1 de junio de 2016

Entre libros, flores ... y algún chaparrón


A lo largo del mes de mayo he terminado tres magníficas novelas que aparecen en los tres primeros lugares de mi comentario, con mención honorífica para "El ruiseñor". A estas cabe añadir dos interesantes relatos de intriga, uno que pone fin a una trilogía y otro que supone una novedad para mí, una entretenida relación de personajes de Manuel Vicent -lo primero que leo del autor- y unos recuerdos escritos por quien me parece una magnífica periodista.

Una de las películas que ha brillado en los últimos meses en los cines de estreno ha sido "Brooklyn", una película dirigida por John Crowley y basada en el guión de la novela del irlandés Colm Tóibin, un libro que descansaba desde hace un par de años en mi cajón de lecturas "en espera" y al que por fin le llegó su turno. El libro, lo dejo claro de entrada, me ha gustado, aunque también es cierto que -vete a saber que razonamiento pasó por mi cabeza-  me esperaba algo diferente. Se trata de una historia ambientada entre Irlanda y Brooklyn con una protagonista principalísima: Eilis Lacey, una joven de una familia humilde que se marcha a América con una buena oferta de trabajo en unos grandes almacenes. Se trata de un libro que podríamos calificar de"tranquilo", sin grandes acontecimientos ni alardes, en el que Tóibin nos describe la vida de la gente humilde de la Norteamérica posterior a la guerra, con inmigrantes irlandeses, italianos, ... jóvenes trabajadoras que aspiran a algo mejor, vida sencilla, ... algo que desde mi punto de vista el autor consigue reflejar muy bien. Por otra parte está el mundo interior de la protagonista, persona bondadosa que tiene que ir tomando decisiones y que no siempre se enfrenta con la realidad con la valentía adecuada ... esa falta de decisión se refleja en la última parte del libro, constituye el gran drama de la protagonista y da lugar a un desenlace que quienes han visto la película discuten si es un "happy end" o todo lo contrario ... dejo el tema para no adelantar contenidos, aunque desde mi punto de vista no es más que un desenlace "como la vida misma".

Entre las novelas que se ponen de moda hay de todo: en ocasiones se trata de buenos relatos que han entrado con el pié derecho en el mercado, otras no te encuentras más que escritos vulgares con una hábil promoción comercial, hay veces en que aparecen temas de moda o actualidad que, en consecuencia, son fáciles de vender, otras es el prestigio del autor en que convierte a una novela en objeto de deseo, aunque éste no haya andado especialmente lucido y también se da el caso de que estemos ante una excelente novela, de esas que te hacen disfrutar y desearías que no terminara. Este último es el caso de "El ruiseñor", un dramático relato de la norteamericana Kristin Hannah del que puedo afirmar que es la mejor novela que he leído en bastante tiempo. Está ambientada en la Francia ocupada durante la 2ª guerra mundial, y nos cuenta la dura historia de dos hermanas que, en circunstancias bien distintas, se enfrentan, de modo diferente y en ambos casos heroicamente, a la adversidad. La ferocidad de los nazis, la lucha de la resistencia, el holocausto judío, el drama de quienes sufrieron sin comerlo ni beberlo la sinrazón de la contienda, los colaboracionistas ... son temas tratados con realismo y crudeza. Junto a ello, aparecen las tragedias y traumas particulares de las protagonistas, en un libro en el que claramente el peso de la heroicidad lo llevan las mujeres. La historia que nos cuenta es muy dura, pero está relatada con elegancia, sin ensañamiento, con un toque de dulzura y romanticismo que dulcifica y engrandece la narración. Pienso, además, que la autora consigue redondear bien su relato, que no tiene grietas y está bien terminado. He de confesar que mojé la pestaña en varias ocasiones. Hasta ahora es, para mí y con toda la subjetividad que se quiera, el libro del año.

