17 de agosto de 2016

Noche de luces


Anoche cene con varias personas. Fue una de esas cenas al aire libre. El clima era excelente: hacía una noche formidable -¡cómo brillaba la luna!- y el ambiente era grato, sencillo, amable, ... sincero: estuvimos muy a gusto. Las "viandas" fueron excelentes, pero no es el tema de ahora. A veces viene bien escuchar, también a quienes conoces poco, también cuando alguien mantiene opiniones distintas a la tuya: donde hay respeto, elegancia, argumentos y sana pasión es seguro que aprendes.

En un momento determinado a alguien se le ocurrió poner música, y si hasta entonces todo era armonía, la música reforzó la belleza del instante y tan sólo quedó aprovecharlo ... y seguir aprendiendo del gusto -¡el buen gusto!- ajeno, de unas canciones que transmitían algo: un fado, Neruda, Bunbury, ... La música siempre suma, engrandece y enriquece.

¡¡Gracias!!.


14 de agosto de 2016

Tres lecturas de hace tiempo


Cuando ya peinas canas desde hace tiempo y eres aficionado a la lectura suele ocurrirte que de algún recóndito escondrijo de la memoria reaparecen libros que leíste hace décadas y que, vete a saber porqué, permanecían ocultos en tu interior y etéreo fichero. Estos días laurentinos me he dedicado a remover recuerdos literarios y han aparecido unas cuantas novelas que bien a gusto volvería a leer y puedo recomendar sin excesivo temor a equivocarme.

Durante el año extenso que dediqué a servir a la patria como estaba previsto allá por el inicio de los 80, leí bastante. En algunas ocasiones, tras escoger la lectura, más bien intuitivamente, en la biblioteca del cuartel, en otras tras recomendación de alguna de las personas con las que me relacionaba por entonces. A este último grupo pertenecía un auténtico "clásico" de la literatura rusa, "La hija del capitán", de Aleksandr Pushkin. A veces pienso que se habla mucho de Tolstoi, Dostoyewski, Chejov, Gogol, ... como los grandes autores rusos, y siendo cierto se cita menos a este moscovita que vivió en la primera mitad del siglo XVIII y tuvo una vida de novela, muriendo en un duelo a pistola. A Pushkin cabe encuadrarle en la literatura romántica y "La hija del capitán" es sin ninguna duda su obra cumbre, escrita un año antes de su trágica muerte. Hoy la calificaríamos de novela histórica, pues se trata de una narración ficticia de la Rebelión de Pugachov en 1773 y 1774. Hoy en día esta novela que ya tiene cerca de tres siglos se encuentra entre las joyas literarias de más valor.

En tiempo de oposiciones la lectura fue una forma de descansar y evadirme para los escasos "tiempos muertos", y entre los libros que pasaron por mis manos estuvo "Edad prohibida", considerada junto a "Los renglones torcidos de Dios", una de las  novelas "esenciales" de Torcuato Luca de Tena. Luca de Tena pertenece a una generación de escritores que, en general, se encuentran entre mis favoritos indiscutibles en materia literaria, y puede que sea éste uno de los libros que influyeron en ese gusto específico. Se trata de una de esas novelas llamadas "de aprendizaje", con un protagonista que en primera persona relata sus recuerdos de adolescencia y primera juventud, ambientadas en la guerra civil y posguerra españolas. Un relato de toque romántico, muy "sentimentalón", pero a la vez muy bien escrito. Una novela para leer de un tirón, sin tensión y cuando uno necesita más aire fresco que dramones y complicaciones, por mucho que la trama de "Edad prohibida" no está exenta de toques ciertamente dramáticos. Hay quien la pone en relación con "La vida sale al encuentro", el libro de Martín Vigil que era lectura obligada entre los de mi generación, aunque yo no veo demasiado esa similitud.

Volviendo al servicio militar, recuerdo que leí bastante a Miguel Delibes, empezando por "La hoja roja", posiblemente mi novela preferida del vallisoletano -¡que ya es decir!- y de la que ya hablé en algún post ya lejano. Pero la obra que me ha venido a la cabeza en este rápido y caprichoso repaso ha sido "Parábola del naúfrago", uno de los relatos más originales de Delibes, una novela que alguien califica de "experimental", sin puntos y aparte y con capítulos en los que el genial escritor sustituye los signos de puntuación por su nombre ("coma", "Punto", "puntoycoma", ...). Se trata de una sátira en la que se critica la deshumanización a la que han llevado al hombre el capitalismo y el comunismo. Recuerdo que su lectura, a la vista de lo dicho anteriormente, no resultó precisamente fácil, pero a la vez que disfrute mucho con la misma. Tengo cierta curiosidad por comprobar como encajaría hoy la lectura de este libro, por un lado porque vete a saber si la originalidad del momento de su publicación (1969) ha podido quedar algo amortiguada con el paso del tiempo y por otro, porque aunque el transcurso del tiempo haya fortalecido mis hábitos lectores, también ha podido hacerme perder agilidad ante una lectura "especial".

