7 de octubre de 2009

El día de la marmota



El Día de la marmota es una fiesta o costumbre tradicional (en inglés, Groundhog Day) que, entre otros lugares, se celebra en el pueblo de Punxsutawney, sito en el Estado de Pennsylvania, una pequeña población en la que cada 2 de febrero se intenta predecir la duración del invierno por el comportamiento de una marmota, la famosa marmota Phil. Este evento ha quedado inmortalizado por la película "Atrapado en el tiempo" (1993), un film dirigido por Harold Ramis y que protagonizaron con singular éxito Bill Murray y Andie MacDowell. En dicha cinta, un comedia imponente, el personaje que borda Bill Murray repite cada mañana el mismo día.

Al cabo de los años, y no voy a decir que tengo muchos porque ya se me han enfadado varios, uno se empieza a sentir con frecuencia desempeñando el mismo papel que el genial actor de Illinois. Y es que las cosas de la vida, por llamarlas de alguna manera, consiguen con frecuencia que reiteres vivencias ya experimentadas, que contemples, cada vez menos asombrado, como unos y otros tropiezan -tropezamos- una y otra vez en la misma piedra, que cuando escuchas a políticos y algún otro no político vuelvas a oír las mismas promesas, los mismos reproches y las mismas excusas de siempre.

Es verdad que al cabo de 50 años han cambiado muchas cosas, en España y en el mundo; muchos de esos cambios han sido positivos, mientras la bondad de otros es más discutible. Eso sí, los ciudadanos nos hemos ido acostumbrando a todo y asimilando la notable evolución de la sociedad, en ocasiones con excesiva facilidad, como anestesiados, sin capacidad de crítica ni reacción. Pero la condición humana permanece, en nuestras reacciones, nuestras miserias, nuestras tendencias y nuestras obsesiones nos seguimos pareciendo a nuestros ancestros.

Ese día de la marmota lo podemos vivir cada mañana, cuando escuchamos la radio, cuando salimos a la calle y nos cruzamos con los de siempre, cuando pasan sábados y domingos y uno se ha sometido a una rutina que los hace iguales. La marmota vuelve a aparecer cuando, como hace cuarenta años, los padres no consiguen entender el organigrama educativo de sus hijos, cuando nos quejamos de la tele, de cómo está la vivienda y del precio del pan, cuando leemos la prensa y no sabemos si estamos en Hiroshima, mayo del 68 o en la guerra fría, cuando en la época de internet y el imperio de las comunicaciones ninguna noticia corre tan deprisa como la que difunden el boca a boca y el cotilleo.

Hay una marmota genérica contra la que no podemos luchar, una reiteración de sucedidos, de modos de ser y actuar, de noticias que ocurrían en tiempos de nuestros abuelos y siguen como si tal cosa, pero cada uno tenemos nuestra marmota personal, esas rutinas que podemos modificar, una rebeldía ante lo que no mejora, una capacidad de compromiso para cambiar las cosas. Y es que no deja de ser un reto sobreponernos a la marmota que llevamos dentro.


13 comentarios:

annemarie dijo...

No sientes que escribir un blog es sobreponerse a la marmota generica y a la marmota personal? Y leer, también? (Amália, foreverrrrrrr!)

Modestino dijo...

Huy, me haces pensar mucho a estas horas ... es posible que el blog te ofrezca la posibilidad de variar.

Y en cuanto a Amalia, hace tiempo que me gustaría hacer una entrada sobre el fado, aunque antes tendría que informarme bien.

annemarie dijo...

Me encantará leer tu entrada sobre el fado, porque sé muy poco; sé lo que me gusta, poco más. Y precisamente ahora tengo a Amalia en el iPod. Las letras son increíblemente buenas, algunas de grandes poetas, un asombro que el iPod permite entender a perfección - las escucho de un modo totalmente distinto, es sorprendente porque son melodías que conozco de siempre. Un abrazo.

Brunetti dijo...

A propósito de Amàlia y los fados, hace unas semanas estuve en Portugal y descubrí que, en la actualidad, la gran reina del fado es una mujer (joven, rubia y de aspecto atlético), llamada Mariza. Es una auténtica estrella en el país luso: la ves y la oyes a todas horas y en todos los medios.

No pude evitar la tentación de comprarme un CD suyo: aunque sólo sea por oírle pronunciar la palabra 'Lisboa', ya merece la pena. Mariza.

Suso dijo...

