7 de abril de 2010

"La hoja roja", Miguel Delibes


















A los pocos días de fallecer Miguel Delibes alguien con quien coincidí en León, bien cerca de las tierras que presenciaron la larga y fructífera vida del gran escritor, me comentaba que se sentía como si hubiera muerto alguien cercano, al escuchar esté comentario pensé que tenía razón, que era como el difunto fuera de la familia, alguien con quien has pasado muchos ratos. Esta es una de las razones por las que pienso que le debía a Delibes su presencia en esta sección de mi blog, aunque resultaba realmente difícil escoger un libro del autor vallisoletano entre tantas maravillas literarias que escribió a lo largo de su vida. Al final he optado por "La hoja roja", no porque sea el mejor -me parecería una temeridad afirmar que hay un "mejor"-, sino tal vez porque fue uno de los primeros que leí y es uno de los que recuerdo, si cabe, con más agrado.

Delibes es de aquellos escritores para quienes la novela ha ser de alguna manera un reflejo de la vida. Según sus palabras, "Una novela requiere, al menos, un hombre, un paisaje y una pasión. Sin ellos no puede haber una novela". "La hoja roja" tiene todos esos elementos y es un reflejo de la vida cotidiana de la época en que fue escrito, 1959, es decir cuando ya se había traspasado el tiempo de la posguerra y España entraba en los planes de desarrollo.

El libro tiene dos personajes centrales: Eloy, el viudo que acaba de jubilarse y vive con temor a una muerte que siente próxima ("A mí me ha salido ya la hoja roja en el librillo de papel de fumar») y "la Desi", la chica de pueblo que le hace los trabajos caseros, una persona simple y sencilla que mantiene la ilusión de casarse con "el Picaza", su novio pueblerino, que es rudo y violento y solamente la quiere porque le lava la ropa. En el fondo ambos comparten una soledad que es lo que les va uniendo conforme se desarrolla el argumento. Hay otros personajes que giran en torno a Eloy y Desi: Leoncito, el egoista hijo de Eloy, su amigo Isaías, cuya muerte incremente el temor del viejo a que le llegue el final y el citado Picaza.

Como siempre ocurre con Delibes, mucho más importante de lo que dice es cómo lo dice, y no porque la novela carezca de interés argumental, sino porque el escritor castellano se esmera hasta el límite en la perfección y agilidad del lenguaje. Es un libro de esos que uno se pone a leer y se le pasa el tiempo con una pacífica y deliciosa rapidez, con el que te sientes totalmente a gusto.

"La hoja roja" es una novela con un aura de tristeza, pero en absoluto amarga; lo precisa el propio Miguel Delibes: «lo que caracteriza a la Desi y Eloy, ambos víctimas de vidas y eventos difíciles y tristes, pero ambos personajes llenos de calor humano y de positiva vitalidad, quienes al final pueden juntar sus dos calores para calentarse mutuamente» (Miguel Delibes. Desarrollo de un escritor, Madrid, Editorial Gredos, 1975, p. 71). Por eta razón uno no se queda con mal sabor de boca cuando termina la lectura, por mucho que a los protagonistas las cosas no les salgan como hubieran deseado.

Aunque hoy en día "La hoja roja" es uno de los libros cumbre de la literatura española contemporánea, absolutamente imprescindible en cualquier bibilioteca medianamente decente, tuvo sus problemas editoriales, como se refleja de una carta enviada por Delibes a su editor, Josep Vergés: «Me da la impresión —escribe— de que La hoja roja no te ha llenado. Yo, en mi perpetua vacilación, no sé ya qué pensar del libro. He meditado sobre el título. Sospecho que la dificultad tuya proviene de la cuestión personal que tenéis los catalanes con la “jota”. Para un castellano, la cacofonía deliberada no le va mal, incluso puede ser un aliciente. De todos modos, he pensado que La antesala o La sala de espera, resume también la idea del libro» (Miguel Delibes, Josep Vergés, Correspondencia, 1948-1986, Barcelona, Ediciones Destino, 2002, p. 178), dato que he encontrado en unj excelente artículo de Guzmán Urrero Peña.