11 de agosto de 2016

Tiempo de descargas


Hay quien quiere tenerlo todo previsto ... y no digo que funcionar así no tenga también  sus ventajas. Es más, en determinadas responsabilidades y trabajos y en algunas circunstancias imagino que esa es la única forma de conseguir funcionar razonablemente. Pero, como en todo, hay quien lleva las cosas hasta sus últimas consecuencias. He escuchado muchas veces que es bueno tener un horario, y ante personajes muy seguros de lo que hacen y mentalidades exactas no seré yo quien entre en discusiones, pero ya hace tiempo que llegué al convencimiento que no caben más horarios que los que te marcan quienes por una razón u otra pueden hacerlo: el horario laboral, el comercial, el de los espectáculos públicos, ... A partir de ahí, y como decía una viejo periodista deportivo aragonés cargado de chispa y sentido común,  sólo me queda decir eso de "Don Preciso se murió".

Me temo que a todo ser humano, ordinariamente con cerebro propio más o menos oxidado y dos piernas para caminar, le es muy difícil cambiar en exceso y despegarse de usos, costumbres y prejuicios. Ahora bien, con esa cierta sabiduría -también la podríamos llamar "pachorra"- que dan los años, vas descubriendo, siempre en pequeñas dosis, las ventajas y hasta el placer que da saltarse de vez en cuando algunas de esas exigencias y previsiones que vete a saber si no son tan imprescindibles. Es bueno aprender a conjugar verbos nuevos como desdramatizar, distensionar, quitar importancia y alguno más. 

AS lo mejor todos seríamos más felices si fuéramos capaces de convencernos de que es más importante hacer el bien que ser muy estricto, sonreir que poner cara de ocupado, comprender al vecino que juzgar hasta la forma con que le da al botón del ascensor.

P.D. A mis amigos que me quieren y se preocupan: esto no es un desahogo, tan sólo un ejercicio de autoconvicción.


10 de agosto de 2016

Un gol que conduce a Carvajal al Olimpo


La final de la Supercopa que disputaron ayer en el "Lerkendal Stadion" de Trondheim (Noruega) el Real Madrid y el Sevilla no la seguí demasiado, tan sólo pude ver los últimos 35 minutos de la segunda parte, así como instantes concretos de la prórroga, mientras disfrutaba de las fiestas de San Lorenzo con una copa de "Brugal" con cola en el "Galileo", un agradable bar cercano a mi casa. Me falta criterio para valorar la justicia o injusticia de esta nueva victoria madridista tras empatar el partido en el descuento e imponerse al filo de la campana de la prórroga. Entre los placeres que combina un buen "cubata" y una grata conversación me quedé con la doble sensación de lástima por un club y una afición tan meritorios como los andaluces y de impresión por el auténtico "golazo" de Dani Carvajal, uno de los jugadores menos llamativos de entre los titulares de los "merengues" pero que a partir de su hazaña ha entrado a formar parte de la amplia y brillante historia del equipo de Concha Espina.

Dice mi amigo Brunetti, un personaje que se suele equivocar poco y me conoce bien, que  en mi interior ha arraigado un excesivo encono contra el Real Madrid, que, junto al Córdoba,  es su equipo. Por esta razón hace días que venía planeando redactar algún post que sirva de desagravio, y el gol del mozo me ha venido como anillo al dedo. No creo que Carvajal, quien por cierto nació en Leganés, haya marcado muchos goles a lo largo de su carrera, pero el que anoche le dio al Real Madrid el primer título oficial de la temporada se convertirá con toda seguridad, no solamente en uno de los goles del año a nivel mundial, sino en uno de los más importantes y decisivos en la historia madridista, como en su día lo pudieron ser, entre muchos otros, el de Serena al Partizan, el de Mijatóvic a la Juve, el de Zidane al Bayern Leverkusen o el de Sergio Ramos al Atlético de Madrid.