Hay dos días de la Marmota, en my opinion, la personal - que hay que ir a saco contra ella, y es fácil hacerlo (basta que le preguntes a la camarera donde te tomas el café que cómo le va, y rompre la frialdad del " un café ,por favor").

Y la que tú llamas "genérica".

Ésta cuesta más, pero vale la pena.Al final, la una y la otra,se repiten...lo que no se repite es tu vida, la mía, y la de todos.

Y como sólo tenemos una vida,pues ¡a saco contra la injusticia, le mentira y el "esto es lo que hay".

Cada vez soy más anarquista. Debe de ser algo maño,¡cuna del anarquismo!

Modestino dijo...

Es cierto que el "es lo que hay" tiene mucho peligro y es una tentación cuando ya llevas tiempo comprobando que hay muchas palabras y pocos cambios.
Ver funcionar la cosa pública mueve al anarquismo, es triste pero es verdad. Aragón es cuna histórica de anarquistas, como Barcelona. La CNT tiene su fuerza aún, aunque me fa que muchos de los jóvenes ácratas de ahora son bastante de diseño.

Modestino dijo...

Tomo nota de Mariza, aunque pensaba que la diosa del fado era ahora Dulce Pontes. El fado es música nostálgica, con un toque de tristeza... hay quién afirma que todo portugués desprende algo de melancolía.
Y ya que sale el tema de la música no puedo evitar contar que he estado en un acto que ha terminado con una intervención del coro del Colegio de Abogados de Zaragoza en el que, entre otras, ha interpretado "Danzing queen" en plan coro
... la verdad es que ha quedado demostrado que se trata de un tema más adecuado para Abba.

Sunsi dijo...

Si no lo he entendido mal, esa marmota significa que llega un nuevo día pero nada cambia, todo es igual. Y etás atrapado en un círculo de 24h. que se repite hasta que te mueres.
Lo que expones en el post me ha recordado a aquel principio filosófico... No lo recuerdo literalmente, pero viene a decir que o avanzas o retrocedes... o sabes más o sabes menos... o mejoras o empeoras. El ser estático no existe. Estamos sometidos al cambio, al movimiento...hacia delante o hacia atrás.

Sí creo que podemos quedarnos atrapados es una espiral que, a la que te descuidas,aunque sólo sea por la ley de la gravedad,tira para abajo.

Si te soy sincera, Modestino, a mí me gustaría tener un poco de monotonía. O quizá un poco de orden que se mantuviera durante algunos días. Hay "repúblicas" que parecen un circo...Nunca sabes qué saldrá de las diversas chisteras...

Un saludo desde... donde simpre

Sunsi dijo...

Con tu permiso,Modestino. Quería darle las gracias a Brunetti por Mariza. He escuchado una cuantas canciones suyas. Entiendo por qué te has comprado un CD de ella.

http://www.youtube.com/watch?v=M-yv29iXAn8

Aquí volveré a menudo.Cuando necesite arrancar del alma alguna lágrima que me conforte. Gracias de nuevo, Brunetti

Modestino dijo...

Es ñosible que a veces nos venga bien la monotonía .... porque entre otras cosas hay rutinas con encanto. Pero yo me refería más a lo que comentó después Suso: la resignación ante el "es lo quen hay", porque cuando tienes 20 o 30 años ves todo el futuro por delante para que las cosas cambien, pero cuando ya te queda menos tiempo -y no me estoy llamando viejo, así que no te enfades- corres el riesgo del conformismo.

Alberto dijo...

Hace muy poco leí un articulillo con el mismo título "El día de la marmota". Jolín, cuánto se ha podido sacar de una película tan buena.

Su director, Harold Ramis, tuvo otro momento de lucidez con la tronchante "Un terapia peligrosa", pero desde entonces y salvo la muestra de cine negro que tuvo con "La cosecha de hielo", que estaba bastante bien, no ha vuelto a dirigir algo destacable.

A Mariza la ví hace unos años en el Principal, fue un buen concierto y su imagen y voz es hipnótica.

Modestino dijo...

La verdad Alberto es que el tema de la mármota y. En concreto, los planteamientos de "Atrapado en el tiempo" dan para mucho.
"Una terapia peligrosa me pareció en su día una película desternillante en la que Robert de Niro hace un gran papel; la segunda parte me pareció muy inferior, mucho.
No sabía que la tal Mariza había pasado por Zaragoza, será cosa de volver a invitarla.

Anónimo dijo...
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