6 de agosto de 2014

Ébola


Gaza, Irak, Siria, Ucrania, ... no andamos precisamente ayunos de noticias alarmantes por estos mundos de Dios, pero hay una que me impresiona especialmente: la epidemia de ébola que están padeciendo diversos países de África ociidental -Liberia, Guinea, Nigeria, Sierra Leona, ...-, ha infectado a más de 1.500 personas y se ha cobrado cerca de mil vidas humanas. La existencia de un religioso español contaminado por el virus ha dado lugar a que los medios de comunicación españoles dieran aún más protagonismo al hecho. Esperemos que pronto se produzca una recesión de la enfermedad y poco a poco se vaya volviendo a la normalidad; mientras tanto hay incertidumbre, miedo y notable preocupación.

Una epidemia de esta naturaleza me trae a la cabeza la indefensión a la que estamos sometidas las personas ante la naturaleza; muchos han sido los avances de la ciencia, y en concreto de la medicina, pero una enfermedad de estas características nos convierte en frágiles hasta el extremo, nos pone en situación de pasar del todo a la nada en muy poco tiempo. Y esta debilidad nos debería volver más humildes, hacernos pensar en lo poco que somos, en la vanalidad de tantas ambiciones, tantas envidias y tantas vanidades, tenemos que ser conscientes de que nuestro papel en el mundo y en la historia es insignificante, que no deberíamos ni ambicionar tanto ni pisar tan fuerte.

Y por supuesto, cuando se producen dramas como este, suelen salir a la luz historias que nos hablan de entrega, heroísmo, abnegación; conoces personas, hasta entonces anónimas, a quienes un ideal, el deseo de ayudar a los demás, les ha hecho hacer kilómetros y enterrar sus vidas al servicio de una causa buena y de unas personas desamparadas: evangelio en estado puro.

4 comentarios:

Susana Moreno dijo...

Allí donde hay un necesitado siempre están los misioneros. Dios quiera que la situación mejore. Un beso.

Modestino dijo...

No te quepa duda, detrás de la entrega a los demás lo normal es que haya una convicción religiosa profunda.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...

Me extraña que no se tenga la vacuna .