Alexandre Postel es un joven escritor francés que ganó hace un par de años el premio "Goncourt" a la mejor primera novela con "Un hombre al margen", un relato sólido y sin concesiones del que ya hablé, elogiosamente por cierto, en su día. Al igual que entonces, su nueva novela, "La ascendencia" ha sido publicada con la pulcritud y el  atractivo diseño habitual en la editorial "Nórdica", virtudes que en cierta parte contribuyen a animar a comprar y leer sus libros. Si su primera obra fue impactante, no me parece arriesgado afirmar que ésta lo es más. Se trata de una lectura que cabria calificar de "inquietante"; como bien dice una de las frases que contiene la contraportada, "(...) lo curioso de Postel es el contraste entre las abyecciones que cuenta y su escritura sencilla, amable, tranquila" ... pienso que esta frase define a la perfección mi impresión tras leer el libro. El argumento gira en torno a un individuo -en ningún momento aparece su nombre o apellido, ... no es relevante- cuyo padre, con quien apenas mantenía relación alguna, fallece repentina e inesperadamente y tiene que acudir a la casa de éste para hacerse cargo del sepelio y demás trámites. A partir de ahí comienzan a suceder cosas sorprendentes que no cabe ni comenzar a contar para no estropear una posible lectura. Un libro muy bien escrito, cuya lectura recomiendo sin dudarlo, ... por mucho que hacerlo pueda provocar algo de desazón.

Dentro del aluvión de autores "negrocriminales" que se ha producido en España en los últimos años, el barcelonés Toni Hill es sin duda uno de los mejor colocados. La trilogía protagonizada por el inspector de los Mossos d'Esquadra de origen argentino Héctor Salgado, publicada por Random House, ha sido uno de los más exitosos hallazgos del género en la década que aún vivimos. Ya leí, no con la continuidad que sería aconsejable, las dos primeras entregas -"El verano de los juguetes muertos (2011)" y "Los buenos suicidas" (2012)-  y a lo largo del mes de mayo cerré el ciclo con "Los amantes de Hiroshima", relato ambientado en la Barcelona de la época del 15-M y que me ha parecido el mejor de los tres. Las tres novelas están interrelacionadas y, como ya he comentado, pienso que es conveniente leerlas con menos intervalos entre una y otra que los plazos utilizados por quien suscribe. Consigue el autor mantener el interés, ir construyendo con el ritmo y el orden adecuado las diferentes tramas de que se compone la historia sin dejar hilos sueltos ni provocar esas bajadas de intensidad que en ocasiones se producen en algunos relatos del género. Toni Hill consigue introducir con habilidad en su narración elementos de actualidad que la hacen más real y cercana, como el fenómeno de los indignados, la sustracción de recién nacidos, las consecuencias de la crisis económica, ... algo ante lo que puede surgir la tentación de pensar que tiene ciertas dosis de oportunismo, aunque en este caso creo que aquél lo hace con tino y habilidad. Una buena novela para concluir una trilogía de cierta calidad y que nos deja a la espera de encarar el nuevo éxito de Toni Hill -"Los ángeles de hielo"- donde nos transporta a una época muy anterior.

Curioseando por los mostradores  de "Masdelibros", una de las librerías oscenses donde encuentras más variedad, así comopersonal que sabe del tema, descubrí "Los últimos mohicanos", un breve ensayo del valenciano Manuel Vicent en el que muestra un amplio elenco de escritores del siglo pasado que destacaron, entre otros, en el campo del periodismo. Vicent los describe como literatos que aguantaron hasta el final de su vida con un papel importante en el mundo de la prensa, un auténtico halago y un verdadero mérito. Nombres de la importancia de Blasco Ibáñez, Azorín, Chaves Nogales, Julio Camba, Unamuno, Gómez de la Serna y Ortega y Gasset destacan entre muchos otros, para concluir hablando de escritores más recientes como Carandell, Umbral o Vázquez Montalbán. Vicent inicia cada semblanza con una magnífica caricatura y a todos, comn loable equidad y proporción, les dedica el mismo espacio: seis páginas en las que no pretende hacer una biografía, sino una valoración personal a partir de anécdotas, modos de ser, trayectorias vitales, ... todo ello con pluma ágil, cierta chispa irónica y una forma tan elegante como incisiva de escribir. Manuel Vicent no disimula sus filias y sus fobias, pero lo hace con estilo y entreteniendo mucho.

