1 de febrero de 2019

Lecturas de enero



He regresado en enero a la cifra de siete lirbos terminados. Este mes he leído las cosas más variadas, con un par de crónicas francamente interesantes -una de carácter histórico en torno a la revolución de Asturias y otra de actualidad en torno al continente africano- y algún que otro "pinchazo".

A lo largo del año recién terminado, las páginas y suplementos literarios de diarios, blogeros y demás expertos se han referido con frecuencia y habituales halagos a las nuevas generaciones de escritores españoles. Las editoriales más importantes  han incrementado la publicación de primeras obras de jóvenes a quienes se consideran con calidad y futuro. Entre éstos, y clasificable en el apartado de novela policíaca, me llamó la atención desde que supe de su existencia, la primera novela de Jerónimo Andreu, un periodista de buen currículum que ha debutado con "En el vientre de la roca", un thriller lleno de ritmo ambientado en Gibraltar. Pienso que el hecho de que la trama se desarrolle en el Peñón es un acierto añadido, pues añade originalidad al relato, sirve para despertar curiosidades. Desde mi punto de vista, los dos grandes valores de esta novela son su excelente ritmo, que no decae en ningún momento y mantiene el interés del lector de modo permanente, y la variedad y originalidad de sus personajes. Andreu nos introduce en el mundo "lumpen" de contrabandistas, traficantes, descuideros,  ... con los alicientes del paso de ida y vuelta de la península a Gibraltar y la concurrencia de la policía inglesa, la española, los llamados "yanitos" y personal análogo. Una novela entretenida y literariamente muy digerible.

El blog "Elemental",  ubicado en la sección digital de"El País" y dirigido por Juan Carlos Galindo, se ha convertido en una de mis guías favoritas en materia de novela negro-criminal. A principios de noviembre apareció un magnífico artículo titulado "Cinco ensayos sobrecogedores sobre el mundo criminal", en el que se diseccionaban cinco libros ajenos a la ficción, muy en la línea de relatos míticos como "A sangre fría", de Truman Capote o, bastante más reciente, "El adversario", de Emmanuel Carrere. Los puse todos en lista de espera y comenzé por "La casa de los lamentos", un extenso relato de la australiana Helen Garner que responde perfectamente a su subtítulo: "Crónica de un juicio por asesinato". Garner nos cuenta al detalle un proceso judicial que cubrió como periodista en torno a un suceso que conmovió Australia, cuando un hombre se precipitó al río con el coche que conducía y donde  llevaba a sus tres hijos, consiguiendo él salvarse y pereciendo los niños. El ciudadano en cuestión fue acusado de provocar a conciencia el accidente como venganza contra su ex-mujer. El libro es extenso, y nos cuenta al detalle los dos juicios -hubo que repetir el primero- y sus respectivas apelaciones. En ocasiones puede resultar reiterativo y premioso, pero como narración de un hecho real y el correspondiente proceso me ha parecido un testimonio magnífico.

Hace ya tiempo que compré y comencé a leer "Las cosas como son", una especie de balance político de  Carlos Solchaga, quien fue el ministro económico más duradero y famoso de los 14 años de gobierno socialista de Felipe González. No se trata de unas memorias, entre otras razones porque Solchaga se limita a hablar de los catorce años en que tuvo protagonismo político, así lo precisa, además, el "cótitulo" del libro: "Diarios de un político socialista: 1980-1994", el tiempo que fue desde su acceso al Congreso de los Diputados como parlamentario navarro hasta su dimisión como jefe del grupo parlamentario socialista en la primavera de 1994. Leer las 710 páginas de las que consta el texto me ha costado año y medio, entre otras razones porque lo he ido haciendo a empujones, con meses sin tocarlos. El político de Tafalla da buena cuenta de cuestiones interesantísimas desarrolladas en eñpocas tan importantes como ls de las mayorías absolutas del PSOE, los eventos del 92, los desencuentros de Solchaga y su equipo con los guerristas, los casos de corrupción tan sonados como el de Juan Guerra, Filesa o Roldán, las fusiones bancarias, la reconversión industrial, los avatares de personajes claves en su momento como Mario Conde, Mariano Rubio o Javier de la Rosa y tantos otros temas. También hay mucha terminología económica que en ocasiones he optado por leer en diagonal. El autor nos desvela cuestiones apasionantes, aunque no falte, como suele ocurrir en este tipo de relatos personales y autobiográficos, esa cierta vanidad de quien parece creerse tener siempre la clave y la solución de todo.

