7 de abril de 2012

Ese aire de superioridad moral



Me parece que el tema ya lo he tratado por aquí, pero ¡qué se le va a hacer!, uno se vuelve mayor y tiene sus obsesiones. Y es que no puedo evitar quemarme ante aquellas personas que te hablan con aire de superioridad moral, como de arriba abajo, de manera que si tiendes a la inseguridad o por la razón que sea no te hayas con exceso de energías pueden acabar aplanándote a base de unos argumentos que si los estudias detenidamente acabas comprobando que ni son tan contundentes ni, por supuesto, tan indiscutibles. Me temo que con frecuencia detrás de tanta pretensión de poseer la clave de todo no hay más que un exceso de ínfulas y cierta incapacidad para una visión pluralista de la vida, aunque hay incluso quien afirma que cuando escuchas a alguien excesivamente seguro de sí mismo, es posible que no sea más que el disfraz de su propia inseguridad.

Pero muchas veces esa vestimenta deriva de una especie de orgullo de casta, una mentalidad que tiene algo de endogámica, un poco de vanidad y otro tanto de exclusivismo; porque lo que más me molesta de este tipo de gente es que se atribuyen la exclusividad a la hora de exponer la postura acertada, y así la historia sucedió como ellos dicen, el acierto político está en sus posturas y a ellos sólos les corresponden los atributos de la virtud, la ética y el sentido democrático, como si éstos fueran inseparables de sus propias banderas.

Cada día huyo más de quienes van por la vida mostrándote lo equivocado que andas, en ocasiones con miradas de conmiseración, en otras con risas que no disimulan desprecio e incluso observándote hasta con desdén, como si fueras culpable de no opinar como ellos. A la hora de la verdad, no te enseñan nada, porque de quien aprendes es de quien, independientemente de si comparte o no tus criterios, es capaz de comprenderte y predicar con el ejemplo, que en esta vida es más productivo enseñar con las acciones que con las prédicas.





6 comentarios:

susana dijo...

El caso es que los que defienden la opinión mayoritaria, o pretenden que lo es, son los que se consideran más inteligente. Cuando yo diría que seguir a la manada es una manera de no pensar. Un beso.

Modestino dijo...

Hay nuevos dogmatismos, los cuales pienso tienen orígenes diversos, desde la estatalizacion de todo hasta la idolatría a lo privado, pasando por la mitificacion de los emprendedores, el feminismo radical, ...

ana dijo...

Quizá lo importante sea enfrentarse a uno mismo. Ser libre es al fin y al cabo un ejercicio de soledad, valentía y honor. Hemos de dejar el juicio de los demás en el nivel que le corresponde, el de la insignificancia, pues bien sabemos todos quien es el Juez necesario. Y Su Sabiduría es infinita.

Un abrazo Modestino.

Modestino dijo...

Como siempre, una aportación interesante, Ana. Otro abrazo para ti.

veronicia dijo...

A los que cuando hablan pontifican los escucho principalmente porque no tengo otro remedio, pero me entretengo en un juego... dime de que presumes y encontraré de que careces.
No creo que nadie verdaderamente maduro piense que solo existe una verdad en todos los aspectos de la vida, que es inamovible y que es la suya.

Modestino dijo...

El problema muchas veces es pensar en lo que asumimos como verdad.