20 de febrero de 2010

Un test para el subconsciente






18 comentarios:

ana dijo...

... pues yo, cuando lo he visto... aunque con cierta sobre que ocurriría al final, mientras lo veía pensaba que no le iban a hacer nada malo por los ojos de los chavales, por la mirada de eses chicos... algo en ella tiene una señal de bondad, pero cuando le han sacado tan bruscamente del coche me he quedado un poco perpleja... hasta que se desarrolla el final y veo que es un poco lo que me había parecido al principio.

Yo no me siento racista, y mi vida así lo demuestra... pero ciertas conductas... me repelen muchísimo, vengan de quien vengan. Y por eso la gente me catalogaría como tal. Y es absurdo. En fin... sobre este tema está todo muy mezclado... y mal conceptualizado.

Un abrazo. Que sea un estupendo SÁBADO, Modestino.

:))

Modestino dijo...

A mí me pasó lo mismo que a tí, además de que ya se veía quesi te mandan un vídeo no es para sacar como le dan una paliza a un pobre viejo.

Hoy solamente pretendía aportar algo de humor, de chispa, pero desde luego habría tema para debate.

La integración de los inmigrantes, de los gitanos, .... habría mucho para hablar. Pero es peligroso, porque puede haber malos entendidos. Habría que hablar, por ejemplo, de derechos y deberes.

Ya en su día hablé de los locales de hostelería regentados por los chinos y hubo quien lo interpretó mal.

Hay una cosa cierta: todos somos iguales, y todos somos hijos de Dios, de la misma manera.

ana dijo...

Esa es la certeza más inmensa. La que nunca hemos de olvidar.

Y sí... es difícil expresarse por aquí con exactitud pues sin querer, entendemos mal a los otros, o puede que nos expresamos mal.

Gracias.

Anónimo dijo...

Tres años de mi vid profesional transcurrieron en Costa de Marfil (donde, por cierto, nacieron mis tres hijos). Al poco de llegar, unos amigos nos recomendaron que fuéramos a cenar a un restaurante muy buenos del barrio de Treichville (un barrio muy popular). Cenamos bien pero al salir del restaurante quisimos dar un pequeño paseo y reconozco que, a los cinco minutos me sentía totalmente atemorizada: medo barrio estaba en la calle, unos bailando, otros enando junto a unas pequeñas hogueras, sentía que todo el mundo nos miraba con mala cara...me temía lo peor y rapidamente tomamos un taxi para el hotel Hilton que era donde estábamos hospedados hasta que encontráramos casa.
Unos meses después, me desenvolvía yo solita por Treichville mucho mejor que por el rastro de Madrid, ya fuera e dia o de noche y jamás volví a sentirme amenazada, lo que creo yo que significa que mi primera impresión fue llana y simplemente fruto de mi ignorancia y de mis prejuicios.

Modestino dijo...

Evidentemente, pero es una primeras actitud disculpable en quien desconoce un mundo, una cultura.

Todos los que ahn entrado en contacto con África hablan y no paran de la bondad de sus gentes.

Anónimo dijo...

Vivimos en total diez años en África -tres en Costa de Marfil y siete, en Sudáfrica- y fue la mejor época de nuestra vida porque, además, tuvimos ocasión, por cuestiones de trabajo, de viajar mucho por todo el Continente. Mis hijos han idealizado mucho esos años en Johanesburgo -lloraban el otro dia viendo Invictus- aunque hace ya 13 años que nos fuimos de allí y las cosas han cambiado mucho. Pero la verdad es que merece la pena pasar una temporada en cualquier país africano: asumir otra noción del tiempo y de las necesidades; entender el respeto a los ancianos, prescincir tranquilamente de lo prescindible. Cuando vivía en Abidjan, tenía a un seño que nos guardaba la casa por la noche y que era "demi frére" del boy que atendia la casa.
Una noche al llegar a casa y ver al guardian, sentado junto a la puerta, le dije a mi marido que, al menos, teníamos que comprarle un colcho para que pudiera echar una cabezadita y el boy me dijo solemnemente: "de ninguna manera, madame, si tiene un colchón de dormirá y no guardará la casa". Así queal pobre Anatol, le pusimos una silla y una luz y unos libros para que, al menos, en esas horas pudiera hacer lo que quería: aprender a leer.

Anónimo dijo...

Y pocos años después, cuando nosotros ya no vivíamos en Abidjan,el "demi frére" de Anatol, que siguió siendo nuestro Boy en Sudáfrica y más tarde en Panamá y España, nos comunicó que Anatol había muerto de malaria porque ya no podía conseguir las pastillas de quinina que en nuestra casa recibía gratuitamente.
Pero había aprendido perfectamente a leer y escribi

Modestino dijo...

Muchísimas gracias por esas historias tan maravillosamente humanas, sencillas y bonitas que son una lección.

Genial y entrañable el comentario del boy.

Asier dijo...

vaya, yo que me iba a marcar una frivolidad con mi racismo hacia los zurdos... pero después de los comentarios acerca de Anatol, como que no es muy pertinente.
Saludos a todos y excelente fin de semana.

veronicia dijo...