Robert Hugh Benson fue un sacerdote inglés que vivió entre finales del siglo XIX y principios del XX. Benson fue un converso del anglicanismo y miembro de una familia con notoria vocación literaria: sus dos hermanos fueron también escritores. Hace unos pocos años leí "Señor del mundo" una fábula sobre las fuerzas oscuras que gobiernan el Planeta,  reeditado recientemente y recomendado en su día por el mismísimo Papa Francisco. A finales del año pasado "Arcaduz" publicó otra de sus obras, "A la horca", una novela histórica que narra la persecución sufrida por los católicos ingleses durante el reinado de Isabel I de Inglaterra, hija de Enrique VIII y Ana Bolena. Desde que leí alguna crítica el tema me pareció interesante y la época atractiva, lo que unido a la favorable impresión del libro ya leído, provocó que terminara colocándolo en primera línea de lectura. Me ha parecido una novela entretenida y de buen ritmo, aunque con un estilo literario tal vez ya algo anticuado. El autor escribe desde la implicación absoluta y tomando claramente partido. Todos los personajes son históricos, salvo los dos principales protagonistas. Destaca de manera especial la inclusión en la trama del cautiverio y ejecución de la Reina de Escocia, María Estuardo.

La revolución de Asturias de 1934 es, sin duda, uno de los episodios más impactantes de la historia reciente española, y posiblemente también de los más influyentes en los aconteceres posteriores. De ahí que me llamara poderosamente la atención la obra publicado hace algo de más de un año por "Libros del Asteroide": "Tres periodistas en la revolución de Asturias", en el que se recoge el balance de la revolución por tres profesionales del nivel de José Díaz Fernández, Josep Pla y Manuel Chaves Nogales. No estamos ante un trabajo de historia ni ante un ensayo, sino que se trata de escritos periodísticos realizados por tres periodistas honestos, de fiar, que nos cuentan lo que ven y escuchan "a pie de obra" y nos ofrecen su versión desde perspectivas diferentes. La verdad es que lo compré incentivado por mi "devoción" a Pla y Cahves Nogales, pues no conocía al tercero, aunque a la hora de la verdad el relato de Díaz Fernández ocupa más de la mitad del texto. Mientras éste lo que hace es contar los sucesos que conoce a modo de relato, el editor incluye las magníficas crónicas que Pla y Chaves enviaban diariamente a "La veu de Catalnya" y el diario "Ahora" de Madrid, respectivamente. Mientras Díaz vivía en Asturias -llegó a ser diputado del partido de Azaña-, tanto Josep Pla como Manuel Chaves Nogales fueron los primeros periodistas que consiguieron entrar en el Principado una vez restablecido el orden. La narración del primero rezuma cierta simpatía con los rebeldes, mientras los otros dos ofrecen crónicas bastante más críticas, aunque los tres lo hagan con una fiabilidad y honestidad evidentes. Son versiones que se complementan y conforman un relatoi vivo e interesantísimo de unos sucesos fundamentales. El prólogo de Jordi Amat, a la altura del resto.

Lo que tiene que ver con África es sin duda atractivo,  por eso cualquier libro que trate el tema suele apetecr leerlo, ... evidentemente cuando intuyes que se trata de un trabajo bien elaborado, de calidad. Por esta razón me entró por los ojos "África. La vida desnuda", una crónica periodística del reportero español Alberto Rojas. No estamos ante un libro de viajes, ni ante un elenco de misiones humanitarias ejemplares y generosas -aunque alguna heroicidad humana se refleje-, sino frente a una crónica del drama que asola a muchas zonas del continente africano: guerras, epidemias, hambrunas,  ... con la maldad y ambiición humana que suelen llevar como compañía. El autor recorre las zonas más conflictivas de África -Niger, Sudán, Somalia, República Centroafricana, Congo, Chad, ...- y va relatando historias con frecuencia estremecedoras, mostrándonos personajes que tienen tanto de héroes como de vícimas, situaciones dantescas,  .... en suma, reflejando historias que duele leer, como debe doler vivir y testimoniar. No se trata de un libro para entretenerse ni diusfrutar, pero a la vez reuslta tan interesante como posiblemente necesario leer. Es bueno saber lo que está pasando en esos países, tomar conciencia del sufrimiento de tantos ... y además está bastante bien escrito.