Carvajal es titular de un equipo "top" e internacional por España en varias ocasiones, pero hasta ayer no había pasado de ser considerado como un aseado lateral derecho, cumplidor y con cierta vocación ofensiva. Por eso doy más importancia a su gol, a esa maravillosa jugada llena de fuerza, velocidad y fe, toda una muestra de esa ya poco escuchada "furia española" y cuyo mérito se acentúa hasta el límite si pensamos que ese derroche de fortaleza y confianza en sí mismo lo realiza cuando ya se habían disputado 119 minutos de un encuentro donde hubo tensión, pelea constante y un desgaste notable por parte de todos los futbolistas que lo disputaron. Aunque no me atrevo a calificar de "modesto" a un jugador que debe de estar bastante bien pagado y forma parte de los once elegidos del actual campeón de la "Champions League", el imponente éxito de este lateral de 24 años me devuelve a los tiempos más bellos del fútbol, a ese Madrid de Pirri y Santillana, al Barça de Asensi y Migueli, al Atlético de Luis Aragonés y Gárate, al Sporting de Quini y Churruca o -no puedo evitar incluir la referencia- al Real Zaragoza de Violeta y García Castany, cuando la genialidad y/o la fe de un jugador era capaz de cambiar el sentido de un partido.

8 de agosto de 2016

La chica de "Los Pic-nic"


En la segunda mitad de los 60 triunfó por todo lo alto una canción llamada "Callate niña", un tema basado en "Hush, Little Baby", una nana tradicional estadounidense de autor desconocido. La canción, tierna y triste, era interpretada por un grupo de jóvenes que se hacía llamar "Pic-nic", aunque sobre todos ellos destacaba una casi adolescente muchacha de pelo largo y moreno y cara de no haber roto un plato llamada Jeanette. "Callate niña", cuya letra en español era obra de la propia Jeanette, se vendió como rosquillas y los españoles de entonces no parábamos de escuchar en radio, televisión y "vinilo" ese tema que Jeanette, nacida en lodres y de padre británico y madre española, cantaba poniendo cara de pena. Eso sí, fue visto y no visto, pues del grupo "Pic-nic" nunca más se supo.



Pero Jeanette, que con la disolución de su "banda" dejó la música, no pudo resistirse a la oferta que le llegó a través de dos nombres imprescindibles para entender el pop español de la época: el grupo "Hispavox" y el compositor Manuel Alejandro, y ya en solitario volvió a situarse a la cabeza de los "hit-parade" en 1971 con otro tema dulce: "Soy rebelde", una canción que todos aprendimos y que rebosaba ingenuidad y para algunos era más bien "ñoña". Eso de "Yo soy rebelde porque el mundo me ha hecho así, porque nadie me ha tratado con amor, porque nadie me ha querido nunca oir .." hay que admitir que suena a canción protesta de horario infantil.

Pero Jeanette ya se había hecho un hueco entre los cantantes españoles más importantes, y también en los corazones de tantos a quienes cautivaban sus ojos, su voz y su aparente ingenuidad. Su tercer "pelotazo" lo dio en 1976, y para ello se sirvió del tema musical de una película de éxito de Carlos Saura, "Cría cuervos". Del mismo compuso José Luis Perales un tema titulado "Por qué te vas" que no sólo arrasó en España, sino que encabezó las listas de éxitos de media Europa -Alemania, Francia, ...- y toda América latina. La canción me parece preciosa y nunca me cansaré de escucharla, interpretándola Jeantette con un ritmo y buen gusto formidables.







A partir de entonces Jeanette frecuentó escenarios, platós y salas de fiestas, hizo giras por todo el mundo y durante años nos obsequió con canciones preciosas,  temas que casi siempre hablaban de amores rotos, de recuerdos y añoranzas, ... siempre con tonos melancólicos y aires tristones. Así en 1981, entre guardias y aires militares, no paraba de escuchar ese "Frente a frente" que insistía en que "sólo quedan las ganas de llorar ..." y su "Corazón de poeta", un tema que encabezó el Long play que la terminó de consolidar como una solista de primera fila. "El muchacho de los ojos tristes", "Con qué derecho", "Amiga mía", "Cuando estoy con él", "Ojos en el sol", ... fueron canciones que siguieron enterneciendo los corazones de sentimentalones, románticos e incluso algún otro que aparentemente iba de duro.

El aura de Jeanette fue perdiendo fuerza, pues los años no pasan en balde y a partir de los años 80 se impuso una música más dura, distinta ... sin duda una nueva edad de oro de la música española. Al darse un garbeo por internet uno descubre que la cantante siguió trabajando, que hizo duetos con Mocedades y Sacha Distel, entre otros, y que su calidad la ha mantenido siempre en activo y en lo alto, pero en lugares menos vistosos. A muchos nos queda el recuerdo de una mujer que nos hizo disfrutar, soñar y sentirnos bien.





