1 de junio de 2010

"El asesinato de Road Hill", Kate Summerscale













"El asesinato de Road Hill"
Kate Summerscale

Lumen. Barcelona (2008)
408 páginas



Resumen:
En 1860, un crimen levantó en Inglaterra un torbellino de titulares como nunca se había visto y atrapó desde Conan Doyle a Henry James. Kate Summerscale reconstruye el primer asesinato mediático de la historia. La muerte del pequeño Saville Kent propició charlatanes, relatos, teorías y hasta un nuevo concepto de detective. Un crimen que conmocionó a la opinión pública y que removió el delicado equilibro de hipocresías y secretos que sostenía los cimientos de la sociedad victoriana.


Acabé la lectura de "El asesinato de Road Hill" consciente de haber concluido un excelente libro. La razón por la que compré, hace ya bastante tiempo por cierto, esta novela fue mi atracción por las novelas de intriga ambientadas en la época victoriana -Anne Perry, bruce Alexander, ...- y vi en esta obra la posibilidad de encontrar un filón de la misma naturaleza. A la hora de la verdad lo que hallé fue algo bien distinto, no solamente en relación a otros libros que sitúan la acción en el Londres de la segunda mitad del Siglo XIX, sino respecto de las novelas policíacas en general.

De entrada, no estamos ante un libro de ficción, lo que en él se relata, con minuciosidad llamativa, es un crimen real. Antes de comenzar la lectura del mismo leí un artículo publicado en su día en "El País" que encontré por la red, en él se hablaba extensamente sobre el libro de Kate Summerscale y al final del mismo se refería la identidad de quien había cometido el crimen; ante tal revelación mi enfado fue notable, pero pronto comprobé que en esta ocasión tal conocimiento no es relevante.

En la contraportada del libro se afirma que "El asesinato de Road Hill" ha sido calificado como una suerte de "A sangre fría" victoriano, y me parece que se trata de una equiparación acertada. Estamos ante el relato, detallado y en tiempo real, de un crimen; se describen, con precisión y acierto técnico, las pruebas encontradas, las declaraciones de imputados y testigos y todas las incidencias policiales y procesales que se produjeron desde que comienza la investigación.

Por otra parte, el libro se convierte en una excelente referencia histórica de lo que era Londres en la época de la Reina Victoria; la autora se detiene a explicarnos, realmente al detalle, cómo se organizaba la Policía Judicial, la aparición de los primeros detectives privados, el funcionamiento de la Justicia y las prisiones, la actividad desplegada por la prensa en los procesos judiciales, la forma de vida de la aristocracia y diferentes detalles sociales y políticos del momento.

Me han gustado también las frecuentes referencias a otros autores de la época que han tratado el tema de la investigación de hechos delictivos, con menciones diversas y reiteradas a escritores de la talla de Arthur Conan Doyle, Edgar Alan Poe, Charles Dickens y Wilkie Collins.

En definitiva, estamos ante una novela con la que he disfrutado de lo lindo, recorriendo sus más de 400 páginas; un libro que ha de leerse despacio, del que hay poco que desaprovechar y que ha sido de lo mejor que ha pasado últimamente por mis manos.


14 comentarios:

Mariapi dijo...

Caramba, Modestino, no le pones ni un "pero".
Habrá que leerlo.

¡Ah, yo no quiero saber quién es el asesino, me fastidia muchísimo...!

Gracias mil por contar sin destripar, un saludo

Modestino dijo...

Insisto en que en este caso no importa la identidad ... y la propia autora lo desvela bastante pronto.

Es un libro especial y es posible que mi entusiasmo se deba a deformación profesional ... no puedo asegurar que guste a todos.

Sunsi dijo...

Perdona, Modestino. No tiene que ver con tu entrada... Hoy hablaba con mi hermano, el de las zapatillas de gamuza azul, que ha pasado dos días en Tarraco... Y ha salido el tema del Zaragoza y casi al unísono nos hemos acordado de ti. Me comentaba que si te dicen ... temporada "x", Zaragoza- Villafunte de abajo... eres capaz de recordar quién jugó, el resultado exacto, el árbitro... Memoria de elefante.

Disculpa la incursión, pero me ha hecho tanta gracia que tenía que explicártelo.

Un saludo y gracias por el post. Siempre ilustrando al personal.