Me llamó la atención un reciente artículo de "Elemental", el ya más arriba mencionado blog "negro-criminal" de "El País" sobre lo que denomina "True crime literario", es decir, la moda  de escribir y publicar novelas basadas en crímenes reales. Tomé buena nota de los títulos que Laura Fernández, ajtora del trabajo, recomendaba y opté por comenzar con la lectura de "Chicago", una historia criminal ambientada en los años 20 de cicha ciudad. El tractivo del libro venía reforzado por el prestigio de su ator, David Mamet, célebre entre otras actvidades, por ser haber hecho el guión adaptado de películas como "El cartero siempre llama dos veces", "Veredicto Final, "Los intocables de Elliott Ness" y "Cortina de humo"., así como de la pieza teatral -luego también versionada en el cine- "Glengarry Glenn Ross", con la que ganó el Pulitzer en 1984. A la vista de  este currículum, deposité grandes esperanzas en la lectura del libro, pero a la hora de la verdad ésta se me ha hecho pesada ... con mayor intensidad conforme avanzaba en ella. Mamet nos cuenta una historia interesante y presenta unos personajes de cierta entidad, pero no se siu es la forma de relatar los hechos, un ritmo que me ha parecido irregular o que la falta de soltura ha sido del lector, pero me ha costado mucho seguir la trama y la novela no ha respondido a mis expectativas.

28 de enero de 2019

Nunca es oro todo lo que reluce


Es posible que alguien piense que hoy me he levantado cenizo. Puedoa segurar que no es así, al menos más de lo habitual. Incluso aseguraría que mi afirmación tiene su toque de positiva. En los últimos años, en estos tiempos que un jefe quew tuve hace bastantes años denominaba como de "madurez fecunda", me planteo con frecuencia si en mi juventud crecí y me eduqué pensando en que vivía en un mundo color de rosa, rodeado de seres perfectos y sonrisas siempre sinceras. La experiencia, tal vez tardíamente, me ha enseñado que todos tenemos nuestras debilidades, nuestros secretos ocultos, esos aspectos oscuros de nuestra vida con los que lidiamos. Y también, como dice un viejo conocido, que no es bueno crearse dioses en la tierra, pues éstos acaban decepcionandote.

Pero no pretendo ser negativo, porque -paradójicamente- esta consideración me lleva a ser más comprensivo, más flexible. Buena parte de esa caridad que deberíamos ejecritar diariamente puede encontrarse en algo tan humano como aprender a comprender y disculpar. Cada vez sobrellevo peor a quienes parecen tener la solución de todo, hablar como si el concepto de duda no existiese, los que dan consejos que no pides y opiniones que no deseas, los que no pueden vivir sin autoimponerse medallas y sin juzgar si los demás las merecen.

No, no es oro todo lo que reluce. Tarde o temprano perdemos la inocencia y descubrimos que nadie es perfecto, empezando por uno mismo. Pero eso es bueno, porque las debilidades nos hacen más humanos, porque la visión de las limitaciones propias y ajenas nos puede ayudar a ser menos distantes, menos implacables.

3 de enero de 2019

Creo en los Reyes Magos



Recuerdo hace muchos años, cuando recién terminada la mili comenzaba a buscar el modo de encauzar mi vida, alguien a quien tenía cerca, dueño de una notable inteligencia, con una seguridad en sí mismo muy capaz  de avasallar y cierta, aunque controlada, tendencia al despotismo, me ponía con frecuencia la etiqueta de inmaduro ... debía de tener su razón -y sus razones-, pero no se si esa madurez que me deseaba era la adecuada. De hecho, me vino muy bien que alguien, menosintenso pero más sabio y dulce, me invitara a olvidarme de esas urgencias y a quererme más a mí mismo.

