15 de junio de 2011

La vida sigue igual



Yo nací en 1958, por lo que la realidad de la banda terrorista ETA la he vivido como algo real y dramático desde mi más tierna infancia; aún recuerdo cuando hacía primero de bachillerato -el antiguo- asistir semanalmente a unas clases denominadas "Hora de actualidad" en las que un magnífico profesor que tuve todo el bachiller, periodista de profesión, nos enseñaba a debatir sucesos y problemas de aquella época: los asesinatos de Robert Kénnedy y Martin Luther King, el segregacionismo en los Estados Unidos, el problema de Oriente Medio, ... también tocamos el tema de la ETA, pues a finales de la década de los 60 comenzaron los asesinatos de policías y guardias civiles en el País Vasco: la verdad es que no recuerdo cuales fueron los términos del debate, pero el hecho en sí acredita que ya era un tema habitual en la vida de un niño de 10 u 11 años. Mucha idea del fondo de la cuestión no teníamos, pero sí estaba claro que matar a alguien era algo esencialmente malo, un hecho que no podía tener justificación; eramos muy jóvenes y en España no se estaba en condiciones de tener una información global, pero nadie dudaba que un asesinato era siempre reprobable.

Y fue pasando el tiempo, llegó la transición y comenzamos a vivir en democracia; y los crímenes no dejaron de cometerse, en épocas determinadas con una frecuencia terrorífica: guardias civiles, soldados, militares de alta graduación, algún político ... incluso hubo momentos en los que las dimensiones de los atentados llegaron a ser escalofriantes: la caserna de la Guardia Civil en Vic, la de Zaragoza, el RAC de Empetrol, Hypercor, ... acciones cuyo drama implícito no solamente venía determinado por unas vidas injustamente truncadas y unas secuelas permanentes, sino por todas las consecuencias accesorias: familias rotas, traumas incorregibles, dolor, miedo y desesperanza. No existe motivo humano que pueda justificar semejante barbarie, aunque de vez en cuando uno escuchaba razonamientos incomprensibles, veladas justificaciones de quien parecía recoger las nueces, comportamientos cómplices. Los españoles que hoy andamos en torno a la condición de "cincuentones" nos hemos hinchado de ver en los telediarios funerales, lágrimas, condenas, indignaciones y dolor, mucho dolor. Hubo una ocasión, cuando Miguel Ángel Blanco era asesinado de una de las formas más viles que se puede conocer, en que esa indignación, ese dolor explotó y muchos salimos a la calle a gritar, a reivindicar que eso no podía seguir así, ... me temo que no dejó de ser una reacción episódica.

Han ido pasando los años, ahora el ambiente es muy distinto: no se si mejor o peor; ha habido leyes, sentencias con sentido diverso ... han pasado cosas, y parece que allá por el norte de la península algunos se han hecho fuertes. La democracia es incontestable y hay votos que avalan: es la realidad, una realidad que uno no sabe si aplaudir, respetar o temer ... pero los muertos allí están, y nadie ha pedido perdón: eso es lo más tremendo, lo que pone la piel de gallina. Es como si de nada hubieran servido manifestaciones populares, operaciones policiales ni aislamientos políticos y judiciales. Más de mil muertos a cuestas, pero me temo que para algunos -bastantes- ese era el precio que había que pagar, ni se disculpan, ni se arrepienten ni lo lamentan. Cada cual es libre de mantener la postura política y social que quiera, faltaría más, pero hay algunas que han salido muy caras, tanto que el camino andado para alcanzar sus metas ha quedado sembrado de muerte.








11 comentarios:

Mariapi dijo...

Por muchos votos que lo avalen "matar" no tiene justificación. Y no encuentro el motivo por el que quienes justifican la violencia y la muerte puedan tener representación en democracia.

Modestino dijo...

Yo tampoco Mariapi, pero en algunos sectores hay como una especie de consigna de defender a esta gente, de asegurar que han cambiado ... yo no me lo creo en tanto aún estoy esperando que alguno se disculpe, que reconozca que equivocaron el camino.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

En mi opinión la prepotencia de Bildu es terrorífica...lo siento amigo, creo que tantas muertes no han obtenido justicia...
¡Muy buena entrada!
Un abrazo
Asun

Modestino dijo...

Yo creo que se ha pasteleado políticamente con ellos, se ha trampeado con la ley y nos han tomado el pelo: menudos son éstos tipos, sin moral alguna.

tomae dijo...

...yo creo que ni treguas, ni tretas... sino que todo esto ha sido una farsa, o una comparsa en la que han participado Todos, ¡que campaña de comunicación¡ ¡les ha salido gratuita! ...han salido en todos los debates, portadas y telediarios incluso los chicos del T.C. han trabajado por ellos en Domingo!!!

...y desde luego si había tanto voto, pendiente del "pistoletazo" de salida, no me extrañaron los resultados.

Modestino dijo...

Todo suena à estafa y gorda.

Brunetti dijo...

Pues aprovechando que has elegido una fotografía suya, yo quería hablar del tal Odón Elorza.

Seguramente será un gran político y un excelente gestor; y hasta una buena persona. Pero a mí ese hombre me provoca una energía negativa tremenda.

No le he visto personalmente en mi vida (ni tampoco me apetece), pero hay algo en él que me produce un rechazo absoluto. Por no hablar de su discurso político, siempre tan ambiguo y poco claro.

Fíjate, por ejemplo, en esa foto que has colgado: qué sonrisa, qué pose, qué gesto; sólo le falta darle un abrazo fraternal al tipo a quien le entrega el bastón.

Quizá sea injusto, pero no me fío
de él. De hecho, me alegra que haya perdido la alcaldía (tampoco parece que a él le haya importando mucho, a tenor de sus sonrisitas y comentarios: debe de tener la vida más que resuelta, el tipo), aunque sea a manos de los de Bildu (que manda narices la cosa).

En todo caso, salud, amigo.

Modestino dijo...

À mí tampoco me cae nada bien el gachó, me parece egocentrico y snob.

mujer prevenida vale por dos dijo...

Sólo diré una cosa, yo tenia al TC por algo como un ente bueno justo que nos cuidaría de terroristas y todo eso... llevo tal desengaño que si publican en concreto la sentencia de BILDU en un papel más suave lo usaré para limpiarme el culo.

Driver dijo...

Al vivir en Madrid he oído varias explosiones, he visto varias nubes negras y la sensación es terrible.

Terror en estado puro.

Llamas lo primero a tus familiares que hay en la ciudad.
Luego llamas a los que están fuera de la ciudad.

Después es cuando viene el dolor de estómago y algunas palpitaciones.

Y cuando han pasado varias horas, buscas un rincón donde nadie te vea.

Y lloras de rabia.
Te hace falta hacerlo.

Es imprescindible manifestar esa emoción para seguir adelante.
...

Luego es cuando sientes el rencor.
Y al final, los terroristas consiguen su objetivo.

Consiguen que odies.

Y ante esa nueva emoción, no te reconoces.

Modestino dijo...

Mujer prevenida ... me temo que el papel de esa sentencia irrita bastante.
Driver, lo malo hubiera sido acostumbrarse, la rutina tiene mucho peligro: que Dios nos conserve la piel sensible.