasado. Las épocas que abarca este primer capítulo de la saga familiar de los Chirino son los principios del siglo XX, la gran guerra, los inicios del régimen fascista instaurado por Benito Mussolini, su hegemonía y el comienzo de la segunda guerra mundial.   El libro es muy duro, pues la vida de la familia protagonista se convierte en una auténtica tragedia. Se nos habla de gente muy humilde -los dos progenitores vienen del orfanato, que se ha hecho a sí misma a base de trabajo constante y abnegado, en medio de un mundo que no da ni un respiro, sin lugar para la frivolidad, … ni siquiera la alegría. Foix utiliza la técnica literaria de ir y venir en el tiempo: se nos habla del desenlace de un acontecimiento, la vida sigue y unas páginas más adelante se produce un regreso al pasado y se nos cuenta el suceso íntegro. Continuaremos, sin duda, la trilogía.

1 de diciembre de 2019

Noviembre poco intenso


Cuando afirmo que, literariamente se entiende, noviembre ha sido poco intenso, no me refiero a la calidad de lo leído, sino al poco tiempo que he dedicado a la lectura. De hecho, los cinco libros concluidos son de poca extensión y solamente uno de ellos supera las 200 páginas. No obstante, no ha habido decepciones, incluso el segundo y el tercero me han parecido absolutamente recomendables.

En una de mis periódicas visitas a la Librería "Cálamo", me llamó la atención la presencia en uno de sus estantes principales de una novelita policíaca con una carátula tan sencilla como atractiva: "El expreso de Roma". El libro  resultó ser una reedición de un antiguo "noir", publicado nada menos que en 1986 por  Arthur Griffiths, un militar británico que, además de escribir un buen número de novelas del género, destacó como historiador militar y corresponsal de guerra, además de haber luchado en Crimea. Griffiths es un autor olvidado, y no he sido capaz de encontrar traducción de obra alguna suya al castellano, a pesar de que este libro fue incluido por Graham Greene y su hermano Hugh en la mítica "Victorian Villainies", antología de obras maestras olvidadas de la novela detectivesca clásica. Tomada la decisión de comprarlo, solamente quedaba asumir su lectura. Se trata de una novela entretenida, un clásico de la vieja escuela, con un crimen cometido en el vagón de coches-cama del tren que va de Roma a París, casi al punto de llegada. Es por lo tanto el típico asesinato en espacio cerrado, con un inspector francés más bien peculiar y algo atrabiliario, y una solución final imaginativa. Que nadie espere encontrarse una joya de la novela de intriga, pero es una lectura digna, amable y que hace pasar un buen rato.

Leyendo una entrevista en "El cultural" de ABC con el actor  Eusebio Poncela, me enteré de que andaba representando en el Teatro Español de Madrid  "El sirviente", una obra cuyo argumento me llamó la atención, máxime tras descubrir que había sido llevada al cine por Joseph Losey, quien había escogido a dos actores británicos tan relevantes como Dirk Bogarde y James Fox, intérpretes que, a terminar la lectura, comprendes que cada uno de ellos encaja perfectamente con los personajes que representan. La obra teatral referida tiene su origen en una brevísima novela -112 páginas- con el mismo título de Robin Maugham. Está ambientada en el Londres inmediatamente posterior a la 2ª Guerra Mundial y tiene como protagonistas, además del narrador y dos mujeres relacionadas con tales personajes principales, a un joven apuesto y bien posicionado, más bien apático y un mefistofélico mayordomo que va condicionando su vida y voluntad de modo progresivo. Parece ser que Maugham pretende añadir al argumento un fuerte tono de crítica social, pero creo que dada la brevedad de la novela no debo de insistir más, salvo asegurar que me pareció sinceramente magnífica.

En la misma visita a "Cálamo" referida con anterioridad, su propietario me recomendó vivamente "Otra vida por vivir", un breve relato, a modo de reducidas memorias, del escritor griego afincado en Suecia Theodor Kallifatides,  y publicado con su pulcritud habitual por "Galaxia Gutenberg". El escritor, ya cumplidos los 80 años, hace balance de su vida, de su marcha desde Grecia a Suecia en busca de prosperidad y trabajo tranquilo y reconocido, a la vez que sin renunciar a la tierra que le acogió, reivindica su tierra griega. Kallifatides no oculta cierto tono crítico, casi amargo, al relatar la pérdida de ciertos valores que encontró en tierras escandinavas a su llegada, así como las situaciones político-sociales que comprueba se dan en Grecia cuando con su esposa, una sueca llamada Gunilla, realiza un viaje al país helvético  con tono sentimental y de despedida, aunque no faltan los toques de esperanza y sentimentalismo. El autor muestra con descaro sus intimidades, y aunque nada de lo que cuenta tenga ribetes de heroicidad, drama, espectacularidad, … En su conjunto el relato es interesante y ameno. El libro me ha encantado y ha respondido con creces a la ya intensa convencida y convincente recomendación del librero.

Hay libros que terminas leyendo al segundo intento. Es lo que me ha pasado con "Noche de tahúres", la novela que publicó hace 24 años el periodista Raúl del Pozo, un auténtico histórico entre los comentaristas políticos españoles y que desde hace años mantiene una en mi opinión brillante y certera columna en el diario "El Mundo". Compré una primera edición cuando vivía en Tarragona, y llegué a iniciar la lectura … no se porqué razón la interrumpí y el ejemplar lo olvidé junto al Mediterráneo cuando me fui de allí varios años después. Debió quedarme el gusanillo dentro, y tras encontrarla en una de esas librerías digitales de segunda mano, completé mi antigua decisión y la he leído hasta el final, con gusto y satisfacción por cierto. Del Pozo nos cuenta una historia tan sugerente como rocambolesca de crímenes, lumpen y juegos ilegales. El autor combina con acierto las descripciones del ambiente propio de las partidas de póker y otros juegos de humo y tapete, el lenguaje propio de tales lugares -algo que en ocasiones obliga a leer despacio y consultar- y unos personajes magníficamente descritos: peristas, alcohólicos, carteristas, camellos,  policías corruptos, tramposos, … Sin duda ha valido la pena recuperar el pulso de esta lectura casi un cuarto de siglo después.

Alguien me recomendó hace dos veranos "Cómo ganar la guerra cultural", un ensayo escrito en 2002 por Peter Kreek, un estadounidense que es profesor de filosofía del Boston College y del King´s College. Es considerado el filósofo católico de mayor calado de su país y la solapa del libro nos cuenta que sus influencias vienen de Sócrates, Tomás de Aquino, G.K. Chesterton y C.S. Lewis, … nada menos. Una segunda recomendación mucho más reciente me animó a leerlo. Tal vez ésta última fue hecha con llamativo entusiasmo, y es por ello que no se si esperaba más del libro o simplemente esperaba otra cosa. Pensaba que me iba a encontrar un ensayo referido a la necesidad de difundir, en el marco de la libertad de pensamiento y del pluralismo ideológico, los valores de la religión cristiana frente a esa especie de dictadura unidireccional que en ocasiones intuyo. El libro, cuyas ideas y mensaje comparto en general, me ha parecido excesivamente militante y con un contenido más ascético y hasta escatológico que divulgativo. Escribe bien Kreek, pero se trata más de un libro para convencidos que para gente por convencer.