21 de octubre de 2014

Las garras del perfeccionismo


Muchas veces se oye decir que estamos en el país de la chapuza; me temo que algo de eso puede haber: tendemos a la improvisación, pecamos con frecuencia de un incontenible afán por terminar las cosas cuanto antes, instinto que temo se deba más al deseo de acabar el trabajo que al de cumplir plazos, en ocasiones nos domina la pereza y en otras nos conformamos por cumplir con los mínimos. También es cierto que nos equivocaremos si pensamos que en el resto del mundo atan los perros con longaniza, y no está de más que a la hora de compararnos con países con mejor fama hagamos propio eso de "ni tanto ni tan calvo".

Pero el interés por hacer las cosas bien también tiene sus peligros; en ocasiones me he tropezado con personas que a fuerza de intentar hacer las cosas cada vez mejor han terminado entrando en una especie de espiral que puede ser agobiante. Bueno es buscar la excelencia, bien está exigirse y procurar rendir conforme a los propios talentos y capacidades, pero si habitualmente llegamos a la permanente insatisfacción, si siempre encontramos el detalle que desdice, si cualquier trabajo o gestión terminamos viéndola incompleta, si afinamos tanto que cada tarea que nos toca termina siendo una agotadora procesión de minucias, es posible que de buenos y eficaces nos hayamos convertido en insoportables.

Bien está el esfuerzo por hacer bien las cosas, pero hay gente que solo de verlos me producen ganas de esconderme debajo de la cama.



9 comentarios:

sunsi dijo...

Hace tiempo instalé una mosquitera para impedir que me piquen esta especie de insectos que te chupan la sangre, la energía y la autoestima. Un abrazo.

Modestino dijo...

Hay quienes parece que disfrutan haciéndote ver que no estás a la altura ... ¿dónde venden mosquiteras? ...

No se porqué estaba seguro que hoy comentabas ... jejeje

Susana Moreno dijo...

El eterno insatisfecho es un desgraciado. Un beso.

sunsi dijo...

Es que he ido a urgencias demasiadas veces. Y dale con el urbasón:)
El problema es que no las venden, Modestino. Me ha costado Dios y ayuda confeccionarlas. Quizá es que yo soy especialmente sensible a estos picotazos. Tú eres más fuerte. Estoy segura.
Otro abrazo.

tomae dijo...

El el Club de Golf Costa Dorada de Tarragona siegan los "greens" con cuchilla de afeitar -de cuatro hojas- ¡quedan monísimos! y la pelotas de golf ruedan de forma perfecta para llegar al hoyo ... es comos si rodaren sobre un pañuelo de seda.



Modestino dijo...

No se si soy mas fuerte o mas sinverguenza ....

Anónimo dijo...

Ya me gustaría a mi ser una perfeccionista.
Siento admiración por ellos; de hecho recurro constantemente a su mania por dejarlo todo perfecto. Paso a sus manos un/cualquier trabajo que a mi me tiene saturada de tanto repasarlo; y se sienten felices puliendolo,
Y pensar que así ganamos todos...

Driver dijo...

Tampoco hay que obsesionarse con estos temas, pues de todos es conocida la costumbre latina de exagerar sin medida.
...
Por cierto, y lo digo con la mejor de las intenciones:
1 Deberías adoptar otra tipografía en tu bitácora, pues a partir de los ciento veinte kilómetros a la hora me resulta complicado conducir y leerte.
2 En cuanto a la sangría de los párrafos pienso que quedaría de lujo la sangría francesa, eso sí, estableciendo una relación uno a siete entre el espacio de la letra capitular del párrafo y la anchura total del mismo.
3 El criterío de colores que tienes establecido en tu blog, amén de mejorable, adolece a mi parecer de las características de adecuación cromática, composición especular y yuxtaposición visual, tan necesarias como útiles.

No quiero extenderme en este comentario, pues las seiscientos treinta y siete anotaciones que tengo apuntadas sobre aspectos mejorables de tu blog, no las he acabado de redactar a mi completa satisfacción. ;)

Modestino dijo...

Pues no, no nos obsesionemos .... :)