14 de diciembre de 2015

Acuerdo sobre el cambio climático


En las últimas semanas se ha hablado mucho de la cumbre de París sobre el cambio climático. Tengo que reconocer que ni estoy al día de los problemas relacionados con el tema ni he seguido demasiado el desarrollo de las reuniones. Me he quedado con la idea de que había muchas opiniones encontradas y dificultades para alcanzar el necesario consenso y que la visión del tema es bien distinta en Europa y  el resto del mundo. Eso sí, al final se veía a todos muy contentos por el acuerdo alcanzado, al que calificaban de histórico. Me ha llamado la atención ver aparecer de nuevo, en este caso como presunto hombre clave en el citado acuerdo, a Laurent Fabius, prometedor y mediático Presidente del Gobierno francés en tiempos de François Mitterrand.

En cualquier caso, y admitiendo mi condición de ignorante máximo, me quedo con dos ideas: que se trata de un tema en el que, como en otros, hay bastantes que hablan con ligereza, sin que parezca que sepan demasiado sobre la cuestión y que se ha desatado una euforia excesiva tras el acuerdo, como si, en frase que leí ayer no se donde, si en una operación grave se tomara como un éxito definitivo el que el paciente hubiera reaccionado bien a la anestesia.

El tiempo nos dirá si esto ha servido o no para algo, no obstante parece que aún queda mucho por hacer ... y por aprender.


2 comentarios:

Marta M. dijo...

Hola: desde mi infancia estoy leyendo lo del cambio climático y las medidas a tomar y nunca se hace nada de nada. Me temo que este acuerdo terminará sin aplicarse. Seguimos en contacto

Anónimo dijo...

Que pena que algo tan vital para la humanidad como es la supervivencia en el planeta tierra importe tan poco en términos relativos.
Ese desconocimiento no es casual esta perfectamente calculado porque no interesa saber sobre el tema.
Por ejemplo, cuando una empresa traslada sus medios de producción a China para abaratar los costes se entiende en que términos se abaratan esos costes, como si la contaminación solo afectara dentro de la frontera del país en que se origina.
Si las leyes de la física tuvieran sentido del humor estarían partiéndose de risa.