3 de marzo de 2014

Las zapatillas rojas


Desde siempre "Las zapatillas rojas" era el título de un cuento de hadas del escritor y poeta danés Hans Christian Andersen, la historia de una niña muy pobre que se encapricha de unas zapatillas de baile que terminan convirtiéndose en un problema; recuerdo que mi hermana tenía una de esas ediciones con dibujos de Editorial Bruguera. Pero la semana pasada tuve ocasión de comprobar que unas zapatillas rojas también pueden servir para identificar a alguna que otra persona amable y simpática.

Entré en el establecimiento, ¡qué más da cual!, y comprobé que había empleada nueva, joven y con una sonrisa en la boca -por otra parte ninguna novedad en el lugar- y la chica me atendió muy bien, y es que uno agradece no sólo el respeto y la profesionalidad, que se suponen, sino también esa mirada sana, unos comentarios simpáticos, el tener la certeza de que estás ante alguien cuya cercanía, cuya simpatía queda claro que no son impostados, ante alguien que ni fuerza la sonrisa ni te atiende con gestos de automatizada amabilidad, que en definitiva te puedes fiar de él ... en este caso de ella.

Y, vete a saber porqué, me fijé en que llevaba unos zuecos rojos, de esos que uno encuentra en tiendas de ropa de trabajo, de plástico, con agujeros y un diseño que siempre me ha llamado la atención. Por eso, si cuando entraba en el lugar donde esta moza ahora se gana los garbanzos ya me sentía a gusto y bien tratado, ahora se añade el aliciente de la agradable chica de las zapatillas rojas.

6 comentarios:

Susana Moreno dijo...

Da gusto cuando encuentras a alguien que disfruta de su trabajo. Un beso.

Anónimo dijo...

No tiene mucho que ver con la entrada pero cada vez que escucho hablar del cuento de Andersen pienso automaticamente en otro todavía es más inquietante "El collar" de Guy de Maupassant y como la posesión de un objeto puede deslumbrarte tanto que arruine la vida.
Será porque a mi me encantan los zapatos rojos

paterfamilias dijo...

He intentado comentarte desde el móvil, pero ya se ve que no ha funcionado. Decía que si no voy errado, esas zapatillas rojas se llaman 'crocs', pero claro, decir "la chica de los crocs rojos", como que no ... ;-)

Modestino dijo...

No se si disfruta de su trabajo, Susana ... imagino que sí, es un buen trabajo, cosa nada fácil en los tiempos que corren. Es joven y mira de frente ... imagino que si.

Modestino dijo...

Tengo que comenzar a leer algo de Maupasant ....

Modestino dijo...

Gracias, pater, ... ahora caigo ....