Podría pensarse que madurar consiste en dejar de ver la vida de color de rosa, y tal vez no nos damos cuenta que parte del secreto de la felicidad estriba en saber encontrar esa parte rosa -o azul, o blanca, ..- de lo que sucede. Con el paso de los años podemos pasar de considerar los azares de la vida como una canción romántica a equipararlos a una de Sabina ... y no negaré que en parte pueda ser así , yque todos nos hayamos preguntado  eso de quién a los quince años no dejó su cuerpo abrazar  para plantearnos en tiempos más "nubosos" quién nos ha robado el mes de abril. A lo mejor lo importante no es tanto madurar como ser siempre uno mismo, porque teniendo claro que es bueno mejorar, no acabo de asumir que también lo sea cambiar.

Un antiguo compañero de colegio me dijo una vez que eso de los Reyes Magos deberia haber sido verdad, que era una pena que más pronto que tarde tuviéramos que descubrir que nuestros padres eran quienes terminaban supliendo esa bendita ilusión infantil. Cumplida ya la sexta decena, he decidido que voy a volver a creer en esos magos de oriente, que compensa soñar en las barbas blancas de Melchor, las rojizas de Gaspar y la tez morena de Baltasar.  ¿Por qué no  vamos a   engordar esperanzas de cara a esa noche mágica que vivimos e nuestros primeros años?. Y no se trata tanto de esperar regalos estupendos -ya existen para eso los comercios, las ofertas y las tarjetas de crédito-, sino de permitirnos el lujo de soñar, de desear cosas, experiencias y momentos y que luego nos quiten lo "bailao".

No estoy haciendo una llamada al complejo de Peter Pan, ni un canto a la nostalgia. Quizá haya algo de desquite, no disucto que debe de ser bueno madurar ... pero¡ cuidado! ... que en las frutas la madurez no es más que el paso previo a que se empiecen a pudrir.

Ya lo dijo Calderón -imagino que no pensaba al hacerlo en los Reyes Magos, pero sirve-: "La vida es sueño".

1 de enero de 2019

Lecturas que cierran un año


En diciembre he concluido cinco libros. La acumulación de "quehaceres" -profesionales y festivos- y alguna lectura que se me ha atragantado y aún queda pendiente, no me ha permitido llegar a cifras de otros meses. Es bueno no obsesionarse por batir records. Por encima de todo, creo que, cada uno en su estilo, he terminado cinco buenas lecturas, con especial mención de la última.

Entre las épocas históricas que más me atraen se encuentra la revolución francesa. "La callada memoria del olvido" es una novela histórica de la sudamericana Nita Aspiazu de Balda en la que se relata ese momento crucial de la historia de Francia y de Europa desde el punto de vista de quienes perdieron el envite. El relato se configura como una carta dirigida por María Teresa Carlota, hija de Luis XVI y María Antonieta en la que anima a su sobrino el conde de Chambord a reivindicar el trono francés. En su misiva María Teresa cuenta al detalle los dramáticos acontecimientos que llevaron a sus padres a la guillotina y cambiaron el destino de Francia. Es interesante la narración de la revolución francesa desde una visión diferente, poniendo el acento de la crueldad de los jacobinos, la deslealtad de algunos y las convicciones de quienes perdieron el poder. La descripción va más allá de los años de la revolución, y se extiende a la historia de Francia que la siguió, lo que incluye el imperio napoleónico, Waterloo, ... así como la vida de exilio y cambios continuos de residencia de la protagonista. Sirve también para conocer mejor a algunos personajes con menos protagonismo histórico como Luis XVIII, Luis Felipe de Orleans y otros. Una buena e interesante novela histórica, tal vez algo parcial y con un título que me parece mejorable.

Raúl Lahoz es un periodista que en la actualidad desempeña su trabajo en Heraldo de Aragón. Es especialista en temas deportivos, pero sus capacidades llegan más allá, siendo uno de sus trabajos más brillantes las entrevistas que publica periódicamente en la última página del periódico. Hace unos años publicó "Tinta en vena", un breve librito donde resume parte de sus trabajos, dividiéndolos en tres partes: "Artículos de opinión", "Reportajes y crónicas" y "Entrevistas". Raúl tuvo el detalle hace unos meses de regalarme y dedicarme el libro, con una dedicatoria llena de generosidad y tras un encuentro enriquecedor en el "Gran Café Zaragozano". Por simple gratitud no sería de recibo una crítica poco positiva del libro, pero puedo asegurar que si no me hubiera gustado mi actitud se limitaría a omitir su inclusión en este balance mensual de lecturas. Me han encantado sus artículos, llenos de sensibilidad y chispa, así como unas entrevistas que, para reafirmar la plural capacidad del autor, éste interroga con respeto y habilidad a personajes tan variopintos como Serrat, Perico Fernández o el Arzobispo Ureña, entre otros.  He disfrutado leyendo "Tinta en vena".

