15 de mayo de 2013

La timidez, ¿un estigma?



Ramón García es un escritor castellano que, entre otras cosas, tuvo la fortuna de cultivar la amistad con Miguel Delibes; fruto de su relación con el inolvidable escritor vallisoletano publicó, aún en vida de éste, "El quiosco de los helados", un libro biográfico sobre Delibes que ahora estoy leyendo y del que daré buena cuenta aquí tras terminarlo. Aún ando por los años infantiles del literato y acerca de ellos García nos cuenta que el ilustre académico fue un niño tímido, algo que no ha dejado de otorgar cierta serenidad a mi alma, pues la timidez también marcó mi infancia y sus manifestaciones tienden a ser algo que sigue influyendo el resto de tu vida; y digo lo de la serenidad espiritual, porque no pocas veces he sentido por parte de determinadas personas una especie de enmienda a la totalidad a ese caracter tímido, como si andar por la vida pisando fuerte y arrasando con la propia personalidad fuera el único modo válido y saludable de funcionar.

No atribuiré a la timidez la cualidad de virtud, y alguna justificación imagino que tendrán las opiniones de ciertos moralistas -profesionales y aficionados- que la consideran una forma de ser que esconde algunas dosis de orgullo y egoísmo; ahora bien, no todos somos iguales, y cada uno va formando poco a poco su carácter, algo en lo que, evidentemente, influyen circunstancias familiares y ambientales, experiencias personales, relaciones de amistad y tantas otras cosas: Sobre esa personalidad en formación habrá que edificar la educación de los jóvenes, respetando todo lo bueno que hay en las diferentes formas de enfrentarse a la vida, ayudando a pulir lo oportuno y evitando tanto esa forma de enseñar que provoca que uno se sienta un desastre permanente como la tentación de introducir al personal en un molde. Bendito pluralismo que sabe valorar lo bueno de cada uno y huye de la uniformidad por mucho que se haga bajo la peligrosa bandera de la excelencia.

Los tímidos terminan frecuentemente siendo unos supervivientes; es fácil que en su día fueran los típicos niños torpones que habitualmente andaban a la cola en las carreras de fondo, no saltan el caballo o suben la cuerda ni con una pistola detrás, con unas capacidades intelectuales probablemente disimuladas, y hasta desconocidas, por su escasa facilidad para venderse, con tendencia a que sus pequeños fracasos y frustraciones se conviertan en dramas personales ante el éxito público de quienes siempre fueron hábiles para la medalla y el autobombo. Pero al mismo tiempo, el tímido puede aprender más facilmente el valor de la discreción, la elegancia del saber estar en su sitio, la oportunidad de callar a tiempo y mostrar las cartas cuando debe hacerse ... que en esta vida también hay fanfarrones e incluso quienes dan por supuesto que todos compartimos lo que no son más que convicciones propias, o meras experiencias personales que no todos mantienen.

El otro día me hablaron de un proverbio chino que dice que si estás muy seguro de algo a lo mejor debes empezar a sospechar que te falta información. Vete a saber si a lo mejor no es buena tanta certeza, o dicho de otro modo, aspiremos a que las seguridades vengan de fuera -y de lejos- y no tanto de nuestra propia cosecha, y en eso puede que los tímidos llevemos ventaja ... no presumiré de una timidez que muchas veces puede ser un obstáculo, pero conforme pasan los años envidio menos a algunos de esos que parece que lo tienen todo tan claro.

12 comentarios:

susana dijo...

Yo creo que mantenerse al margen te da una perspectiva que nunca tienen los protagonistas. Un beso.

Anónimo dijo...

Lo importante es feliz , seas como seas,siempre que
no se fastidie mucho a los demas

sunsi dijo...

Demasiadas veces se asocia la personalidad reservada con la timidez. No tiene nada que ver. Y me parece que tampoco el tímido es un orgulloso que teme quedar siempre en ridículo... Hay temas que él intuye, ya desde pequeño, que no deben airearse. Con los años, esta intuición se reafirma y se convierte en un principio.

Admiro y respeto a los que saben escuchar y callar... y no intervienen hasta que no se precisa su opinión. Si este es un rasgo del tímido o del reservado... ¿por qué no decir que es una virtud?
Un saludo, Modestino.

Modestino dijo...

Yo observo con frecuencia a personasqué no se dan cuenta de que su interlocutor o interlocutores no están tan de acuerdo con ellos cómo se piensan. yo pienso que el tímido o reservado se da más cuenta de estas cosas, vamos que es más intuitivo.
Saludos, Susana.

Modestino dijo...

Si, lo importante es ser feliz pero es ésta una condición que cada cual interpreta como quiere.

Modestino dijo...

No sé si yo soy de esos qué saben escuchar y callar, a veces ni lo uno ni lo otro.
De cualquier manera existen los aficionados a teorizar demasiado.
En cualquier caso es ésta una entrada de esas que uno hace para satisfacer algún desahogo.

Modestino dijo...

Y un saludo bien cordial , Sunsi.

Nati dijo...

No soy quien para teorizar sobre la timidez. En muchas ocasiones yo la he visto unida a la humildad. Y descubrir en alguien, como es tu caso, virtudes de las que no presumes, para mí es signo de valer mucho. Un abrazo. Nati

Modestino dijo...

La timidez forma parte del carácter, y todo carácter tiene aspectos que mejorar.

Para salir adelante en la vida uno ha de superar sus timideces, pero eso no quiere decir que haya un carácter "standard" e ideal. Que escuchando a algunos lo parece ;)

tintin dijo...

La timidez con los años se convierte en virtud que aglutina discreción, lealtad, saber estar y respeto por la presencia y opiniones de los demás.Sin embargo , en los años inseguros de la adolescencia, cuesta cargar con ella.....
En cualquier caso es un bagaje de intimidad y mundo interior muy importante para la madurez personal.

SUSTO dijo...

Uno, que te conoce muy bien, cree que la timidez es algo de cuna, y no hay que darle más vueltas...aunque, en tu caso,no creo que sea timidez,o sólo timidez.

Recuerdo,¡muchas veces! , los regresos en pandilla de Cuéllar a casa con una pandilla de descerebrados, bastantes tímidos (Jesús Puertas, Jacinto...)en fin, piensa en ese grupo y lo entenderás...

Yo creo que la timidez nos ha protegido.

Me dirás "¿tú tímido?"...pues sí, sólo que de los que huyen hacia adelante y con frecuencia se pasan de frenada.

Modestino dijo...

Si, creo que es verdad lo del paso de frenada no sé si es mecanismo de autodefensa si es una cuestión de carácter o vete a saber. En cualquier caso es cierto que la timidez puede acabar protegiendo al sujeto.