15 de febrero de 2016

A propósito de Natalia de Molina


No vi la gala de los últimos Premios Goya, ... realmente, no es algo que me atraiga. Tampoco he visto "Techo y comida", la película de Juan Miguel del Castillo que nos muestra con toda su crudeza el drama de una joven madre soltera a quien el mundo se le derrumba cuando se ve incapaz de sacar adelante a su hijo después de tres años en el paro y con el inminente y cierto peligro de ser desahuciada de su domicilio. Pero por esos caprichos a los que te conduce la curiosidad, pude contemplar a través de Youtube el momento en el que Natalia de Molina, protagonista indiscutible del film, recoge su premio a la mejor actriz y pronuncia un discurso lleno de naturalidad y emoción.

Y ante la simpatía que me produjo la joven actriz de Linares -¡¡25 espléndidos años!!- sentí casi la necesidad de buscar por la red algún trailer de "Techo y comida". Comprobé que el premio era absolutamente merecido -insuperable Natalia-  y me tocó la fibra comprobar un drama real, una situación que se puede trasladar auténticamente de la ficción a la realidad. Una vez más sentí la llamada a no caer en la indiferencia, a compartir, a ser solidario.

Además, otro pensamiento viene a mi cabeza, no puede ser que la solidaridad asome simplemente cuando ves una película, cuando la persona afectada es personaje de ficción,  además de muy guapa ... el compromiso tiene que trasladarse al mundo real, con relación a las personas que sufren la discriminación, el daño, el peligro, ... real y verdaderamente, aquellos cuyo aspecto exterior será posiblemente menos grato. Y una cosa más, me rebelo ante el simple sentimiento de compasión, ... no creo que ésta sea mala, pero es insuficiente. Me pongo en el lugar de los otros, ... a mí no me gustaría que me compadecieran, más bien desearía que me quisieran. Es una cuestión de amor ... ojalá no perdamos nunca ese compromiso de amar al ser humano, sin excepción, sin límites.



3 comentarios:

Tommy dijo...

1) No te perdiste nada por no ver la gala.

2) La peli favorita de Natalia de Molina, dicho por ella misma, es "Una mujer bajo la influencia", la de John Cassavetes con Gena Rowlands. Demasié, como se decía otrora, para una jovencita de 25 años. Aunque no ha elegido mal modelo de actriz, para nada.

Anónimo dijo...

Vivimos inmersos en un individualismo tenaz. Se nos llena la boca de buenas intenciones. Tan solo de eso.

Es usted un buen hombre, Modestino. Y Natalia, una chica con buen gusto.

Marta M. dijo...

Hola. tampoco vi la gala ni la película pero por lo que leo en tu post es un galardón más que merecido. Su actuación refleja una realidad social que nos ha tocado vivir y que no debemos mirar hacia el otro lado. Seguimos en contacto