A estas alturas aún no había leído nada de José Saramago, algo que no parecía de recibo. Sin duda el Nobel portugués ha sido uno de los grandes escritores del siglo pasado -y parte de éste-, además de un hombre con una personalidad y capacidad de influencia notables. Tal vez sus radicales posturas políticas frenaban mi interés, pero al final he cedido al consejo de gente que sabe del tema. Opté por la novedad y saqué de la biblioteca "El cuaderno del año del Nobel", última entrega de sus diarios que ha publicado recientemente "Alfaguara". El contenido del libro apareció en el disco duro de un ordenador años después del fallecimiento del escritor, y supone un sexto volumen a añadir a sus míticos "Cuadernos de Lanzarote", ciudad donde Saramago acabó fijando su residencia. He comprobado que el portugués escribía de maravilla, con una fuerza, perfección y belleza indiscutibles. Hay párrafos verdaderamente magistrales, no sólo por la forma, sino también por su acierto y clarividencia, como uno que trata sobre la inmigración. También ha habido alguno que no he terminado de entender. Saramago fue un comunista radical, por lo tanto no he podido evitar leer su relato con cierta distancia crítica, pero por encima de todo he de reconocer que tras sus palabras he visto siempre un hombre honesto, convencido de lo que piensa y dice, algo que le da una indudable autoridad moral. No se si ha sido un acierto comenzar por u diario personal, tal vez hubiera acertado más eligiendo, por ejemplo sus ensayos sobre la ceguera o la lucidez.

Kate Norton es una novelista australiana que a sus 42 años ya lleva a cuestas una larga lista de novelas de éxito. En España ha publicado ya seis novelas y todas se han vendido muy bien. Hace varios años leí "La casa de Riverton", una narración original y entretenida, y a lo largo del mes de diciembre he iniciado y terminado "La hija del relojero", un relato que aunque los "fijos" de Norton dicen que no es precisamente la mejor de sus obras, me ha gustado bastante. Norton emprende la nada fácil tarea de engarzar en un mismo texto diversas épocas, de manera que la historia que nos cuenta va desde mitad del siglo XIX hasta nuestros días. No se trata de un libro incardinable en un género literario en exclusiva, pues en "La hija del relojero" encontramos drama, bastante misterio e intriga, un toque notable de romanticismo y hasta algún carácter de novela gótica en el que no falta cierta fantasía. Con estos ingredientes la escritora australiana consigue un resultado francamente bueno, ... cuando menos una lectura amena e interesante. Eso sí, los vaivenes del tiempo y la abundancia de personajes hace aconsejable ir fabricándose un elenco de protagonistas.

"La trenza" es una de esas novelas que entra por los ojos. Bastó leer el argumento escrito en la contraportada y comprobar el aval de estar editado por "Salamandra", para ponerlo en lugar prioritario de mis lecturas. Su autora es Laetitia Colombani, quien a pesar de su apellido es francesa -natural de Burdeos- y hasta escribir esta novela se dedicaba al cine, donde ejerció de directora, guionista y actriz. Colombani nos cuenta tres historias paralelas, todas protagonizadas por mujeres, ambientadas en sitios tan distintos como un poblado miserable de la India, Palermo y una ciudad canadiense. La novela me ha parecido formidable, nos relata con intensidad y fuerza tres situaciones dramáticas en las que destacan el valor, la generosidad y la fortaleza de las mujeres que las protagonizan. No voy a desarrollar más lo que la escritora nos relata, pues correría el peligro de estropear la lectura. Solamente añadir que en medio de la dureza de lo que se nos cuenta -por encima de ella, diría- el lector encuentra serenidad y esperanza. En fin, uno de esos libros que responden a las excelentes expectativas que despiertan, una novela cuyo único pero es que dura poco.

