14 de octubre de 2015

¿Es disculpable ese toque de egoísmo?


Hace muchos años asistí a una boda en la que el sacerdote celebrante  interrumpió la ceremonia para que todos los asistentes escucháramos una canción que le gustaba a la novia; se trataba de "Amor sin límites", un tema bastante "pastelón" de José Luis Perales con ciertas raíces evangélicas, pues son términos que usa San Pablo en alguna de sus epístolas. Y la verdad es que en esta vida deberíamos intentar hacer bien muchas cosas, ser lo más virtuosos posibles, pero si hay algo que anda por encima de todo es el amor: "Amarás al prójimo como a tí mismo" nos dice Jesús en el Evangelio, añadiendo que se trata del mandamiento que resume todos los demás, lo que no es "moco de pavo", .... como si estuviera dispuesto a disculparlo todo menos ésto.

Una vez resumido el mensaje, cabe considerar indiscutible que cuanto más amemos a los demás, empezando por los más próximos, mejor ... con un amor que deberíamos intentar sea pleno, sin condiciones, no interesado, sin esperar nada a cambio, cada vez más generoso, ... y todos los calificativos que se nos puedan ocurrir. 

El amor, además, es algo positivo, querer a alguien es bonito, atractivo, deseable, ... pero somos humanos, y no es sencillo el desinterés absoluto ... todos portamos dentro algún poso de egoísmo que nos lleva a necesitar recibir algo a cambio, sentir -también corporalmente- la correspondencia, el cariño del otro, ese "gustillo" distinto, especial ... ¿Es necesario tratar de ser tan íntegro, tan perfecto? ... ¿o no deja de ser lícito buscar, junto al amor que damos, obtener algo que satisfaga nuestra necesidad de cariño?. He conocido algunas personas que parecen tratar de buscar una especie de situación idílica de perfección y generosidad, pero a veces no puedo evitar plantearme que somos de carne y hueso, que no es malo buscar consuelos.


3 comentarios:

Susana M dijo...

Que razon tienes. El amor debe ser mutuo. Un beso.

Driver dijo...

¿Buscar consuelo dices?
Tan lícito como la naturaleza humana.
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¿Qué si no hacen los amigos escuchándose ? Consolarse.
¿ Qué si no buscamos en la naturaleza de la relación con los otros, sean casados, solteros, viudos o medio fondistas ? El consuelo.
¿Cual es la razón de nuestras aficiones, manías, esparcimientos, fiestas y festejos ? Encontrar acomodo a nuestro consuelo.
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Tengo la absoluta certeza que no ofendo a nadie humano, ni divino, si afirmo que la relación del mismísimo Jesucristo con María Magdalena, al igual que mi relación con algunas blogueras, se encuadran en las relaciones de mutuo consuelo.
Y si es que alguien piensa que me he podido pasar, me adelanto al juicio por faltas, y afirmo que mientras que no haya mentiras, ni maldad, el consuelo no deja de ser una forma como otra de darse a los demás.
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En caso de dudas sobre el concepto de consuelo, en su más profunda acepción, sugiero visitar un hospital infantil. donde podrás encontrar a profesionales del tema:
Payasos que son ex directores de bancos.
Ex pacientes que son voluntarios.
Familiares dolientes que se convierten en médicos.
Enfermeras que dan más allá de cualquier duda razonable.

Incluso hombres y mujeres, que sin engañar a nada ni nadie, son capaces de mostrar su alma de forma notable, sin prejuicios y con generosidad.
En fin, todo muy lejos del concepto de consuelo como una simple búsqueda de un divertimento pasajero.

Y creo que eso es lo que significa amarse los unos a los otros.
No tener prejuicios a la hora de relacionarse como seres libres.

Marta dijo...

Extraigo esta frase del libro de Jean-Marie Robine, "Manifestarse gracias al otro":

“Sin el otro, no se abre nada.
Sin el otro, no existe nada.
Sin el otro, el self no existe;
sin el otro, la expresión no existe;
sin el otro, no existe la palabra”