16 de junio de 2011

A veces me descubro dromedario

El dromedario es un animal del desierto, el caballo de los beduinos, bereberes y demás primos hermanos; la naturaleza le ha dotado de una gran capacidad para desenvolverse en un ámbito tan hostil y difícil como el desierto, son capaces de aguantar kilómetros y kilómetros de sol y polvo sin agotarse, sin perder ni el ritmo ni el resuello. Al parecer su enorme joroba viene a ser como un inmenso y natural depósito donde almacena el agua suficiente para resistir en medio de las más altas temperaturas, las tormentas de arena y todas las incomodidades propias del lugar donde viven y donde viajan. Pero también es cierto que los dromedarios, como los camellos, son animales que presentan una facha realmente ridícula, las referidas jorobas que se convierten en su sello más definitorio les convierten en seres desgarbados y su forma de caminar aparece torpona y desmañada, a pesar de lo cual cuando uno se fija en ellos observa como cierto aire de superioridad, pues su cabeza la mantienen en posición erguida, como mirando por encima del hombro -de la giba habría que decir- al resto del mundo. Si ves caminar a un dromedario tienes la impresión de que se sienten encantados de haberse conocido, como si fueran los auténticos reyes del desierto.

He pensado que los hombres somos a veces así, funcionamos con un absurdo e injustificado aire de suficiencia, miramos al resto del personal como si fueran seres incapaces de valerse por sí mismos y nos consideramos personajes de primer orden, inconscientes de nuestra joroba, nuestra cara de zapatilla y nuestra figura globalmente ridícula. Y he de confesar que a veces me he descubierto ejerciendo de dromedario, hinchando pecho y mirando al frente, pensando que soy el rey del mambo ... sin darme cuenta que los demás me pueden estar observando con una mirada mucho más crítica ... y posiblemente más real.

Cuando hacemos el dromedario nos puede venir bien calibrar, objetivamente, nuestra propia realidad: si no nos cegamos por el orgullo y la tentación de autoafirmarnos tendremos que acabar reconociendo que somos una minúscula piedrecilla en la geografía del mundo y ya no digamos en medio de todos los siglos de historia: ¿quién se acordará de nosotros cuando muramos? ... posiblemente pocos y poco tiempo. Me parece que es bueno reflexionar cuando nos damos importancia y no tanto por el punto de vanidad que supone ésto, sino porque la pura realidad es que esa presunta importancia no es, en absoluto, cierta. Creo que en ocasiones nos conviene practicar el ejercicio de mirarnos al espejo y preguntarnos "pero tú, ¿qué te has creído?".

Hay otra cuestión que también nos puede servir si nos da uno de esos ataques de egocentrismo, y es comprobar lo poco que los demás, a la hora de la verdad, se fijan en nosotros; podemos estar pendientes de dar buena imagen, de que noten nuestras capacidades o nuestro buen aspecto y el resto del personal andar pasando de nosotros absolutamente. Suele ser una auténtica pérdida de tiempo andar preocupados por el qué dirán, tanto como estarlo porque se valoren nuestras cualidades, pues lo normal es que pasemos mucho más desapercibidos de lo que podemos sospechar, ... y si no lo hacemos, cuidadito, porque es posible que sea por nuestra actitud ridícula, nuestra torpeza evidente o nuestra capacidad de meter la pata.

En fin, que pululamos por estos mundos de Dios demasiados dromedarios y dromedarias, elevando nuestra feísima cabeza por encima de la multitud y mostrando, como ya dije, una injustificada y absurda superioridad que nos puede convertir en personajes fatuos y esperpénticos.








13 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Muy bueno, Modestino!
¡Gran idea esa de comparar nuestras ridículas vanidades con un animal tan esperpéntico!
Sólo espero ser lo menos "dromedaria" posible o ...intentarlo:-)
¡Gracias, amigo mío!
Un saludo con afecto
Asun

Modestino dijo...

Yo creo que basta con intentarlo: algo se consigue ;).

Anónimo dijo...

Pero también es bueno ir por el mundo con la cabeza alta y pensando: soy feo/a y que..?
Ser humilde es bueno pero ir de tontito para parecerlo no.
Todos llevamos cosas buenas en nuestra joroba de las que podemos presumir.

Modestino dijo...

Por supuesto Anónimo: completamente de acuerdo con o que dices: con la cabeza alta y pisando fuerte, mi post no pretendía ser un canto al apocamiento ni a la inseguridad.

Iba más bien por aquellas veces en las que se nos sube el ego, en la que ese pisar fuerte va indisolublemente unido al desprecio del resto ... más o menos expreso.

Me refería a la gente que se ha tragado el sable, algo que en ocasiones puntuales nos puede pasar a todos.

Mariapi dijo...

Qué curioso, nunca he asociado "un punto chulito" al dromedario. Al contrario, lo veo como el borrico del desierto, con ternura.
Volveré al zoo y miraré mejor...

Modestino dijo...

Esta vision de la personalidad dromedaria es absolutamente propia, es posible que animales como el tigre o el tiburón representen mejor la prepotencia, el pasar por encima del personal, ... pero yo veo como caminan estos bichos, mirando hacia arriba y poniendo cara "boba" y pienso enseguida en eso de la suficiencia injustificada.

tomae dijo...

...yo recuerdo una frase sobre primo del dromedario...

que rezaba "...el camello es el animal que más aguanta más sin beber, pude aguantar hasta 15 días ..."

Y sentenciaba " Beba usted y no sea camello..."

Ese dromedario que nos traes es igualito al que sale en los paquetes de tabaco marca "Camel"

Modestino dijo...

Es cierto Lo de "Camel" ... el siguiente animal en salir por aquí debería ser el bisonte.

veronicia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
veronicia dijo...

a familia de los camélidos son muy suyos todos ellos; la llama y la vicuña sí son muy soberbias y altaneras... escupen y todo!
En su favor diré que cuanto más inhóspito es el territorio allí te los encuentras adaptados... pero eso de ir uno caminando arrastrando la lengua y que pase otro así de esas maneras... tan pancho...(como duele)
Pero si convives con ellos el tiempo suficiente descubres dos cosas muy curiosas: una es que son muy suaves... y la otra es que dan mucho a cambio de muy poco; es su naturaleza.

Modestino dijo...

Buena defensa del animal, Veronicia. SOn suaves .... pues lo serán.

Anónimo dijo...

Modestino, buena reflexion, pero creo un dromerario -aun cuando su apariencia sea altanera- en definitiva es lo que es, guste o no, lo malo o peor son aquellos que por aparentar no son fieles a si mismos. Creo que ser dromedario si ese es el caracter del mismo, desde esa perspectiva es cuando menos noble.

Javier
"Itineribus contendit"

Modestino dijo...

Por supuesto Javier, ser dromedario nop es en sí una tacha.