5 de enero de 2018

Y nosotros, ¿cuánto hemos cambiado?


Quien me siga en el muro de Facebook ya habrá leído una reciente referencia a Sole Gímenez, quien durante veinte años fue solista y "alma mater" del grupo Presuntos Implicados y desde hace unos cuantos canta en solitario, con éxito, sensibilidad y buen gusto por cierto. Como ando más bien despistado sobre las novedades del panorama musical español, no redescubrí la figura de Sole Giménez hasta haber visto el magnífico concierto que bajo el título "Mi querida Cecilia" se celebró el pasado 9 de noviembre en el Palacio de Congresos de Madrid en homenaje y recuerdo a la cantante Cecilia, fallecida trágicamente hace ya más de 41 años. En dicho  evento Sole Giménez interpretó junto a David de María  "Amor de medianoche", tema con el que Cecilia obtuvo el segundo puesto en el Festival de la OTI de 1975. El dueto me pareció una obra de arte y una delicia al mismo tiempo.

He de admitir que me encantó esta cantante nacida en París, aunque creciera al mundo y a la canción en la localidad murciana de Yecla ... me encantó hasta dedicar un tiempo a escuchar sus canciones y concocer su vida y sus planteamientos personales. Tras dar un repaso por los vídeos de Youtube, disfrute con su estilo, los temas que interpreta, esa personalidad propia que les da y la natualidad con la que funciona por la vida y los escenarios.

Sole, entre otros, canta "Cómo hemos cambiado", un tema con el que ya triunfó formando parte de Presuntos Implicados y que siempre está presente en su repertorio. Escuchando esta hermosa canción, no puedo evitar preguntarme en qué medida es aplicable la frase a mí, a quienes me rodean,a mi generación, a mis amigos, ... Cuando el pelo ya clarea, dormir seguido es una quimera, caben apuestas sobre la parte del cuerpo que te va a doler cada día que nace y no puedes evitar las macas que dejan los pequeños y grandes dramas, las torpezas propias, los dardos ajenos, ... el polvo del camino, las cosas de la vida, ... es pertinente la reflexión, el pensar si hemos cambiado tanto, si hace ya tiempo que dejamos de ser ese niño que soñaba las noches de Reyes, ese joven dispuesto a comerse el mundo ... o al menos su parcela, el personaje dinámico dispuesto a dar un impulso a su propio ámbito profesional.

La experiencia es un grado, y los avatares de la vida y de la época nos enseñan y nos aportan, pero también es bueno echar el freno cuando uno se da ceunta de que quizá hemos cambiado demasiado.


2 comentarios:

Susana M dijo...

No conviene cambiar hasta que ya no te reconoces. Un beso.

Anónimo dijo...

"Agranda la puerta Padre, porque no puedo pasar.
La hisciste para los niños, yo he crecido, a mi pesar.
Si no me agrandas la puerta, achicame por piedad;
vuélveme a la edad aquella en que vivir es soñar"

Miguel de Unamuno.