20 de enero de 2010

"Nada", Carmen Laforet















Nada
Carmen Laforet
Editorial Destino. Barcelona, 1945


Comencé esta nuevo rincón de mi blog dedicado a libros leídos hace mucho tiempo y que dejaron huella hablando de la novela con la que Luis Romero ganó el Premio Nadal en 1951; tenía previsto cambiar de estilo y traer alguna obra de autor extranjero, pero no me he resistido a insistir con autor español y a volver a hablar de un libro premiado con el mismo galardón. En concreto, el primer Nadal lo obtuvo Carmen Laforet, una novel escritora barcelonesa, con "Nada", una novela que ha sido santo y seña de la narrativa española. He leído dos veces "Nada" y no creo que me quede en eso: se trata de un libro excelente que no te cansas de volver a leer.

La protagonista de la novela es Andrea, una joven de provincias que llega a Barcelona para vivir en la casa de su abuela y comenzar sus estudios universitarios; el ambiente de la casa familiar es tremendo: hambre, suciedad, odio ... y esas andanzas iniciales de juventud se convierten para Andrea en una gran frustración. Se ha definido a "Nada" como una novela existencialista en la que su autora refleja el estancamiento y la pobreza de la España de la posguerra; la escritora supo transmitir con esta obra, escrita con un estilo literario que supuso toda una renovación en la prosa de la época, la dura crisis de la pequeña burguesía tras la Guerra Civil.

"Nada" contiene una descripción dura y atinada de la situación de la burguesía en la posguerra, de esas personas que teniendo teóricamente una posición notable en la sociedad -la casa a la que va a vivir Andrea se sitúa en la Calle Aribau, una zona de la parte alta de Barcelona- han quedado capitidisminuídos por la guerra y tienen que asumir una pobreza a la que no estaban acostumbrados. Por otra parte, nos ofrece una descripción muy interesante de la Barcelona de esos tiempos, aún recuperándose de la hecatombe que supone un enfrentamiento civil; además, para quienes conocemos mínimamente la ciudad condal resulta más atractivo, si cabe, oír hablar de lugares conocidos como el Ensanche, la Plaza Cataluña, la Plaza Universidad o el Liceo.

Nos encontramos, además, con personajes perfectamente pergeñados, con especial mención para las figuras de la Tía Angustias, una puritana rígida y estrecha que cierra a la protagonista cualquier vía de escape y del Tío Román, el contrapunto a aquélla, libertino y vividor. En la casa viven también su tío Juan, prototipo del fracasado y la mujer de éste Gloria, que oculta secretos que irán apareciendo a lo largo de la lectura del libro.

El contrapunto al ambiente sórdido de su casa lo encuentra Andrea en la Universidad, donde se tropieza con un mundo juvenil y desenfadado, ajeno a la dureza de la vida real del momento, representado todo ello por su amiga Ena. Aquí Carmen Laforet aprovecha para resaltar los contrastes de la Barcelona de los años 40.

Dicen los expertos que el libro utiliza el impresionismo, y como consecuencia de ello abunda la descripción, pero no de una forma realista, sino que la protagonista -la autora recurre al relato en primera persona- se fija en todo aquello que le rodea a su llegada a Barcelona, pero transmitiendo una visión totalmente subjetiva, pues no describe los objetos tal y como son, sino que lo hace como ella los percibe, aportándonos sus sensaciones y emociones. Afirma Rosa Navarro, catedrática de literatura, que "es representativo el gran número de veces que sale el verbo "parecer". También, sintagmas como "tener la impresión" , "tener la sensación" o similares aparecen abundantemente en la novela. Además, una de las formas retóricas más repetidas en la obra es la comparación".

Para entender la evolución interior de Carmen Laforet es bueno leer también su siguiente novela, "La mujer nueva", donde abre una puerta a la esperanza que había cerrado con "Nada". Pero a pesar de su mensaje triste, de su tono pesimista, "Nada" es una lectura imprescindible para quien disfrute con la buena literatura española contemporánea y con los buenos libros en general.

"Me marchaba ahora sin haber conocido nada de lo que confusamente esperaba: la vida en su plenitud, la alegría, el interés profundo, el amor. De la casa de la calle Aribau no me llevaba nada. Al menos, así creía yo entonces."


11 comentarios:

Máster en Nubes dijo...

Una de las mejores novelas que yo he leído, desoladora, bien es cierto, pero me marcó. Gracias por recordarla, Modesitno.

Mª Pi dijo...

Recorriendo ayer la Via Layetana recordé a Ena, la amiga idealizada de la protagonista. Una novela que impacta, que desmenuza el mundo femenino. Tu comentario me anima a releerla. Gracias.

ana dijo...

Es una novela impecable.

Yo he leído toda su obra. Y no disminuye en absoluto el interés por cada trama. Unos personajes que siempre llevan en su presencia claros y sombras. Palpita sobremanera la condición humana en cada uno de sus personajes, a veces tan complejos o descolocados...

Y ya que veo que te atrae su obra, te recomendaría enardecidamente, el libro que escribió su hija Cristina Cerezales Laforet.

Música blanca.
... en sus palabras tendrás el boceto de una expléndida mujer. Silencios de palalbra, revelaciones, pensamientos... es único. Precioso.

Saludos.

Modestino dijo...

Tomo nota del libro, Ana, me llamó la atención cuando saíó y en cuanto pueda me hago con él.

Tintin dijo...

El libro es, efectivamente, estupendo y te sumerge en la atmósfera de una manera magistral.
Por cierto, la fotografía que incorporas de la autora la presenta con un aire elegante y enigmático con un cierto estilo a lo Lauren Bacall o Katharine Hepburn

Sunsi dijo...

¡Cuánto tiempo! Un libro que me apasionó. Coincido con Tintín. De hecho, lo he pensado antes de leer su comentario. Una fotografía preciosa.

Saludos, Modestino

Alberto dijo...

La leí hace mucho tiempo, creo que para 3º de BUP y me impactó entonces. Es una novela moderna, que siempre está de moda, y escrita en lo más crudo de la postguerra.

Rosaura dijo...

Increible tu capacidad para traer a la memoria recuerdos dormidos, yo también la leí en aquella época en la que, aunque parezca mentira, era una gran lectora y tenía todos los premios nadal, lo primero que he hecho ha sido ir a mi biblioteca y ahí seguía el libro de ediciones destino libro, un tanto amarillo por el paso del tiempo, sin duda lo volveré a leer, qué pena no haberte conocido en aquella época, no se si era capaz de apreciar estas novelas en su justa medida.
¿Has hablado del Jarama?, también la leí en aquella época, me encantaría leer tu crítica.

Modestino dijo...

Sí, Carmen Laforet tenía esa blelleza tan natural de las mujeres de su época.

Tiempo habrá de hablar de "El Jarama", Rosaura.

SUE... dijo...

Modestino: He descubierto hoy tu blog y no me resisto a mandarte mi comentario.

En la entrada que haces acerca de "NADA" de Carmen Laforet dices: "...novel escritora vallisoletana..." Hace muchos, muchos años, que leí "NADA". Huelga decir cuánto me gustó, pero quiero decirte que no es vallisoletana sino catalana, nacida en Barcelona. Disculpa.

Saludos.

Modestino dijo...

Toda la razón del mundo, Sue; no se de donde me vino el error, tal vez acabé identificando la autora con su protagonista. Corregido queda el error.

Al César lo que es del César.