Me gusta mucho el estilo y el contenido de los escritos de Cristina Losada, una periodista gallega a la que sigo habitualmente en sus columnas de diversos medios digitales y en su blog "Heterodoxias". Por eso no dudé en comprar y leer en cuanto tuve un hueco "Un sombrero cargado de nieve", una especie de libro de viajes autobiográfico que ha publicado recientemente en la editorial "Stella Maris". La citada periodista nos cuenta cómo en 1980, defraudada de la extrema izquierda en la que militaba y tras abandonar su puesto en la redacción del diario "Pueblo", decidió recorrer el mundo en busca de un futuro para su vida, tratando de encontrar nuevas perspectivas. Su aventura acaba siendo un largo viaje de siete años por los cinco continentes, con experiencias en el Transiberiano, Japón, Filipinas, el Sáhara, Colombia, Perú, Berlín, Nueva Zelanda, ... Es un libro bien escrito, con peripecias y vivencias interesantes, aunque tal vez con un ritmo irregular y resaltando en ocasiones cuestiones de interés más bien particular. En cualquier caso, resulta interesante como reflexión sobre el sentido de la vida y como relato de los usos y costumbres de lugares bien diversos del mundo. El título, sacado de una frase del poeta japonés del siglo XVII Basho,  tiene su sentido y su mensaje.

Hace ya un par de años que la Editorial "Salamandra" sacó su colección "Black Salamandra", una  selección de novelas del género negro que ha ido publicando libros del género francamente interesantes, con el acierto de hacernos descubrir nuevos autores que hacen atractiva la serie. Uno de ellos es el romano Antonio Manzini, autor del cuarto libro publicado, "Pista negra", cuyas alabanzas leidas en el "Blog Elemental" acabaron decidiéndome a leer el relato. Las novelas de Manzini, por lo visto en ésta, tienen como indiscutible centro al personaje protagonista, el inspector Rocco Schiavone, un policía romano que ha sido "castigado" con un destierro en el Valle de Aosta, lejos del trastévere y donde se encuentra " a contrapelo". Schiavone es un policía peculiar: irascible, maleducado, mujeriego y aficionado a las "irregularidades", aunque al mismo tiempo es un policía incansable y eficaz. Me ha parecido una buena novela policíaca, aunque siendo italiano resulte difícil estar a la altura de autores como Camilleri o Donna Leon ... aunque Rocco Schiavone no desmerece a un mito como Montalbano o un clásico como Guido Brunetti. A la intriga central del libro, Manzini añade un episodio paralelo -algo "chusco" por cierto- que puede distorisionar algo el hilo principal.

5 comentarios:

gloria dijo...

Tu entrada, me ha despertado de un curso, soporifero.
Me apunto la novela " el ruiseñor". Totalmente de acuerdo con la triologia de Toni Hill, me parecieron muy flojas, se salva " los amantes de Hiroshima.
La novela de Manzini, me gusto mas, por la ambientacion y descripcion del policia Schiavone, q por la trama policial.

Anónimo dijo...

Me gustó "el verano de los juguetes muertos" parace que sin ser exactamente una trilogia hay que leerlas en orden pero me llama la atención leer algo ambientado en el Barcelona del 15M
Por cierto, he visto que el autor de "la verdad sobre el caso de Harry Quebert" tiene nueva novela y hablan bien de ella.

Modestino dijo...

A mi la trilogía de Toni Hill no me ha disgustado del todo ... me ha gustado más que la del baztán.

Lo del 15 M suena a aprovechar la oportunidad.

La de Harry Quebert me pareció entretenida, pero sobrevalorada. A ver la nueva ... http://www.lecturalia.com/libro/96024/el-libro-de-los-baltimore

Brunetti dijo...

Me han sorprendido tanto las alabanzas y los epítetos tan halagadores que le dedicas a "El Ruiseñor", que es posible que me anime a hincarle el diente.

En cuanto a "La verdad sobre el caso de Harry Quebert", coincido plenamente contigo: entretenida, sin más, pero abrumadoramente larga y, por momentos, rocambolesca. Hay autores que no saben cómo ni cuándo acabar una buena historia.

Salud!

Rochelle Calderon dijo...

bket