28 de diciembre de 2018

"Cercanías"


A todos nos gusta relacionarnos con gente inteligente -siempre que no se lo crean demasiado-, con personas serviciales -mientras no terminen siendo "serviles"-, con hombres y mujeres alegres y optimistas -cuando lo son con naturalidad, cuando no es una pose-, con criterio -eso sí, sin afán de imponértelo-  ... y cabría añadir otras condiciones deseables: discreción, respeto a la intimidad, capacidad de comprender, ... Pero en estos momentos lo que más valoro es la "cercanía". Una persona "cercana" es alguien que transmite confianza, a quien no se le ven aristas, alguien a quien si miras a los ojos compruebas que va de frente, que no tiene doblez: está dispuesto a escucharte, se alegra de verte. 

La cercanía choca con la amistad interesada, con la relación forzada, con la visión de la vida como una carrera hacia la cima, el éxito o el "arrimar el ascua a tu sardina". No sabría decir si la condición de cercano viene de fábrica, si se adquiere o se fomenta. Me mueven a rechazo las visiones voluntaristas de la vida, ese empeño meramente tenaz por adquirir virtudes ... aunque no me quepa duda de que para ser cercano haya de dominarse esa tendencia egoista que todos poseemos por naturaleza.  La condición de cercano responde a una visión de la vida, ... una forma de vivir que nos   mueve a ser más humanos, que encumbra valores como la amistad, la voluntad de servicio o la empatía con el resto del mundo, ... por encima de esos términos tan manoseados que suenan tanto últimamente: emprender, empoderar, cosificar, liderar ...

A un buen amigo le escuché repetir varias veces que Dios, que nos ha hecho imperfectos, no nos va a exigir que seamos perfectos ... y debe de tener razón. La vida pasa mucho más rápido de lo que solemos pensar, y no está de más ir por esta tierra dispuestos a ayudar y poniendo buena cara.


4 de diciembre de 2018

Los caramelos del taxi


El pasado domingo cogí un taxi. Lo hice en la parada que se ubica en la Calle Isaac Peral de Zaragoza, jutno al "Gran Hotel" Ya de entrada me llamó la atención lo limpio y brillante que lucía el vehículo, tanto que me recordó al mítico anuncio de cera limpiadora de mi infancia: "Manolo, coche nuevo eh? ... no, "Rally". Al entrar comprobé que no estábamos ante un evangélico "sepulcro blanqueado", sino que también se veía limpieza: ni rastro de suciedad, ni olor a rancio. El taxista era un hombre amable y discreto.

No obstante, la mayor, y grata, sorpresa surgió cuando una vez aposentado comprobé que en el espacio intermedio entre los dos asientos delanteros y al acceso del ocupante de los traseros había una bandeja con caramelos de menta o eucalipto, perfectamente conservados en envoltorio trasparente con los laterales color verde oscuro. Un detalle de ese calibre no lo había visto nunca, y consiguió que aumentara desde ese momento mi valoración del gremio taxista.

Durante el trayecto me pasó por la cabeza pedirle al cconductor uno de esos caramelo, pero tal vez por andar aún bajo los efectos de semejante descubrimiento, al llegar a mi destino me limité a pagar y recoger el cambio. Solamente cuando cerré la puerta del vehículo caí en la cuenta de que me había quedado sin catar el sencillo e inhabitual manjar que portaba ese taxista tan completo.



26 de noviembre de 2018

Leidos a baja temperatura


Hay quien opina que últimamente leo cosas muy raras ... es posible. En el elenco del mes de noviembre hay algún libro curioso, sin duda, pero que la peculiariedad no impida valorar tres magníficos libros: "La retornada", "El sol verde" y "Una visita a Portugal", por los tres pongo la mano en el fuego. El resto queda para la curiosidad de cada cual.

