25 de noviembre de 2014

Mi reino por una tricotosa


Tuve un amigo que refería con frecuencia una anécdota de los primeros años de la televisión, aquella de la pantalla  en blanco y negro, cuando el personal se conformaba con películas antiguas y espacios sencillos, uno se tragaba hasta los anuncios y toda España -¡qué remedio!-, veía a la vez el mismo programa. Al parecer en las sesiones vespertinas de sábados y domingos solían programar algún concurso infantil, y en una de estas ocasiones participó un niño que debía haber llegado al plató bien aleccionado de su casa, pues el chaval en cuanto le daban ocasión de hablar manifestaba su deseo de ser premiado con una tricotosa. Por lo visto su madre le había puesto en claro que lo que la familia necesitaba:  una de esas máquinas de tricotar que servían para tejer prendas tanto de invierno como de verano y que por lo visto eran el último adelanto de la época. 

Se trata sin duda de un sucedido intranscendente, trivial, casi ridículo, pero no deja de tener su moraleja, el recuerdo de aquellos tiempos en los que nos conformábamos con aspirar a un tricotosa ...años después vendría el "un, dos, tres, ...", con Chicho Ibáñez Serrador, Kiko Ledagrd y unas cuantas mozas bien parecidas, un concurso en el que la gran aspiración de quienes acudían allí era lograr quedarse con "el coche", ... un modesto utilitario que los cerebros del programa conseguían convertir en la panacea universal.

Hoy los tiempos han cambiado, y vete a saber si los padres del niño terminarían poniendo una demanda ante los tribunales por haber excluido de los premios las tricotosas, si los concursantes del "Un, dos, tres, ..." reclamarían que el coche fuera un deportivo de marca alemana bajo amenaza de "escrache" o si vete tu a saber que asociación de telespectadores rodearía el parlamento exigiendo una Ley que obligara a que en los concursos televisivos el concursante pudiera elegir el premio.

Eso sí, nunca averigüé si el chiquito consiguió la tricotosa.

3 comentarios:

Susana Moreno dijo...

Nos conformábamos con poco. Un beso.

Modestino dijo...

O ese poco era bastante ... Saludo¡¡¡

Anónimo dijo...

Yo tenia una tia que tenía una y le hacia unos jerséis minisimos a mis primas