20 de abril de 2016

Mañanas de domingo


El domingo pasado estuve en Zaragoza; quienes me conocen saben que es una debilidad, un modo de descansar, un recurso sentimental. Hace casi cuarenta años que salí de allí -no renuncio a volver pronto- y sus calles, sus edificios, el aire que se respira, ... siguen siendo fuente de nostalgias y recuerdos.

La ciudad ha cambiado mucho: las edificaciones, la distribución -¡y hasta el nombre!- de las calles, la forma de vestir de las personas, los establecimientos comerciales, ... ¡todo es tan diferente! ... Pero a la vez, comprobé que las mañanas del domingo siguen teniendo parte del sabor de antaño, esas mañanas de luz y tranquilidad, de familias por las calles, de misa de 12 y aperitivo posterior, de pastelerías repletas de quienes esperan su turno para endulzar la comida del mediodía, ... con la paz que da la ausencia de prisas, la relajación de las inquietudes.

Benditas mañanas de domingo, tiempo en que las esencias no han cambiado, por mucho que lo haya hecho el aspecto exterior. Hatas el tranvía nos ha devuelto el sabor de los viejos tiempos.


3 comentarios:

Susana M dijo...

Me gusta el ambiente de provincias. Un beso.

Brunetti dijo...

Bueno, bueno, no creo que Zaragoza sea el mejor ejemplo de lo que se ha dado en llamar una ciudad "de provincias".
Según creo recordar, es la quinta ciudad de España en número de habitantes.
Huesca, Teruel, Ciudad Real, Cuenca, Palencia, Soria, Cáceres.... son realmente ciudades "de provincias", con todo su encanto. Sin embargo, las últimas veces que he visitado Zaragoza, me ha parecido que es una ciudad inabarcable, de tan grande.
Salud!

Nélida G.A. dijo...

Todo camina y tiene un avance. Gira, da vueltas.
Sin embargo y como contrapeso a ese hecho, hay algo que siempre quedará igual.
Y son los detalles que hemos memorizado y tenemos almacenado en nuestra memoria. Lo que nos lleva hasta allí con un simple olor, un simple silencio, un color. Cosas que te hacen descubrir que en el fondo, no todo ha cambiado y algo se mantiene como entonces.

Abrazo.