20 de octubre de 2013

"Nurses" en los 60


La figura de la nurse parece de otros tiempos; es algo que nos suena más bien a "Mary Poppins" o literatura del siglo XIX; una "nurse" no es más que una niñera, una mujer que cuida niños, generalmente de familias pudientes y adineradas, aunque en algunos diccionarios se incluye también en éste el concepto de nodriza, de mujer encargada de la nutrición inicial de los recién nacidos. Hoy en día las "nurses" parecen más bien unos personajes que han desaparecido, aunque sigue habiendo quienes se dedican a cuidar a los niños, aunque en nuestra época se habla más bien de canguro, y las chicas que, muchas veces para ganarse un sobresueldo que les ayude a sus estudios y diversiones, se dedican a estos menesteres se hayan bien lejos de aquellas mujeres uniformadas que hemos visto más bien en fotos antiguas y películas de época.

Pero yo puedo asegurar que las he llegado a ver; a mí y a mis hermanos nos sacaba de paseo nuestra madre, nunca tuvimos niñeras ni algo parecido, pero con esa ingenuidad y simpleza que suele protagonizar las cabezas de los niños observaba con frecuencia como a lo largo del bulevar de la Gran Vía, entonces Paseo de Calvo Sotelo, y muy especialmente en el centro y alrededores de la Plaza de los Sitios, por aquellos años de José Antonio, salían a la calle a media mañana unas señoras que a mí me parecían muy mayores -vete a saber su edad real, pues a mis años de entonces los 40 eran una barbaridad-, vestían con unos uniformes inmaculados, en tonos blancos, grises o azul celeste en los que destacaban unos delantales pulcros y almidonados, creo recordar que con cofia o similares, y empujaban cochecitos de bebés a la vez que acompañaban a niños pequeños que caminaban junto a ellas. A mí me llamaba la atención el aire circunspecto, casi solemne, de esas mujeres, no se si imbuidas de la alcurnia de la que a lo mejor hacían galas sus "señores" o de la dignidad de su propia función. Para mí no eran más que parte de un paisaje, como los vendedores de barquillos, el afilador, el chico de los recados o mozo de la estación; en aquellos momentos yo ignoraba que la presencia de una "nurse" en la familia era de algún modo señal de distinción, de la misma manera que no tenía conciencia alguna de estar siendo testigo de los últimos coletazos de unos personajes que el paso del tiempo ha ido arrebatando de la realidad cotidiana de nuestras calles.

Buceando en estos recuerdos he llegado a caer que yo llegue a tener una experiencia con una de estas niñeras ... y cuando hablo de experiencia me refiero a que llegué a entrar en conversación con ella, que nadie piense mal ... y el haber hablado con una "niñera años 60" no deja de ser un mérito para un niño llamativamente tímido y apocado como era yo. Debía de ser el verano de 1965, pues ya lucía en mi muñeca el reloj que con motivo de mi 1ª comunión, celebrada en mayo de ese año, me había regalado mi madrina; me encontraba, si no recuerdo mal, en la que como he dicho entonces se denominaba "Plaza José Antonio" y deambulaba, vete a saber con que razón e intenciones, cerca de donde se encontraba una niñera uniformada que, también me repito, me parecía mayorcísima. La mujer se dirigió a mí, sin mover un músculo ni mostrar la más mínima señal de simpatía, y me preguntó la hora, algo que hice creo recordar con un soplo de voz y me temo que deseando me tragara la tierra, casi tan asustado como si se me hubiera dirigido uno de esos bustos de ilustres del lugar que suelen presidir las plazas españolas, ante lo cual la mujer, con mirada tan desconfiada como escrutadora me preguntó si el reloj era de verdad, a lo que contesté afirmativamente y regresé junto a mi madre como ofendido ante semejante duda. Vete a saber lo que pasaría por la cabeza de la circunspecta niñera, incluso si el recuerdo ha tenido vida propia y la mujer fue más amable y comprensiva de lo que quedó en mi cabeza, pero al cabo de casi cincuenta años me queda la impresión de que en el fondo me comparó con "sus" niños, de los que pensaría que en su momento tendrían un "Rolex".

2 comentarios:

susana dijo...

Curiosa escena. Yo no recuerdo casi nada de mi niñez. Un beso.

Modestino dijo...

La memoria suele ser muy caprichosa, Susana.