Jenny Erpenbeck es una escritora alemana, originaria de la antigua Alemania del Este y con cierto bagaje literario: se hablan maravillas de su novela "La puerta de Brandeburgo". Por esta razón anduve pendiente de la Bibiloteca Pública de Zaragoza para hacerme con "Yo voy, tu vas, el va", relato traducido al español y publicado este mismo año por "Anagrama". El tema que plantea resulta  de enorme interés y actualidad: la situación de los inmigrantes que desde África llegan a Europa por vía marítima, asumiendo riesgos tremendos y pasando mil penurias. EL argumento concreto hacía aún más apetecible la lectura, teniendo como protagonista a Richard, un profesor universitario aleman, viudo y recién jubilado, que ve como puede redimir su vida aburida y egoista al descubrir a unos cuantos de esos emigrantes manifestarse en la plaza pública. Surge una relación entre el intelectual europeo y los inmigrantes africanos que constituyen el núcleo de la novela. A pesar de las expectativas, el libro no me ha satisfecho plenamente, pienso que la autora tiene un estilo literario difícil, con frases largas, pocos puntos y aparte y escasa delimitación de situaciones. Tal vez esperaba más acción y no tanta filosofía, ... la cuestión es que me ha costado su lectura, aunque la última parte me ha resultado más ágil. Insisto en el indudable interés humano del tema y la interesante reflexión que supone contrarrestar la comodidad del personaje europeo con las vicisitudes extremas que viven los otros.

Hay libros que te entran directamente por los ojos. Es lo que me ocurrió a mí cuando en la última semana de agosto, recién llegado de mis vacaciones, me di una vuelta por "Cálamo", una de esas liberías con librero ... y bueno. A pesar de que éste, Paco, me aconsejó, seguro que con criterio, un par o tres de novedades, la novela de la que me encapriché con solo verla fue "La retornada", escrita por la italiana Donatella di Pietrantonio,  tal vez por lo sugerente de su temática: una adolescente que vive en una familia pudiente de la capital y debe regresar a hacerlo con sus padres naturales, gente rural, ruda y pobre, aunque puede que mi elección se fundamentara simplemente en lo llamativo de su portada. La novela ha respondido a las expectativas: la autora nos narra una historia llena de crudeza y ternura a la vez, con un realismo llamativo y en la que se reflejan la inteligencia y la sensibilidad de dos adolescente: la que llega nueva a la casa y la que ha vivido siempre allí. Estamos ante un relato sin excesos, que nos cuenta una historia dura sin recurrir a la sal gorda, al dramatismo excesivo, lejos de maniqueismos y demagogias. La literatura de di Pietrantonio es fácil de leer, tiene un estilo claro y escribe con gusto y calidad. Una lectura que se hace de cabo a rabo y un final que me ha parecido el "summum" de la finura y el acierto ... de esos que lo dicen todo sin escribir mucho.

En el "Babelia" de hace unas semanas apareció un artículo donde se enumeraban una serie de libros poco conocidos sobre la Guerra Civil española. Los había de todas las tendencias y opiniones, y se me ocurrió hacerme con una par de ellos, uno más bien partidario del bando nacional y otro del republicano. Comencé por el primero, "Viaje por España", escrito por la periodista australiana, residente por entonces en Inglaterra, Eleonora Tennant. El libro se limita a componer una serie de artículos sueltos sobre distintas vivencias de la autora en un viaje por diversos lugares de España  -Toledo, Sevilla, ... - al tiempo de la contienda. Me ha llamado la atención que pácticamente la mitad de las páginas del volumen estén dedicadas a una crítica, en ocasiones bastante negativa, del libro, como si hubiera que explicar y justuficar la posición de la periodista que lo escribe. Así se dice que daba una visión parcial y limitada, que su familia tenía intereses económicos en España y que al libro le faltaba calidad literaria. Una vez leído, hay que admitir que la redacción es simple, poco elaborada, que afirma mucho y profundiza poco y que desde luego su testimonio es limitado tanto en el espacio como en el tiempo. Eso sí, tal vez hubiera sido más ecuánime el haber dejado las valoraciones   al arbitrio del lector.

Xuan Bello es un escritor asturiano de 53 años, en cuya obra hay un poco de todo, aunque parece que predomina la poesía y el recurrente tema de su tierra natal. El año pasado publicó "Escrito en el jardín", una recopilación de relatos de muy diversa naturaleza, con el nexo común de un afinado formalismo, un perfecto manejo de la prosa poética y una búsqueda positiva y ágil de la belleza y la humanidad. En este libro aparecen recuerdos personales, descripciones de paisajes bonitos, relatos costumbristas, referencias a otros autores e incluso alguna poesía interlazada. Me han gustado unos más que otros, pero no cabe duda de que Bello escribe con finura literaria, tiene chispa y quiere decir cosas. Rebosa en el libro de Xuan Bello su militante asturianismo, con referencias a localiddaes bellisimas del principado -Llanes, Cudillero, Rivadesella, ...- y menciones al clima, a la naturaleza, a sus gentes y a su lengua, el bable. En definitiva, un libro para leer poco a poco, en momentos de espeical inspiración y con ambiente propicio ... un día lluvioso, al calor de una estufa y/o una manta, en plena naturaleza, ...

