9 de mayo de 2011

Una novela que merece la pena leer














"El club de los optimistas incorregibles "
Jean Michel Guenassia
RBA. Barcelona (2010).
642 páginas



Sinopsis
Michel Marini tenía doce años en 1959. Eran los tiempos del rock'n roll y de la guerra de Argelia. Él era fotógrafo aficionado, lector compulsivo y jugador de futbolín en el café Balto de la plaza de Denfert-Rochereau, en París. En la sala de atrás de ese café conoce a Igor, a Léonid, a Sacha, a Imré y a todos los demás. Eran hombres, que habían cruzado el telón de acero para salvar el pellejo; dejaron atrás sus amores y a su familia, traicionaron sus ideales y todo cuanto eran. Se encontraron en París, en ese club de ajedrez de la sala de atrás de un café por el que también iban Kessel y Sartre. Y los unió un terrible secreto que Michel acabó por descubrir. Ese encuentro le trastocó para siempre la vida al muchacho. Porque todos eran unos optimistas incorregibles. Retrato generacional, reconstrucción minuciosa de una época, crónica agridulce de una adolescencia: Jean-Michel Guenassia da en el clavo con esta primera novela, que asombra tanto por lo ambicioso del proyecto cuanto por la ráfaga de autenticidad que recorre estas página. .


He terminado "El club de los optimistas incorregibles" pensando que he leído un libro magnífico; me lo habían recomendado vivamente y ha sido un consejo excelente. Al parecer es el primer libro del autor, quien ya pasa de los 60 años, algo que no deja de ser curioso. Está ambientado en la Francia de finales de los 50 y principios de los 60, con todo el problema de la guerra de Argel como telón de fondo, los movimientos políticos estudiantiles, con el PCF en la sombra de los mismos y la influencia del existencialismo de Jean Paul Sartre.

Se trata de una novela relatada en primera persona por su protagonista, el joven Michel Marini, que se debate entre sus problemas familiares en el seno de una familia burguesa, con unos padres que no han asimilado sus opuestas procedencias sociales, sus estudios en el Instituto Henry de París, sus primeros amores y, muy especialmente, sus contactos con una serie de exiliados que han huido de las depuraciones de Stalin y se reunen a jugar al ajedrez. Los problemas de Michel con las matemáticas, su enorme habilidad para jugar al futbolín, su condición de lector impenitente, tanto que hasta lee caminando por la calle, ... Guenassia nos describe maravillosamente esa época, esas vivencias y ese ambiente con el que nos podemos identificar tantos.

Creo que parte de la belleza del libro está precisamente en esa identificación con el personaje; a lo largo de las páginas uno comparte la adolescencia y la primera juventud del protagonista, y lo hace a gusto, hasta con nostalgia, porque uno se identifica con sus partidas de futbolín, sus secretos inconfesables, sus problemas académicos, trampas incluídas, la incomunicación con el resto de la familia, los primeros amores platónicos, el afán de conocer nuevos mundos, el hechizo de sus nuevos amigos del Este, ... Además, conforme avanza el libro y corren los años, el autor revive momentos históricos, acontecimientos que ocurrieron e influyeron en mayor o menor medida en la historia.

Creo que la gran virtud del libro radica en que está muy bien narrado, es fundamentalmente una novela bien escrita. Las casi 650 páginas las he ido leyendo poco a poco, en pequeñas dosis nocturnas y puedo asegurar que se trata de esas lecturas que uno coge con agrado. No pasan grandes acontecimientos, aunque las vivencias de Marini tienen un gran atractivo, intercaladas con las experiencias que han llevado hasta Francia a sus amigos de más allá del telón de acero y su amistad con Sacha, un misterioso personaje que trabaja en una tienda de fotos y cuya historia no se desvela hasta el final.

http://http://www.elpais.com/articulo/portada/Sartre/ultimo/optimistas/elpepuculbab/20101002elpbabpor_25/Tes


6 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Estimado Modestino:
Como decimos un "una catalanada" esta novela con el título "ya paga"...
Y tú que la vendes tan bien, ¡ casi seguro que me voy a animar a comprarla!
Las editoriales te tendrían que dar un tanto por ciento porque con lo que llegas a leer y luego recomiendas excelentemente, ¡te lo habrías ganado!
Un abrazo
Asun

Modestino dijo...

Esto de los libros siempre tiene un matiz muy personal; éste en concreto es posible que no guste a un tipo de gente, especialmente quienes busquen más emociones que sensaciones, más aventura que sucedidos, más misterios que vida cotidiana.

Anónimo dijo...

Me gustan los libros de esa época de la vida; la adolescencia pero vivo en una contradicción... si el protagonista es expulsado de la adolescencia a la madurez lloro lo inexplicable como si a Adan y Eva los expulasaran del paraiso... si resiste; lloro también, pero entonces lloro por mi.

Modestino dijo...

Sí, es un dilema ... yo pienso que en este caso el protagonista resiste con bastante dignidad el embate.

Alberto dijo...

Modestino pero ¿no te habías leído el libro ya a principios de febrero?, je, je.

Tomo nota de tu recomendación.

Modestino dijo...

A principios de febrero lo estaba empezando amigo Alberto ... en cualquier caso, fue un recurso argumentativo.
No se te pasa una ...