6 de agosto de 2016

Elegancia en la pista


Ayer comenzaron los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro; aunque no ando muy al día del evento, tengo la impresión de que lo hacen bajo el miedo tanto a incidentes como a defectos de organización. Ya son muchos los juegos que he seguido: todavía recuerdo los pequeños cromos que acompañaban a las chocolatinas de Nestlé que mi madre me compraba antes de entrar en el colegio, así como el paso por Zaragoza de la antorcha olímpica camino de México. De la misma forma que quedan en mi memoria y en mi retina las hazañas de hombres y mujeres como Bob Beamon, Fósbury, Mark Spitz, Nadia Comaneci, ... o nuestros paisanos José Manuel Abascal, Fermín Cacho o Mireia Belmonte.

El único de porte que sigo con verdadera constancia e interés durante la competición es el atletismo, verdadero deporte rey del certamen, y de manera muy especial las carreras de medio fondo: 800 y 1500 metros. Ayer en Facebook un periodista inquieto y sensible recordaba como su "momentazo" personal de los juegos la mítica final de los 1500 metros masculinos en Los Ángeles, cuando el español José Manuel Abascal se enfrentó al trío de oro británico que formaban Sebastian Coe, Steve Cramm y Steve Ovett. Fue sin duda una carrera espectacular, presidida por la emoción y el fair play y donde comprobamos esa elegancia indiscutible de los citados atletas, que desplegaban su esfuerzo sobre la pista con un estilo que cabe considerar como verdadero aire fresco, con un ritmo acompasado, unos cambios de velocidad perfectamente estudiados. Así la belleza de las imágenes, la plasticidad del momento convirtieron la carrera en un evento inolvidable.

Al final se impuso Coe, un hombre que sin desmerecer a sus compañeros, era el "maximum" de elegancia, de equilibrio, de dominio de la técnica. Coe fue siempre un caballero sobre la pista, y cuando se retiró comenzó una brillante carrera política, accediendo a la Cámara de los Comunes y llegando a ser el Presidente del Comité Organizador d elas Olimpiadas de Londres de 2012 y, en la actualidad, Presidnete de la Federación Internacional de Atletismo. queda claro que aún podemos encontrar deportistas ejemplares.

3 de agosto de 2016

Ser "persona"


Hace muchos años, más de treinta, escuché hablar de alguien diciendo que era "muy persona"; evidentemente quien lo afirmaba lo hacía para alabar a ese sujeto. En aquéllos momentos el calificativo me resultó curioso, pero al cabo de tres décadas, con la experiencia y la mínima madurez que te dan los años, he comprendido que "ser persona" es una buena aspiración, que si todos lo  fueramos  siempre y en todos los sitios, al mundo le iría bastante mejor.

En ocasiones he escuchado planteamientos de los que parecen alentar el "superhombre", desde la cantinela y el orgullo de  "haberse hecho a uno mismo", hasta la aspiración de exigirse casi hasta el infinito, a llegar a la "excelencia" e incluso más arriba. Estos discursos tienen su atractivo, su legitimidad -por supuesto- ... y no digo que no puedan ser positivos, siempre y cuando  no se conviertan en escudo que protege la vanidad ni en ocasión de mirar a nadie por encima del hombro ni poner pesadas cruces y metas inalcanzables a quienes uno tiene por debajo.

¿Qué significado puede tener eso de "ser persona"? ... Persona es quien mira a los ojos, quien es capaz de comprender al otro, aunque no comparta sus convicciones, ... quien se pone en su lugar. Persona es quien es agradecido y así lo expresa, quien perdona aunque en ocasiones cueste mucho. Persona es quien no da consejos que no se piden ni opiniones que nadie ha solicitado; alguien que no aspira a decir la última palabra  ni a epatar a la concurrencia con frases rimbombantes, ... ni a machacar al rival dejandole KO y sin argumento. Quien intuye la necesidad ajena y sabe "estar ahí", disponible pero sin agobiar al otro ni lucir ante terceros ... Quien conforme pasan los años asume, porque es verdad, que nadie es más que nadie, y actúa en consecuencia. Quien asume los defectos, y trata de superarlos, pero sin obsesiones ni tensión ... porque todos nacimos imperfectos ... Tenemos que superar nuestras limitaciones, pero también aprender a convivir con ellas, ... como con las del resto del mundo.

Ser persona es como un planteamiento vital, un estilo que aúna sensibilidad, mansedumbre ... lo es quien transmite paz, quien escucha, ... quien va por la vida dando al poder, al dinero, a la capacidad de liderazgo, a las convicciones propias y ajenas, a la ambición, ... a tantas cosas, la importancia que tienen -frecuentemente menos de lo que se piensa- ... Muchas veces lo notas en una reunión, en un tren o autobús, cuando compras en el mercado o en la tienda del ramo que sea ... incluso cuando te cruzas con tantos en la calle ... hay miradas, actitudes, formas que te ayudan a descubrir que, gracias a Dios, siguen existiendo "personas".  Buena cosa es tratar de "ser persona" el mayor tiempo posible.