27 de mayo de 2011

La voracidad del tiburón

El tiburón es un animal temible, un rival implacable; seguro que quienes ya peinamos canas conservamos el recuerdo del gigantesco escualo que devora en dos bocados a Robert Shaw en la célebre película titulada precisamente "Tiburón". Y es que este pez enorme, de aletas bien características e indicativas, siempre se nos ha presentado como un bicho agresivo, ansioso de carne fresca, insaciable y con instinto criminal. Todos sabemos que para feroz, el león, pero el rey de la selva muestra una apariencia mucho más serena, está claro que se sabe poderoso, pero solamente ataca cuando necesita comer y al menos en la literatura nunca ha sido mostrado con los caracteres crueles y sanguinarios de los tiburones. Y así como los leopardos son ágiles, los guepardos rápidos, los tigres voraces y las águilas poderosas, el tiburón aparece como un animal implacable, insaciable y despiadado. Claro que el nombre de tiburón también nos recuerda el viejo Citroen francés, toda una institución si de coches hablamos y que muchos niños de mi generación conocemos perfectamente por el famoso "Tiburón Citroén Payá", un coche teledirigido que hizo furor en su momento, aunque lo de teledirigido vale asumiendo que entre el mando y el vehículo corría un cordón de ciertas dimensiones.

Pero entre los humanos también hay "tiburones", una figura que se ha hecho famosa en el mundo de las finanzas y los negocios; tengo escasa -por no decir nula- experiencia en este mundo tan complicado de los euros, pero no me cuesta imaginarme el talante de algunas personas cuya vida tiene el norte único de ganar cada vez más, llegar cada vez más alto y ostentar cada vez más poder, y lo más triste es que para alcanzar estas metas se entrenan diariamente pisando cada vez a más gente, sometiendo cada vez a más individuos y humillando con intensidad creciente a todo el que se cruza en su camino. Define el diccionario a este tipo de "especímenes" como "persona muy ambiciosa que busca obtener éxito y ganar dinero por encima de todo lo demás", una descripción sencilla pero elocuente. Hay quien entiende la vida como una aspiración de éxito continuo, tienen la necesidad de ser poderosos, entendiendo el poder en sus peores manifestaciones, como posibilidad de someter, arrasar y dominar vidas y haciendas.

Pero un tiburón no solamente se va haciendo a sí mismo, sino que muchas veces los hemos creado, o cuando menos impulsado a base de fomentar una sociedad competitiva, deshumanizada y con aspiraciones limitadas a lo que patina a ras del suelo. En tiempos de bonanza el tiburón puede aparecer como un arcángel que sobrevuela por los paraísos de la gloria monetaria ante la envidia de los más ingenuos o superficiales, miran por encima, aspiran a más cada día que pasa y hacen ostentación de su ambición y de sus estúpidas vanidades; cuando llega la crisis -en esas estamos- el tiburón se esconde más, pero no por ello pierde la voracidad y allí sus aletas de escualo de los abismos las utiliza con trampas, abusos y vilezas, como usureros aprovechados novelados por Charles Dickens o Víctor Hugo.

En este mundo abisal de tiburones y especies próximas uno se encuentra de todo: auténticos depredadores, ejecutivos de guante blanco y finas maneras que son tan capaces de pasarte por encima como los otros, aprendices de tiburón tan peligrosos como aquéllos, pues a la inexperiencia añaden la audacia de la juventud, vulgares imitadores que añaden a la amoralidad la torpeza, circunstancia que les puede llevar a no obtener las ganancias que esperan, pero con igual capacidad de hacer daño. Todos ellos, en cualquier caso, individuos aguerridos y aburridos, amorales, egocéntricos, insoportables y fundamentalmente peligrosos. Dios nos libre de que se crucen en nuestro camino.


17 comentarios:

Driver dijo...

En Alcobendas, está el museo de ciencias "Cosmocaixa".
Suelen cambiar los contenidos de forma periódica, así que soy asiduo.
Hará cosa de un año se desarrolló una exposición sobre la evolución.
Explicaban de forma amena las claves que la naturaleza desarrolla para sobrevivir y evolucionar.
...
A punto de terminar el recorrido me encontré en una vitrina el esqueleto de un tiburón.
Debajo ponía una frase que me hizo pensar mucho, sobre todo al extrapolarla a otros ámbitos.

"El tiburón se adapta y sobrevive, el dinosaurio no".

Me quedé pensando...

Modestino dijo...

Una frase sugerente, desde luego. Viendo hoy tu entrada me ha hecho gracia; tu hablando de la audaz y noble mirada del león y yo aquí con crueldades marinas ...

Feliz fin de semana!!!

