22 de octubre de 2014

¿Quién crea opinión pública?


En la época de los avances tecnológicos, el imperio de internet, la proliferación de periódicos digitales con mayor o menor enjundia y credibilidad y la difusión instantánea de verdades, mentiras y medias verdades por medio de las redes sociales, hay ocasiones en que asusta pensar la medida en que nos podemos creer lo que nos cuentan por mucho que la información llegue ahora prácticamente a la velocidad de la luz. Algunos hemos vivido, en tiempos ya remotos, una información que era prácticamente controlada desde el poder, para evolucionar a unos medios de información que, con todas las prevenciones que se quieran, aportaban un mínimo pluralismo y hasta rigor, para pasar, casi sin anestesia, a una situación en la que las noticias vienen configuradas casi a la carta, como a la medida de lo que el informante desea transmitir o, vete a saber, lo que el informado quiere leer o escuchar.

Lo que nos queda es intentar fortalecer nuestra capacidad de crítica para distinguir el grano de la paja, para no dar crédito a cualquier cosa y defender a capa y espada a quien consideremos serio y , por encima de todo, honesto. Pero de donde me parece que nunca podrá salir una información veraz, rigurosa y, por supuesto, equilibrada es en esos programas de mañana y tarde en los que todos hablan a la vez, el presentador -o presentadora- pretende ir de entendido y se le puede ver el plumero de la provocación tendenciosa y el planteamiento sesgado, muchos de los que acuden a contarnos sus vidas y sus dramas no pueden disimular que no acuden gratis a polemizar, coincide día sí y día también algún que otro tertuliano con aires de friki y acaba teniendo la razón quien más grita o quien más demagogia hace.

Bien está la transparencia, la necesidad de luz y taquígrafos en la vida pública, el respeto al derecho a informar, pero algo le pasa a esta sociedad cuando hay gente, demasiada me temo, cuya fuente de información tiene su núcleo exclusivo en el amarillismo y la provocación permanente de lo que llaman "tele-basura"-

5 comentarios:

sunsi dijo...

Creo que hay una confusión enorme entre información y opinión; entre los que opinan con información seria y contrastada ... y los que hablan (o gritan) de lo que les suena sin saber dónde ni cómo repican las campanas. Ya sería para nota si supieran la ubicación del campanario.

Saludos, Modestino.

Susana Moreno dijo...

Desde luego. Yo no veo más que series porque lo demás es deprimente. Un beso.

Modestino dijo...

Lo triste es que eso crea opinión pública, por eso tenemos una sociedad que a veces parece enferma

Nicolás. dijo...

¿no lo sabías Modestino?

Yo creo opinión, opinión y tendencia!!!

Modestino dijo...

Sí, Nicolas, tu eres el misterio de la década.