13 de junio de 2011

La cola del paro



Casi todas las mañanas, camino del trabajo, paso por la oficina de empleo; habitualmente hay una cola relativamente numerosa de gente, llamativa si pensamos que son poco más de las 8.30 de la mañana. En otros tiempos, aún no demasiado lejanos, en los que prácticamente podía afirmarse que quien quisiera hacerlo podía trabajar, eran situaciones que tendían a pasar desapercibidas, pero ahora no puede ser así: Dios quiera que no perdamos la sensibilidad para vernos afectados ante semejante problema ni la capacidad de sentirnos solidarios con quien lo tiene que estar pasando forzosamente mal. He de reconocer que no veo ni caras tristes ni gestos desesperados, pero imagino que la procesión irá por dentro y que, en cualquier caso es amplia la capacidad humana de echarse los dramas a la espalda y seguir pedaleando en esta vida complicada.

Cuando paso por ahí y veo a un grupo de hombres y mujeres "haciendo tiempo", preguntándose eso tan antiguo de "¿quién es el último?", no puedo evitar sentir cierto escozor de conciencia; me veo tan peripuesto, a veces con maletín, otras con algún documento encima, ... y me gustaría parar a compartir agobios y sudores, a la vez que agradezco a la providencia que yo no esté pasando por ese trance. Y es que a veces no valoramos lo que tenemos, caemos en el error de quejarnos de minucias y no comprendemos que el mundo, con sus contrastes y dramas, va mucho más allá de nuestra propia nariz. Corren tiempos difíciles, y no se si por ello se convierten en tiempos de apoyo mutuo y solidaridad, o si por el contrario seguimos atrapados en el cepo del individualismo y la indiferencia, esos males tan propios de una sociedad moderna donde se ha caído tantas veces en la frialdad, donde se han volatilizado valores que en su momento parecían indestructibles.

Quienes ya hemos pasado la barrera de los 50 y por tanto alcanzado ese momento de la vida que en su día tal vez llegamos a pensar que no llegaría nunca, estamos en condiciones de ser especialmente comprensivos con el drama de tantos y tantas que, sin ser viejos, estando aún en plenitud de facultades físicas y mentales, se ven hundidos en el desempleo y, lo que es peor, en la oscuridad de un futuro incierto, como si todo lo pasado, toda la experiencia acumulada a golpes tanto de esfuerzo como de sinsabores, ya no sirviera para nada, no fuera billete de entrada para volver a empezar sino telón definitivo, persiana que se cierra por última vez.

Por eso, esa cola de desempleados de cada mañana en la Calle San Jorge de Huesca, similar a tantas otras extendidas por el resto del mapa, debe de ser una ocasión de solidaridad, un reclamo de comprensión hacia el resto de los humanos, un motivo para despertar conciencias y reflexionar algo más de lo ordinario.


18 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Tú entiendes que ante una situación que parece tan dramática, la gente tenga tanta resignación?

Yo creo que si me encontrara en la calle con mis hijos, por haberme quedado en paro y no poder pagar la hipoteca o el alquiler, empezaría a pensar cosas peores que sentarme en una plaza con el cartelito de "indignados".

No puede ser que mal de muchos sea
consuelo de tontos.

Modestino dijo...

No creo que haya una resognación generalizada: la gente procura buscarse la vida como puede. ¿Y qué solución hay?, ¿liarse a tiros? ...

veronicia dijo...

Va a empezar la campaña de la fruta... ya ha empezado con la cereza,aqui mismo.

Hay un monton de centrales fruteras que utilizarán un tipo de contrato muy legal pero que en la práctica raya la esclavitud, se traerán un autobus lleno de gente ... la empadronarán en cada población... y por arte de birlibirloque los que estan en paro en españa lo seguirán estando.

Y ESO PASA ANTE MIS NARICES! LAS NARICES DE LOS SINDICATOS! y ahora que leeis esto ante vuestras narices.

paterfamilias dijo...

Esas cosas son auténticos dramas. ¡Y tenemos casi 5 millones de dramas!

Modestino dijo...

La recogida de la fruta debe de ser un mundo muy especial, un punto de reunión de desesperados y desarraigados.

sunsi dijo...

Yo no sé cómo se sienten los demás, Modestino. Yo... fatal. No sé si sabes que suelen calificarme de "intensa", "cósmica"... Pues es verdad. Supongo que depende de la sensibilidad de cada cuál. A mí el panorama de tantísimas personas que de la crisis han desembocado en el denominado "umbral de pobreza" y actualmente ya están por debajo... me descompone. Cada día es un milagro de supervivencia. Sin saber qué sucederá mañana. Apelotonados bajo el techo de algún abuelo que , al menos, percibe una pensión. De llorar, pero una pensión... congelada. Y se te congela la sangre.

