18 de enero de 2010

Los nuevos colonos



Hasta hace poco, cuando te planteabas ir a comer a un restaurante chino, sabías a lo que te exponías: rollitos de primavera, arroz tres delicias, cerdo con salsa agridulce, tallarines fritos, pato pekinés, ... uno asumía las sonrisas silenciosas, la comida de origen sospechoso, el comer mucho y llenarte poco y la decoración tan peculiar como barata. Ahora la situación es inversa, porque te encuentras a los orientales en cualquier establecimiento hostelero, aunque sus caracteres -los del bar- sean plenamente occidentales. De unos tiempos a esta parte los chinos -concepto en el que el ciudadano medio también incluye a coreanos, vietnamitas y demás familia-han ido apoderándose de los bares y cada vez hay más establecimientos de esta naturaleza a cargo de ellos; por ejemplo, en el popular barrio zaragozano de las Delicias empieza a dar la impresión de que son mayoría y parece que poco a poco van introduciéndose en la zona centro.

Hace algo más de un mes estuve en Tarragona, y allí me enteré que el Bar "Coimbra" de la calle Gobernador González esta regentado por personas de origen chino; para quien no conozca el lugar imagino que la noticia no tendrá significado alguno, pero quienes estamos al loro sabemos que algo gordo está pasando cuando el Coimbra tiene dueños orientales; porque tiene que resultar traumático acudir a este típico lugar para comer de tapas -pulpo a la gallega, gamba roja, chipirones, calamares a la romana- y encontrarte tras el mostrador al primo de Ho Chi Min. En Huesca está ocurriendo un fenómeno similar y establecimientos tan "de toda la vida" como el Bar "Roldán" de la Avenida de la Paz y el "Puerto" de la Plaza Cervantes han sido igualmente tomados por los descendientes de Fú Manchú.

Que conste que no tengo nada contra esta gente, es más, conozco a los que se han quedado con los bares oscenses citados y me consta que son buena gente, muy buena gente; pero debe ser que soy tradicional en exceso y uno siente nostalgia del clásico camarero de camisa blanca y bigote, con aires castizos y mirada avispada que te conoce de toda la vida, sabe tus debilidades -culinarias, por supuesto- y con quien puedes comentar -con complicidad o rivalidad, ¡que más da!- el resultado del partido del domingo. Ahora los tiempos han cambiado y puedes estar viendo un derbi madrileño o un final de etapa de los Pirineos del Tour de Francia teniendo a tu izquierda a un personaje sonriente, con el que te comunicas por señas y a quien posiblemente le sale al pairo que gane Real o Atlético o hasta se divierte interiormente si al cilcista hispano le da la pájara.

Los tiempos han cambiado y es evidente que debemos acostumbrarnos a situaciones y circunstancias que hace unos cuantos años eran impensables; en esta entrada no he pretendido demonizar a los ciudadanos orientales que se dedican a la hostelería, entre otras cosas porque tienen todo el derecho del mundo a ganarse honradamente la vida, pero no creo que me pueda negar nadie que en ocasiones uno se siente colonizado.


17 comentarios:

annemarie dijo...

Están por todas partes, pero la verdad, por lo menos por aquí, es que no son muy simpáticos, ni se integran en la sociedad, en oposición a todos los otros grupos de emigrantes, y evidencian una facilidad financiera muy sospechosa, en oposición a todos los demás también. Hace un par de años, hubo una inspección a los restaurantes chinos, y la mitad cerró las puertas, con detalles increíbles - increíbles – de falta de higiene. Muchos no recuperaron, y ahora se dedican a bazares, en locales cuya renta es millonaria, en los que venden porquerías indescriptibles.

Un familiar mío murió en el Timor portugués, durante la Segunda Guerra, de hambre, prisionero de los japoneses, que se infiltraron pacíficamente por todo el Extremo-Oriente en las décadas anteriores a la guerra. Eran en apariencia comerciantes, ingenieros, funcionarios de empresas de transportes marítimos, etc. De un día a otro, eran finalmente oficiales uniformados, con una jerarquía perfectamente establecida, un horror. Fantasías de nuestra imaginación hoy? No me parece. Hace muchísimos años leí un libro de Alain Peyrefitte, “Cuando China despierte... el mundo temblará” ,y su teoría era que el futuro tiene un enorme obstáculo llamado China, porque el concepto de derechos humanos es visto por ellos como una vulnerabilidad occidental: y son muuuuchos, y, vemos ahora, con fondos muy poco claros y aparentemente sin fin, en una actividad concertadísima.

Modestino dijo...

Caramba, Annemarie, cuentas unas cosas como para echarse a temblar. A mí también me parecen personajes que van a la suya, que no se integran, es lo que me preocupa.

Pero también los veo como gente lista, trabajadora, constante ... que nos pueden estar tomando ventaja a los occidentales sin que nos demos cuenta.

annemarie dijo...

Para echarse a temblar?! :)) Bueno, qué puedo hacer? :))

Modestino dijo...

Hay mucho misterio en ese mundo de los chinos. Son como un micro-clima dentro del clima gneral, como un mundo distimnto, como una república independiente.

