26 de junio de 2017

Sobre "flexibilidades"


Se dice que con el paso de los años, a la vez que nuestro cuerpo va perdiendo habilidades, nuestra mente va creciendo en amplitud de miras ... vamos, que el incremento en flexibilidad es inversamente proporcional en el cuerpo y en el alma. Con toda sinceridad, creo que este pensamiento tiene bastante de real, y si dedico un tiempo a darle vueltas a mis planteamientos vitales de hace, más o menos, 30 años, compruebo que he perdido en radicalidad a la vez que ha aumentado mi interés por llegar a alcanzar conocimientos y experiencias más allá de ámbitos concretos, convicciones propias y endogamias particulares. Y esto es algo que agradezco al Sumo Hacedor y a  quienes -son bastantes- me han ayudado a limitar las "ortodoxias", ... y puede que, como dije no hace mucho con ocasión de mi despedida de Huesca, hasta a asumir alguna "heterodoxia".

En esta vida hay que intentar ser feliz, aunque en ocasiones se deba admitir, como decía un excelente filósofo jubilado hace no mucho tiempo, la felicidad estribe "en no ser feliz y que a uno no le importe". Los límites de esa felicidad deberían estar en la bondad -intentar no hacer daño a nadie y procurar hacer todo el bien posible- y en la generosidad -poner el bien ajeno por encima del propio- ... y a partir de ahí no me atrevería a decir eso de que "ancha es Castilla", pero sí que no estaría de más reducir reglamentos y huir del escrúpulo. De esta manera, y mientras soportamos los dolores musculares, la fatiga, la artrosis y los olvidos que trae consigo cumplir años, nos serenamos procurando dar a cada cosa la importancia que tiene y no ponernos nerviosos ante la discrepancia y las originalidades ajenas.

Valoro mucho a las personas que siempre "están ahí", tanto que las pongo como ejemplo a seguir, como meta personal para alcanzar. Y las admiro más en cuanto ayudan con el consejo y estimulan con el ejemplo, sin que ello suponga que asuman tener la verdad absoluta ni que caigan en la tentación de forzar, de imponer. Cuando menos lo esperas salta la liebre, y puede ocurrir que el individuo menos pensado te de una lección de vida y, por el contrario, que algún adalid de la libertad esconda unas actitudes autoritarias espectaculares.





2 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido Modestino;
La vida es la que nos hace madurar, ser mas humanos, ser mas flexibles y transigentes sobre todo con los errores ajenos porque tener perspectiva sobre nosotros mismos no ha de dar esa flexibilidad.
El paso del tiempo y todas las experiencias vividas nos han de servir de aprendizaje. Veo personas cuyos planteamientos ortodoxos y rigidos con el paso del tiempo solo les sirven para alejarse de su propia humanidad y para sufrir.
No creo que el fin del ser humano sea alcanzar la felicidad a costa de ser cada vez mas inhumano.
3,14

Susana M dijo...

Me temo que yo no soy más flexible. Un beso.