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Estimado Modestino:
Esta entrada me ha parecido especialmente bien escrita y defines a esos personajes que una sitúa en Wall Street de maravilla...
A modo de anecdotilla, el verano que ví la peli de Spielberg, no quise meter un pie en la playa ¡ni en la orilla!
¡Muchas gracias, amigo!
Afectuosamente
Asun

Modestino dijo...

Hay también tiburones de pacotilla, éstos además de unos villanos suelen ser patéticos.

Anónimo dijo...

Yo todavia ,cuando me meto en el mar ,me acuerdo por un segundo de la pelicula.Y de la banda sonora ,cuando iba a atacar el tiburon.Todavia me asusta por decirlo finamente.

Modestino dijo...

Por mucho que andábamos avisados, la aparición del tiburón era uno de los momentos más estremecedores que recuerdo en una película.

Driver dijo...

Es curioso esto del tiburón y los sustos.
¿No os apatece a veces ver una horrorosa película de miedo y pasarlo mal?
Es como si necesitáramos de vez en cuando un buen susto, un alarido, un estremecimiento.
Me da que está en nuestros genes eso de pasarlo mal de vez en cuando, como si hubiera que activar un mecanismo ancestral que si no se pone en marcha, es como si perdiéramos algo de lo primitivo que sobrevive en nuestros genes.
...
Los cineasta lo saben perfectamente, y cuando en la pelis aparece un cuchillo que rasga una cortina y un rsatro de sangre que se cuela por el sumidero del baño, nos estremecemos.
Y luego soltamos con toda la naturalidad del mundo:
"¡Menuda peli, lo he pasado fatal¡"
...
Pero al vibrar, algo se ha movido que nos ha conmovido las raíces profundas.
Un estertor ante lo irracional, que nos aterra y nos atrae.
Curiosos somos.

Modestino dijo...

Yo debo de ser la excepción, pues evito las películas de terror. Pero es cierto que atraen mucho, incluidas las más fuertes cómo "La matanza de Texas" y similares.

tomae dijo...

...menudos cromos coleccionabas de Niño amigo Modestino. Y sí desde que vi aquella escena supe siempre como no me gustaría morir...si veo uno recuerdo algo que nos decía un profesor americano que teníamos en el colegio... (había sido marine)

"...si ves un tiburón, ¡no huyas! ¡lucha!" (lo decía con acento muy americano, como masticando chiclé.

Modestino dijo...

Sí, tenía buena obsesión por los cromos. Y en cuanto a luchar con él tiburón ... mejor procurar no toparse con él.

veronicia dijo...

Tomae hay una historia de la II Guerra Mundial; la del SS Indianapolis que fue atacado y la mayor parte de los supervivientes al naufragio murieron en el mar pasto de los tiburones...
Así que mi curiosidad sobre como afrontar el ataque de un tiburón viene de hace tiempo, nada de hacerse el muerto atacar ojos agallas y hocico.
Pero en sentido metaforizo para nadar entre tiburones y que no te coman has de aprender estrategias o no meterte en esas aguas.
saludos

tomae dijo...

Gracias Veronicia...quizá una estrategia sea que no te huelan la sangre...que en términos de las coorporate finance debe ser que no se enteren que Moody's anda por ahí husmeando como rebajarte el rating.

opinadora dijo...

Respecto a las peliculas de miedo o terror ,es que tienen que ser buenas ,por que sino dan risa.

Aun recuerodo hace muchos años en un cine de sesion continua una pelicula de "miedo",que era de dar risa de pena ,por los "efectos especiales".
No os acordais de Fumanchu.

Modestino dijo...

Siii, Fu-Manchu era de traca; recuerdo una en la que Luis Folledo hacía de guardaespaldas ... Folledo era un boxeador español de los 60 que también había sido novillero y tenía pinta de "sonao".

veronicia dijo...

Modestino, hace un tiempo encontré éste artículo le va a la entrada de hoy

http://blogdecarlosbiurrun.es/2010/04/18/como-nadar-entre-tiburones-metafora-vital/

Lo dejo aquí porque me pareció muy interesante ( y porque me ha costado cien horas encontrarlo otra vez)

Modestino dijo...

Muy bueno: muchísimas gracias.

sunsi dijo...

"Tiburón" y "El exorcista". Dos miedos de dos épocas distintas. Creo que son la películas en las que los he pasado peor, Modestino. Tal vez también "Terror ciego"...

A veces me alegra no tener un p... duro de más; me libro de tener contacto con la personificación de estos animales. Porque lo que está claro es que donde no huelen dinero o posiblilidad de que seas un peldaño para ascender... no eres susceptible de ser su presa. Qué alivio.

Un saludo y que sea un buen fin de semana.