16 de marzo de 2016

Zizou frustradillo


Zinedine Zidane ha sido uno de los mejores jugadores que he visto desenvolverse por un campo de fútbol; elegante, dinámico, majestuoso, ... poseedor de una técnica casi perfecta, con dominio del balón, visión de juego, buen tiro, ... un auténtico fenómeno, a la altura de Pelé, Beckenbauer, Cruyff, ... Tanto en el Girondins de Burdeos, en la Juventus como en el Real Madrid, y por supuesto con la elástica azul de Francia, Zidane rindió siempre al máximo nivel y alcanzó con todo merecimiento su puesto de honor en el Olimpo futbolístico, ... allí permanecerá para siempre.

Eso sí, como entrenador me temo que en su caso quepa hablar de haberse comenzado la casa por el tejado. Alguien que está bastante "al loro" de todo ésto ya me advirtió en su día de que el marsellés estaba verde para asumir una misión tan complicada como sentarse en el banquillo madridista, pero se ve que Florentino Pérez no se conforma con meter la pata un par o tres de veces. Estaba claro que con Rafa Benítez se había pinchado en hueso, pero no lo es menos -o yo así lo veo- que el defenestrado mister madrileño tuvo que soportar, entre otros obstáculos no buscados, el pesado lastre de la sombra de Zizou  dirigiendo al Castilla. Había demasiado soñador barato desempolvando el cuento de la lechera.

La llegada de Zidane al papel de máximo responsable deportivo de los merengues la intuí desde el principio como una especie de exigencia entre melancólica, populista e inmeditada de un sector de la prensa deportiva madrileña con más forofismo y debilidad sentimental que sensatez y conocimientos deportivos. El francés, como futbolista, posee un currículum que asusta, pero su historial como entrenador se reduce a la dirección de un equipo filial que milita en 2ª B y en la temporada pasada ni siquiera fue capaz de clasificarse para el play off.

La llegada de "Zizou" al banquillo blanco fue celebrada, nunca mejor dicho, con fuegos de artificio, se cantaron sus excelencias por cuatro toques y alguna victoria poco trascendente y alguien nos quiso presentar al nuevo técnico como la panacea universal, el personaje con el que se reverdecerían laureles olvidados y se podría hacer frente por fin al humillante dominio azulgrana ... leías a algún iluminado de la capital y parecía que el sol madridista lucía pleno y definitivo ... e imagino que más de uno se lo creyó.

Ahora que el Madrid anda fuera de la Copa, camina errático por la Liga y nadie da dos duros por su destino en la Champions League, los voceros habituales comienzan a rasgarse las vestiduras y el propio Zidane flaquea en las ruedas de prensa. Mira que el fútbol es viejo, pero aún hay quien sigue creyendo en príncipes azules.