Entras, pides una caña, te sonrien, te miran, te ponen la caña ... hasta te sacan unos "quicos", te siguen sonriendo, le pides la cuenta, te sonríen ... y uno recuerda la escena de Walter Matthau con los japoneses en el metro de New York en la primera versión de "Pelham, 1,2,3".

Suso dijo...

Se sospechan muchas cosas de los chinos.

Yo viví en un barrio donde se asentaron bastantes restaurantes y Bazares de todo a cien- cierto que copan los mejores lugares y son casi una gran superficie.Se comentaba que en dos años no había ni un gato en la zona...y había gatos!

Pueden ser leyendas urbanas.

Lo que tengo claro es que prefiero gastar el dinero con los Ríchals,en el melcadillo, chaaacho,jamematen, que con los chinos.

Hay algo mafioso allá dentro.

Inspeccionar, se les inspecciona poco.

ana dijo...

Inquietante...

Modestino dijo...

Posiblemente lo que hace especialmente inquietante el tema es la enorme ignorancia que hay sobre la cuestión; sabemos muy poco de su vida aquí, de su origen, de su actividad fuera del negocio.

Contrasta la libertad con que se mueven los orientales con la persecución de los negritos que se dedican al Top Manta.

Anónimo dijo...

Te sigo practicamente a diario Modestino y me gusta lo que escribes pero hoy me has defraudado por el contenido y el tema de tu entrada y no ya solo por lo que en ellas expones sino porque da pie a comentarios tambien peligrosos según mi punto de vista. Un saludo.

Modestino dijo...

Uno no puede gustar siempre. La verdad es que no pretendía crear alarmas, solamente hablar de una realidad que me llama la atención.

Otro saludo.

Anónimo dijo...

Asia se está comiendo a Europa.Mientras el blanquito está pendiente de quejarse, el chino lleva 4 horas trabajando ........

Tintin dijo...

Japón es un país maravilloso que nos da miles de vueltas.

Modestino dijo...

Me temo que es verdad lo que cuentas, Anónimo. Mi post no pretendía, además, quitarles ni un ápice de mérito a quienes regentan los bares, entre otros motivos porque da la impresión de que hoy en día son los únicos capaces de que no se vayan a pique tales establecimientos.

Japón es un país maravilloso, Tintín, y tú tienes fundamento para decirlo., Ahora bien, estoy leyendo un libro sobre las negociaciones de paz tras la 1ª Guerra Mundial y queda claro que los japoneses, con todas sus virtudes notorias, son verdaderamente de temer.

Tintin dijo...

Ciertamente, los japoneses han vivido y actuado con sensación de imperio, no obstante, desde la caída de las bombas atómicas son otro pueblo completamente diferente. Por cierto, el cine japonés a partir de la II WW es absolutamente delicioso, y recomiendo ver a Yasujiro Ozu, quien hízo películas que están entre las mejores de las mejores de todos los tiempos (Cuentos de Tokio, Otoño tardío, etc)

Sunsi dijo...

Hola, Modestino. Un poco tarde pero entro. No creo que hayas faltado al respeto. Hay datos suficientes como para tener precaución antes de entrar en un establecimiento regentado por chinos. Son datos objetivos.

Primero fueron los restaurantes y ahora los bazares. La mayoría de juguetes que se han retirado del mercado provienen de estos singulares centros comerciales. Y no sé si recordáis esas botas que produjeron quemaduras serias en pies y piernas a todas la mujeres que las compraron. Los chinos son una cosa, pero - en honor a la verdad- los productos de sus negocios no son fiables.

Un saludo.

Modestino dijo...

No creo que sea bueno fomentar la desconfianza hacia nadie, y no era lo que pretendía con este post. Tal vez indirectamente es lo que acabé haciendo, y me parece que es lo que ha decepcionando a quien así lo ha dicho. No era esa mi intención.

Mi post tenía algo de nostalgia, algo a lo que tiendo con frecuencia, algo de comentario sobre la realidad social y algo de cierta coña ... es lo que pretendía.

Era consciente -y si por ello tenía que haberme frenado, soy culpable- de que podría dar lugar a comentarios críticos hacia esta gente, pero esto es un blog y siempre cabe que también se les defienda.

Tintin dijo...

No nos pasemos Modestino, que no te oiga decir que eres culpable de nada por lo que escribes en este blog.
Si hay alguien correcto y educado hasta la aristrocacia eres tú. Creo que en este foro tan correcto y con gente de buen fondo , ha caído demasiado fuerte esa expresión de Anónimo - por cierto, es legítima, pero no da la cara - que dice: me has decepcionado Modestino; expresión que hace, conociendo precisamente la bonhomía de su autor, sabiendo además que le va a disgustar.

¡¡¡ No cambies modestino, te queremos¡¡Es más, a veces te quisiera más durito ..

Modestino dijo...

No, si no me siento culpable. Solamente quería explicarme un poco. De cualquier manera, quien dijo que le había decepcionado lo ha hecho con toda correción, y tiene todo el derecho a decirlo.

Repito que cuando escribí el post ya sabía que era de los que podían no gustar a algunos.

Y ya haré por ser más "durito" ;).

Un abrazo, amigo.