Modestino dijo...

Sí, el conocimiento de la historia del Real Zaragoza es una de mis debilidades pseudoocultas. Pero el paso de los años va creando lagunas de memoria que te llegan a asustar.

Brunetti dijo...

Como me imagino que Modestino no lo reconocerá (de ahí la elegancia y la razón de su pseudónimo), me atrevo a contestar por él, querida Sunsi.

No sólo conoce las alineaciones, el resultado y los goleadores de cualquier partido del Real Zaraoh!za celebrado en los últimos 25 ó 30años, sino que, si se esfuerza, es capaz, incluso, de decirte qué jugador no pudo jugar ese partido por tener acumulación de tarjetas o padecer dolor de muelas; el estado del terreno de juego (si estaba embarrado, por ejemplo, o si soplaba viento de Levante); los nombres de los jugadores del equipo contrario (sí, sí, esos también los conoce); y, si le das algo de tiempo, hasta es posible que recuerde en qué minuto se lograron los goles y qué puesto ocupaba en la clasificación después de celebrado un partido en concreto. Y aún más: podría llegar a decirte dónde estaba y qué hacía al final de cada partido del Zaragoh!za.

Un don, sin duda.

veronicia dijo...

Modestino el otro día pensaba que cuando no existían los señores del marketing la vida era mas sencilla; los libros se titulaban Asesinato en... o Misterio en... lo que facilitaba mucho para mi la busqueda racional de lectura. Como agradezco cuando les ponen esos títulos.
Recuerdo perfectamente cuando leí "A sangre fría" entonces no existia internet ni nada parecido y no importa saber quien es el asesino... (son hechos reales)

Modestino dijo...

Es cierto que si se incluyen términos como crimen, asesinato o misterio se tienen más pistas, pero no me negarás que hay títulos sugerentes ... y otros intrigantes.

El mundo de la literatura de intriga tiene sus encantos, y uno es encontrar sentido a los títulos.

tomae dijo...

Modestino,Sunsi

A veces presumo de tener memoria de elefante. Y como decía S.Carrillo, "no es que tenga memoría de elefante, es que los elefantes vienen a preguntarme a mí"
En este sentido no recuerdo ninguna confrontación entre el
Zaragoza y El Villafunte de Abajo, os lo aseguro.

Modestino, espero ansioso la entrada de Gilda, ya te contaré...

Modestino dijo...

Es cierto, el Zaragoza no ha jugado nunca con el Villafuente de Abajo, pero con el tipo que gobierna el equipo me temo que todo se andará.

Me he confundido al programar el post de "Gilda" y ha salido antes de tiempo, pero queda guardado hasta el jueves.

annemarie dijo...

No te imaginas escribiendo una cosa de estas? Debe ser completamente empolgante, no te parece? La Kate no es siquiera del métier! :))

Sunsi dijo...

Con la venia, Modestino. Gracias, Brunetti... Nuestro apreciado jurisconsulto es "modesto". Supongo que jamás escribiría que tiene esta increíble habilidad.

Perdona...¿Te he chafado el post? Palabra que no era con mala intención. Pero veo poco a mi hermano que ronda por tus tierras y lo ha contado con mucha gracia. Sigue tan bien conservadito. Supongo que es debido al frío del Somontano.
También me ha dado recuerdos para Brunetti;)

Un saludo caluroso desde Tarraco

Modestino dijo...

No, Sunsi, no me has chafado el post, todo lo contrario. De cualquier manera mañana toca fútbol... en honor al marido de Veronicia que me pidió que hablara del Mundial. Efectivamente, tu hermano está que cuando le conocí, el hacía COU, parte de su juvenil aspecto se lo debe a una notaba mata de pelo.

Annemarie, no me veo haciendo una novela, me falta carácter metódico y paciencia.

ana dijo...

Ufff... se me está quedando la libreta corrrrtaaaaa... y qué poco tiempo para leer tengo!!!!

Verano ya!!!!!

En fin, que me rindo a tus pies. Eres impecable haciendo reseñas.

Un abrazo.

Modestino dijo...

Yo dejo constancia de lo que leo, y cada cual puede escoger, si quiere, alguno ... aunque ene sto de las lecturas no existen las unanimidades.

Un abrazo, Ana.