5 de septiembre de 2009

Tentaciones italianas



En mis veranos infantiles tuvieron protagonismo los helados italianos; hoy en día uno encuentra heladerías italianas por todas las esquinas: si haces un recorrido por la zona centro de la capital aragonesa puedes hacer un elenco de establecimientos estupendos del ramo, desde ese tan especial que han abierto en la Calle Alfonso, ya cerca del Coso, hasta uno de la calle Don Jaime donde están especialmente buenos, pasando por varios dé Fernando el Católico; en zonas más periféricas, que conozco menos, seguro que también hay unos cuantos sitios estupendos. Pero entonces al hablar de los "Helados Italianos", así con mayúsculas y entrecomillados, solamente nos referíamos a las dos tiendas que los mismos dueños tenían abiertas en Zaragoza: una en el Paseo Independencia, a la altura, si no recuerdo mal, del Heraldo de Aragón y otra, que aún permanece, en Gran Vía, cerca de la esquina con la Calle Laguna de Rins.

Hacía tiempo que no entraba en esta última tienda, pero este verano, no se si como consecuencia del calor, del capricho o de la nostalgia, he caído varias veces en la tentación, la última ayer por la noche. Entrar a tomarte un helado tiene un problema, y no me refiero a la mala conciencia que se te puede quedar cuando recuerdas que ni a tu peso ni a tu azúcar les conviene esa ingestión, pues te entra la duda metódica cuando en el mostrador te encuentras un enorme colorido de gustos, toda una exhibición de sabores que ilumina la vista y te hace desear empezar por una esquina y acabar por otra: mango, stracciatella, leche merengada, pistacho, dulce de leche, ... al final casi te puede más la pena de los que no has elegido que el goce de lo comprado.

En aquellos inolvidables años 60 los "Helados Italianos" eran, lo siguen siendo, un aval de calidad, un seguro de acierto y tenían la exclusiva, una exclusiva que ni dañaban ni pretendían hacerlo esas casetas blancas con ribete verde que en el mes de mayo o junio florecían como setas en tantas esquinas, recuerdo muy especialmente la que se ubicaba en la Plaza del Carbón y, por supuesto, la instalada junto a mi casa en el Paseo María Agustín, garitos simpáticos que son la imagen de toda una época y en el que se servían cucuruchos y helados de corte de las casas "Frigo", "Camy" o "Avidesa" o esos polos de naranja, limón y fresa cuyo jugo "sucábamos" mientras desaparecía el color. Los helados de los puestos sabían muy bien, pero lo "Italianos" eran otra cosa.

Y eso que en aquella época no existía, ni de lejos, la amplísima gama de sabores de la actualidad; la nómina de posibilidades se limitaba a lo tradicional: limón, vainilla, fresa, nata, café, tutti-frutti, turrón, avellana y una originalidad de la casa que se llamaba crema tostada; existía un concepto que era el de "mantecado", aunque creo recordar que más bien era otra forma de llamar al de vainilla, de la misma manera que me parece que en algunos lugares la avellana y el turrón venían a ser lo mismo. En un momento determinado se introdujo un nuevo sabor: el helado de naranja, algo que en su momento suponía una novedad casi próxima a la de la "turmix" o la tele en color.

Cuando mediado el mes de agosto entré al establecimiento de Gran Vía puede que hiciera 35 años que no lo hacía, y aunque como queda dicho el escaparate mostraba un amplísimo panorama muy distinto al de la vez anterior, creo que volví a sentir la misma sensación y aunque una amable dependienta me aseguraba que el helado de mango era el más adecuado para combatir el calor, me pareció inoportuna la innovación y acudí un clásico, el turrón, como entonces ... la segunda vez ya hubo tiempo para el mango.



9 comentarios:

Sunsi dijo...

Hola, Modestino ¿Recuerdas las heladerías Olivier? El hijo, Rafa, es el dueño de la que toca casi al Balcón del Mediterráneo. Y se llama así, heladería "Rafa". Pues me cuenta mi hija María que hay helados de "Ferrero Rocher"(lo llaman Ambrosio), de galletas Oreo, de Chiquilín...un mareo. Rafa tine un veradero laboratorio de helados italianos. Buenísimos.

Lo típico de esta generación: la pizza en el Pastificcio y el helado en Rafa.

Prefiero el de limón... Y si es sorbete , mejor.

Un post muy dulce hoy. Un saludo

Modestino dijo...

¡Cómo no toy a recordarlas¡, una en la Rambla y otra en Ramón y Cajal, ahora imagino que habrá más.
Fueron la adaptación tarraconí de los helados de mi infancia.
Con los años tuvieron la competencia de log Haggen-dash y los de Farggy. Que estaban en Salóu aunque creo que en Tarragona no.

Almendrado dijo...

Y en esa magna ciudad en la que resides, la heladería Italiana y la vieja casa Anita.

Saludos,

Rocío dijo...

"Los italianos" en Salamanca es un lugar casi de culto... Lo que dices, difícil elegir entre tanto sabor.

Pero para mí los mejores helados actualmente son los de Haagen Dazs...No tenemos en Salamanca, es una pena... porque un helado de frambuesa con topic de chocolate negro caliente... es toda una experiencia para los sentidos!!!

Mmmm... voy a ver si tengo un heladito en la nevera porque me acaba de entrar un antojo tremendo!

Modestino dijo...

La "Granja Anita" se merece una entrada aparte, no sólo por sus excepcionales chocolates con churros y nata, o por ser lugar de encuentro -y cotilleo- de la sociedad oscense, sino sobre todo por ser parte de la historia de Huesca capital y de quienes viajaban al Pirineo desde Zaragoza.
Cualquier dulce que lleva añadido chocolate caliente tiene a la fuerza que provocar un antojo, Rocío.

Rosaura dijo...

Me ha encantado el post porque para mí, sin duda alguna, lo mejor de este mundo son los helados...
Me pasa como a tí, me resulta muy dífícil elegir el sabor porque me encantan todos y siempre me da pena no haber elegido otro.
Estoy de acuerdo contigo en las que citas si bien se te olvida Ferrara en Fernando el Católico, cuyo dueño trabajó en los Italianos y luego se independizó y creo que ha perfeccionado aún más los sabores.
Pero los que son realmente impresionantes son los helados que se hacen en Italia, de ahí su nombre, para mí es otro de los atractivos de ir a ese País, nunca he olvidado los helados que he probado allí, es el Paraiso para los heladeros como yo.
Conozco la de Tarragona que cita Sunsi, es más impresionante aún que las de Zaragoza por su tremenda variedad de sabores. Una locura para elegir pero ¿Porque tienen que engordar?

Modestino dijo...

Rosaura, necesito que me reconozcas que eso de que los helados son los mejor del mundo es una exageración .... máxime existiendo Leo Messi ;).

Recuerdo que en Piazza Navona descubrí la existencia del "Tartufo".

Hay helados sin azucar, amiga ... aunque no son lo mismo.

Anónimo dijo...

Los helados de la heladería Ferrara están muy buenos, pero la profesionalidad del establecimiento quedó muy en entredicho cuando pedimos 2 granizados hace unos días y nos los dieron sin absolutamente NADA de hielo, estaba muy frío, sí... pero totalmente líquido. Y éso se ve al echarlo, sólo les interesaba hacer caja. A mí no me ven más por allí el pelo.

Modestino dijo...

Tomo nota del pinchazo de "Ferrara", a ver si espabilan;)