13 de febrero de 2015

Una actriz espléndida


El pasado 29 de enero fallecía en Madrid Amparo Baró, la actriz había nacido en Barcelona hace 77 años, aunque por sus venas corría sangre aragonesa, pues su padre era al parecer de Calatayud. La actriz ofrecía una indiscutible imagen de mujer fuerte, aunque al final terminó sucumbiendo al terrible azote del cáncer. Amparo Baró era una de esas actrices completas, difíciles de encasillar precisamente por su enorme capacidad para encarnar todo tipo de personajes; la actriz tenía unos modos propios para la comedia, pero también han sido inolvidables sus trabajos en las obras de mayor tenor dramático, y es que ante todo, lo que era la artista fallecida era una actriz de los pies a la cabeza, una profesional verdaderamente espléndida.

En la vida profesional de Amparo Baró han influido tres nombres míticos de la escena española; en primer lugar, Asunción Sancho, la gran actriz de teatro madrileña a la que vio una jovencísima Amparo Baró interpretar la obra de Luigi Pirandello "Seis personajes en busca de autor", quedando tan cautivada que abandonó sus estudios de Filosofía y Letras y decidió dedicar su vida a la interpretación. El segundo nombre es nada menos que el de Adolfo Marsillach, quien a finales de la década de los 50 encabezaba la compañía del Teatro Windsor de Barcelona, cuya primera actriz, Amparo Soler Leal, tuvo un ataque de apendicitis debiendo de improvisar su papel Amparo, que deslumbró como inesperada primera actriz de la obra "Harvey", de Mary Chase, ganadora del Premio Pulitzer. La tercera persona cuyo nombre estará siempre vinculado a Amparo Baró es Jaime de Armiñán, pues no parece descabellado afirmar que se trataba de la actriz favorita del formidable autor madrileño. Con Armiñán la actriz destacó en papeles de series míticas de TVE como "Del dicho al hecho" o "La doce caras de Eva", así como en innumerables películas: "Al servicio de la mujer española" (1978), "Carola de día, Carola de noche" (1969), "El nido" (1980), "Stico" (1985), "En septiembre" (1982), "Mi general" (1987), "Al otro lado del túnel" (1992) o "El palomo cojo" (1995).

Otras actuaciones cinematográficas de la actriz fueron "Margarita se llama mi amor" (1962), de Tito Fernández, "Tres de la Cruz Roja" (1962), de Fernando Palacios, "El divorcio que viene" (1981), de Pedro Masó, "El bosque animado" (1987), de José Luis Cuerda, "Las cosas del querer" (1988), de Jaime Chávarri, "Cara de acelga" (1987), de José Sacristán y "Siete mesas de billar francés" (2007), de Gracia Querejeta, con l que ganó el Goya a la mejor actriz de reparto. A lo dicho cabe añadir su trabajo agotador y constante en el teatro, con cantidad de obras de todo tipo: "El burlador de Sevilla y convidado de piedra", "César y Cleopatra", "La casa de las chivas" (1968), "El enfermo imaginario", "Los buenos días perdidos", "La dama boba", "La venganza de Don Mendo", "Los habitantes de la casa deshabitada", "Casa de muñecas", "Tres sombreros de copa", "Las mujeres sabias" y muchas más.

No obstante, lo que queda especialmente en mi memoria son tantas intervenciones de Amparo Baró en los programas y series de la televisión de los años 60 y 70, con actuaciones magistrales y en papeles protagonistas en los espacios "Novela", "Estudio-1", "Pequeño teatro", "La pequeña comedia", ... y en las series a las que ya hemos hecho referencia. Formó parte, sin ninguna duda, de ese maravilloso elenco de actores y actrices de una pieza que nos enseñaron tanto, junto a nombres como las hermanas Gutiérrez Caba, José Bódalo, Ismael Merlo, Carlos Lemos, Mary Carrillo, ... Descanse en paz.

2 comentarios:

Marta Máster dijo...

Hola. una actriz en mayúsculas. Bonito homenaje. Seguimos en contacto

Modestino dijo...

Con mayúsculas y en letra gótica ... una grande.