Si no te importa que me extienda,me gustaría explicar un suceso. El sábado me enteré de algo que aún no he podido asimilar. Ha pasado solo un mes desde que Lorca sufrió movimientos sísmicos que han dejado a tanta gente en la calle, sin casa, sin su negocio detodalavida, sin... Se organizó un concierto benéfico en el que se calculaba que asistirían miles de personas. Se suspendió. Solo había 600. Hace un mes... y Lorca ya no figura en las portadas ni en la cabecera de los informativos. Creo que sobran los comentarios.

Gracias, Modestino. Si ahora no somos capaces de ser solidarios, ¿a qué esperamos?

Modestino dijo...

En este país somos muy aficionados a las grandes palabras y los prontos olvidos.

Pero como del terremoto de Lorca no se puede culpar ni a los políticos, ni a los bancos, ni a los ricos, no debe de estar de moda hacerle demasiado caso.

Brunetti dijo...

Ayer, hojeando un reportaje sobre las elecciones que se celebraban en Turquía, leí con sorpresa que, en este país, el desempleo era de un 11%. Aquí, estamos rozando el 20%, casi el doble.

En un principio, creí que se trataba de un error tipográfico (a lo mejor habían querido escribir 21en lugar de 11), pero no. Me sentí fatal.

Con todos los respectos que me merece el país otomano, no estamos hablando de Finlandia o Suiza o Dinamarca: la realidad es que tenemos casi el doble de paro que Turquía.

Qué rematadamente mal lo hemos tenido que hacer, qué errores más imperdonables hemos debido cometer para vernos abocados a este drama.

Modestino dijo...

Sí, rematadamente mal, lo que pasa es que parece que nadie asume sus responsabilidades, ni siquiera quienes negaban que fuera a haber crisis, que manda "caralho" que dirían los gallegos.

Anónimo dijo...

Por supuesto que tiros no, la violencia no conduce a nada bueno, pero EXIGIR responsabilidades si.

Al Sr. Miguel Fdez Ordoñez que debió ejercer una de las pocas funciones que le quedan al banco de España desde que estamos en la UE ,que es la de control de bancos y cajas y no permitir especular con algo tan básico como la vivienda.

A empresarios de pacotilla como el Sr.Cesar Alierta (aragonés)que en vez de ayudar, anuncian el despido de 8000 trabajadores, los únicos que quedan en telefónica despues de externalizar todos los servicios

A sindicatos por COBARDES.

etc.etc.etc

Anónimo dijo...

Yo creo que a España habría que aplicarle lo del clásico “Que buen vasallo ,si tuviera buen señor”

veronicia dijo...

Hablando de responsabilidades en la crisis y presidentes; al expresidente de Islandia lo tienen sentado en el banquillo por como gestionó la crisis.

Cada vez que pienso en aquel anuncio de "Ésto lo arreglamos entre todos" patrocinado por Telefónica...

Modestino dijo...

Yo creo que los sindicatos más que de cobardes han pecado de sumisión política à los partidos que están detrás suyo y al Gobierno que los sustenta. Si los sindicatos no son independientes no pueden cumplir bien su función.

tomae dijo...

...yo aún recuerdo el debate entre Pizarro (flamante fichaje del PP) y el Solbes (que se fue antes que le arrojaran al circo) ... uno que pronosticaba y el otro que se lo "merendó" con el arte de la política. Se utiliza la memoria de una forma muy selectiva...

Modestino dijo...

Efectivamente, si ahora volviéramos a ver el debate comprobariamos que el diagnóstico acertado fue el de Pizarro, pero dialecticamente le ganó el entonces Ministro de Economía.

Driver dijo...

Normalmente me gusta hacer cosas difíciles, disfruto luchando contra los elementos.

Estos dos últimos meses he intentado conseguir empleo para cinco amigos.

Quien me conozca podrá adivinar el empuje y la imaginación que le he echado a la empresa.

Tras mil gestiones, mi resultado se resume en una palabra.

CERO.

...
Soy cabezón, y lo volveré a intentar una y otra vez.

Pero siento un rumor en el estómago que no presagia nada bueno.

Y entonces, me arde el alma.

Modestino dijo...

Por los amigos vale la pena ser tozudo y perseverante.

Pablo King dijo...

Hay una web muy buena para los Desempleados que es: http://www.lacoladelparo.es/

Suerte y Animo a todos!