20 de septiembre de 2012

Tensar el alma


Una vez escuché esta frase, este concepto; quien lo mencionó se refería a un conocido común poseedor de una personalidad que en ocasiones termina siendo agobiante. A mí a veces me ocurre, hay personas que lo consiguen y no suele ser gente mal intencionada, más bien al contrario, personas de buena voluntad, revestidos de ideales más o menos firmes, deseosos de ayudar, pero que por lo general, quizá por estar bien convencidos de su mercancía, te la quieren colocar a toda costa, pretenden llevarte a su terreno y hacerte comulgar con ruedas de su molino, algo que a los inseguros corre el peligro de conducirnos por caminos de agobio y desasosiego.

Malo es lo que quita la paz, lo que coarta libertades y crea tensiones y desazón. Y hay gente que lo hace y no se da cuenta; generalmente tienen sus objetivos: eficacia empresarial, perfección humana, búsqueda de la excelencia, obtención de rendimientos -de uno u otro tipo-, ayudar a quien tiene problemas, ... Y la bondad de estos fines puede convertir la convicción propia y la buena voluntad en genuinas armas de Maquiavelo. Intuyo que detrás de estos problemas se puede esconder cierto desconocimiento o mal uso del respeto a la libertad del prójimo, no asimilar que hay pluralidad de modos de ser y pensar entre las personas, ignorar que no todos somos iguales y, por lo tanto, a no todos cabe exigirles las mismas cosas y las mismas formas de hacerlas, el apego a las recetas e incluso a las obsesiones y esa inclinación dictatorial que, en mayor o menor medida, todos llevamos dentro.

Cuando se tensa la cuerda existe un peligro cierto de que ésta se rompa; de la misma manera el alma, la persona puede sufrir daños graves, incluso irreparables cuando alguien le pone injustificadamente -si es que cabe justificación alguna vez- entre la espada y la pared, si hay quien se empeña en forzar su personalidad o marcarle metas para las que no está capacitado, si se le trata impersonalizadamente, sin ese toque de humanidad que hay personas que aparentan despreciar.

8 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Ay Modestino como me ha emocionado tu magnífica entrada y cuanta gente debería leerla y tomar nota!
Además del contenido magnífico, está muy bellamente expresada, mil gracias
Asun
(una a quien se le rompió la cuerda)

susana dijo...

Hay gente que no ve personas, sino sólo resultados. Carecen de empatía. Un beso.

Modestino dijo...

Hay gente que no es capaz de asumir ésto.

Modestino dijo...

Empatía ... es una de las claves.

Mariapi dijo...

Hay quienes no entienden que la intimidad de cada uno es sagrada, que cuando alguien nos abre la entrada en ella hay que, no sólo respetar, sino proteger su individualidad, su única e irrepetible realidad.
Esos "tensadores" me parece que andan confundidos, no sé si con buena voluntad, pero desconocen la esencia del ser humano.
Gracias Modestino.

Modestino dijo...

Respeto a la intimidad, discreción, dejar decidir, ...

con el alma por los suelos dijo...

No hace nada contemplé como se tensaba a alguien tanto que debía decir en menos de cinco minutos sobre su destino. Apremiaban por todas partes; y yo sin poder ni saber como ayudar mejor a los dos se nos terminó por tensar el alma; la consecuencia, cada uno por distintos motivos estamos hechos una mierda.
Yo he aprendido algo, la proxima vez este entre la espada y la pared haré como en el baloncesto, pediré tiempo muerto.

Modestino dijo...

Todos necesitamos tiempos muertos y al menos un cuarto de hora de descanso.