El video comienzaa; rápidos movimientos de cámara, lenguaje no verbal del grupo, agresivo tono del rapero… algo va a pasar... pero no se ha visto rabia no van a robar el coche (deseo interior) tal vez se lo pongan en marcha… confirmo con alegría una explicación; es un vídeo contra los prejuicios racistas!
Los xenófobos están aquejados de una distorsión de la percepción por la que sobrevaloran por encima de los demás su grupo étnico, su cultura y sus tradiciones, dentro de la xenofobia suele encontrarse el racismo. En mi trabajo veo actitudes racistas y xenófobas. Hay que reconocer los propios prejuicios para poder eliminarlos, hay que reconocer que lo que hace un solo individuo no describe a una cultura, hay que esperar lo mejor de los demás para que nos los puedan dar.
Somos frágiles todos debemos ser tratados respeto.
Y gracias por poner un vídeo tan ilustrativo.

Modestino dijo...

Gracias a tí por tu comentario profundo y acertado.

Un saludo¡¡¡

annemarie dijo...

Modestino, Anonima, yo tengo una experiencia semejante: iba todos los viernes al mercado central de Maputo, en Moçambique, comprar fruta, y algunas de las personas más cálidas y amigas que he conocido eran las vendedoras a las que compraba siempre mis cosas. Yo lo veía con anticipación, como una cosa buenísima de hacer, ir al mercado todas las semanas. Una vez, hubo agitación en la ciudad, porque aumentaron el precio de los transportes urbanos, y yo estaba en el mercado cuando la muchedumbre pasó, gritando. Me dijeron inmediatamente que no me preocupara, porque me protegerían, y la verdad es que nunca en mi vida me he sentido tan en mi casa como en Moçambique, creo que también porque hablaban mi lengua, y porque honestamente allí nunca he sentido el racismo, ni miedo, al revés. Lo he sentido en otros sitios, y a veces no tenía nada que ver con el color de la piel. Creo que estos problemas se superan cuando la gente implicada consigue reírse de ellos, y allí eran constantes los chistes sobre colores de piel, entre personas negras y blancas, y nos reíamos todos. Una amiga mulata nos contaba un día que su suegra, blanca no moçambicana, no la quería demasiado, :)) y otra le contestó que tenía el mismo problema con la suya, y eran blancas las dos, con lo que el problema no sería en definitiva el color de la piel. Cómo nos hemos reído! :)) (Todavía tomabais quinina para la malaria?)

Modestino dijo...

Caramba, Annemarie, si que has viajado y tendio experiencias, yo que solamente he estado en Roma y en Hendaya .... :)

ana dijo...

Desde luego ha sido hoy un lujo pasarse por aquí; gracias por mencionar vuestra experiencia tan bonita. Africa siempre suena especial...

Un saludo.

Sunsi dijo...

Desarmada. Así me habéis dejado. Temía lo peor. Una buena lección.

Gracias, modestino y comentaristas.

annemarie dijo...

No, Modestino, olvidas Tarbes y sus magníficos cafés! :)) Tus exclamaciones, tus carambas :)) a veces me dan la imoresión de que lees lo que a veces escribo como si fuera un cuento. Te aseguro que jamás he escrito nada inventado. Me horroriza la falta de honestidad, hasta un punto casi pueril, lamento. Tiene que ver con la historia de mi vida, claro, pero me gustaría decirlo, aunque no lo creas, y yo no entienda tu reacción, si es que esta impresión mía es verdadera. Un abrazo amigo!

Modestino dijo...

Annemarie, para nada pienso que me cuentes un cuento¡¡¡¡; es mi manera de expresarme, y por ejemplo que hayas vivido en Mozambique para un tipo que solamente ha cruzado un charco para ir a Fuerteventura una vez es como una aventura, simplemente eso. El problema de internet es que no conoces directamente al otro y cada noticia es como una nueva sorpresa. Mi "caramba" de ayer significaba algo así como "pues si que tiene vivencias mi amiga Annemarie!!".

Hablé de Hendaya generalizando, también he estado en Biarritz, Oloron, Tarbes y Pau ... y en Florencia, Venecia, Milán u Siena ...

Otro abrazo¡¡¡

annemarie dijo...

Me alegro mucho, mucho con lo que dices. Mi vida no tiene nada de aventura, he vivido en muchos sitios por trabajo, y nunca tuve la sensación de vivir aventuras (bueno, un par de veces sí, tal vez, más o menos :)) Era sobretodo trabajo, y siempre he encontrado gente muy amiga, estupenda. Me alegro mucho con lo que escribes, la deshonestidad y la desconfianza que engendra me horrorizan realmente - y por eso también no me gusta nada escribir menos de lo que sé y puedo, sobretodo entre amigos o casi. El "casi" se debe como dices a que la gente en internet no se conoce directamente, es el asunto de las máscaras, de los Jekylls y los Hydes :)) Por hablar en mascaras, ya he terminado el "Asesinato de Road Hill", y vale mucho la pena, es una idea de libro buenísima y muy bien realizada.