Recuerdo que este libro fue uno de los muchos que devoré en la mili -ya se sabe que el servicio militar consistía en no hacer nada, pero desde muy temprano- y queda en mi memoria, además de la conciencia de su calidad, de la perfección de lo escrito por Delibes, de la enorme ternura que me produjeron los personajes de Eloy y Desi, de cómo me quedé prendado de la sencillez, la bondad y la ausencia total de aristas que destilan ambos.


7 comentarios:

Máster en Nubes dijo...

Qué bonita reseña y qué libro tan estupendo. Un abrazo, Modestino, y gracias.

ana dijo...

Gracias Modestino, por tu entrada.

En efecto, se siente uno así, como si hubiera perdido un amigo. Y sin embargo todo aún permananece. Siempre podremos regresar al lado de Daniel el mochuelo, de Paco el bajo, del Nini, volver a repasar las horas de Mario, pasear por los campos de luz castellanos; sobrios y recios. Sonreír al lado de un príncipe destronado, y perseguir la mirada de una mujer de rojo sobre fondo gris.

Siempre podremos volver, siempre.

Modestino dijo...

Delibes es un gigante de la literatura, y además un gigante como persona.

Por eso me dolió de manera especial algún comentario que escuché -antes y después de su muerte- que cuestionaba su categoría por ciertas consideraciones de mentes estrechas que no vienen al caso.

Y por eso, me siento animado a difundir su enorme obra.

Bego dijo...

Muy buen libro Modestino. Me ha hecho mucha gracia ver la foto del libro porque recuerdo esta coleccion pefectamente, la tenian mis padres en casa y haciamos buen uso.
Gracias y saludos
Bego

Modestino dijo...

había puesto otra foto, pero lo he pensado mejor y me ha parecido que la colección RTVE es muy representativa de toda una época.

Aunque no son libros nada cómodos de leer, precisamente.

Rosaura dijo...

Tengo que leer este libro, haces que den ganas de hacerlo, lo que no se es cúando dada mi falta de tiempo, será que antepongo otras cosas a la lectura... es triste tener que elegir, el día debería tener el doble de horas.
Tengo que decir que me da verguenza haber leído solo "El principe destronado" aunque me regalaron "Señora de rojo sobre fondo gris" y me recomendaron "El Hereje" , lo compré y lo tengo en casa pero no lo he podido leer, en cuanto me examine prometo empezar con Delibes.
Ah! también ví la película "Los Santos Inocentes" y me impresionó muchísimo, ¿La novela es aún mejor?.
No tiene nada que ver con Delibes pero no puedo evitar utilizar tu foro para comentar que hoy he redescubierto Zaragoza, no la tradicional que tú tan bién sabes glosar en este post, sino la moderna, la de la Expo.
He ido en bicicleta al Centro Gran Casa en el Actur y al pasar a la hora de la puesta de sol me ha impresionado el Ebro, que por cierto presentaba un color totalmente azul, similar al mar, no se a que se debe, con las modernas construcciones a un lado, pasarela del voluntariado, torre del agua y pabellón puente, y al otro el Pilar enmarcado en un colorido alucinante de la puesta de sol, de verdad que Zaragoza me ha parecido preciosa ¿ Por qué no hablas alguna vez de esta zona moderna?, lo malo es que los espacios son tan amplios que para valorarlo hay que ir en bici porque si no se tarda demasiado en recorrer las distancias.
Siento haberme enrollado con un tema ajeno a Delibes, espero que no te importe, sobre todo no quiero desmerecer a este gran escritor que tú has conseguido que quiera leer.

Modestino dijo...

Interesante recorrido por la EXPO... tendré que imitarte.

No se trata, amiga Rosaura, de hacer desear leer un libro, "La hoja roja", te lo aseguro, no necesita publicistas, en sí mismo es una joya literaria.