Francisco González Ledesma es sin duda uno de los autores míticos del género"negro" español. En 1948, con sólo 21 años, ganó el Premio Internacional de Novela con "Sombras viejas", aunque en España la censura prohibió su publicación por considerar la obra "roja y pornográfica",  según los estrechos y parciales criterios imperates en esos años. Se tuvo que ganar la vida escribiendo novelas del oeste con el pseudónimo de "Silver Kane" hasta que con los nuevos tiempos lanzó al mercado al Inspector Méndez con su "Expediente Barcelona" y obtuvo el Premio Planeta de 1984 con "Crónica sentimental en rojo". De entre sus libros menos conocidos he encontrado "El adoquín azul", una novelita de 74 páginas, escrita en 2002 y publicada de nuevo en 2014, que a las virtudes propias del autor añade el incentivo de la brevedad. Se trata de un relato negro de posguerra, con policías corruptos, gente perseguida y una cruda historia de amor por el medio. Una novela ambientada en Barcelona, con todos los alicientes que eso lleva consigo: una ciudad conocida, un ambiente y una época llena de contenidos y sugerencias y unos personajes especialmente significativos ...  y con un final emotivo y de cierta ternura.

Hablaba más arriba de los libros que me entran por los ojos. Es también el caso de "El sol verde" , primera novela de entidad del norteamericano Kent Anderson, con una portada atractiva y un argumento interesante. A mi elección contribuyó, además, la excelente reseña de Juan Carlos Galindo en el blog "Elemental". Anderson es un personaje especial, que fue policía y luchó en la guerra del Vietnam, habiendo creado un personaje, el agente Hanson, que viene a ser un alter ego, pues también es excombatiente. LA novela se ambiente en los inicios de los años 80 en Oackland, ciudad californiana donde conviven los conflictos raciales y el crimen violento.No estamos ante una novela con un argumento concreto, con un caso policial que resolver, sino el relato del trabajo habitual de citado protagonista, auténtico núcleo fundamental del libro de Anderson. Estamos ante un auténtico antihéroe, un policía complicado, con pasado difícil e inestabilidad personal evidente. A la vez es un personaje con el que te sientes identificado, y anda acompañado de unos coprotagonistas llenos de fuerza e interés. La novela es dura, ambientada en un clima de marginalidad, desarraigo y miseria, pero me ha pareciedo todo un descubrimiento. Quedamos a la espera de nuevas vivencias del agente Hanson, aunque Galindo nos cuenta que el autor es poco aficionado a escribir demasiado.

Hans Christian Andersen fue un danés que vivió en el siglo XIX y se hizo famoso escribiendo una serie de cuentos que hoy son inmortales: "Pulgarcito", "El patito feo", "El soldadito de plomo", "La reina de las nieves", "Las zapatillas rojas", ...  Pero con los años, se ha descubierto que la producción literaria de Andersen fue más allá del citado género, y como muestra la editorial "Funambulista" ha publicado recientemente "Una visita a Portugal", un breve y delicioso libro de viajes en el que el autor escandinavo nos cuenta una estancia en nuestro país vecino, invitado por el cónsul danés. Se trata de un relato redactado en un tono amable y positivo, en el que Andersen habla con admiración de la belleza del paisaje portugués, algunas de sus ciudades -Lisboa, Setúbal, Coimbra, ...-, su historia y literatura y los habitantes del país. El escritor se muestra entusiasmado con la belleza, el ambiente positivo y la paz que se respira en tierras lusas. Todo ello, por cierto, en contraposición con una España que atraviesa para llegar desde Francia a Lisboa y en la que comprueba un ambiente agitado y se cruza con unos habitantes crispados y mal carados. Un libro francamente grato de leer.