21 de enero de 2016

Cameron Díaz y el karaoke


"La boda de mi mejor amigo" es una película que rodó P.J. Hogan en 1997 y cuyos protagonistas principales eran Julie Roberts, Rupert Everett y Dermot Munroney. Se trataba de una de esas pelis más bien "pastelonas" del estilo de "Nothing Hill", "Tienes un email" o "Mientras dormías", protagonizadas por actrices que destacaban en la comedia como la Roberts, Meg Ryan o Sandra Bullock, jóvenes estrellas de la época que luego han ido cumpliendo años, unas mejor que otras.

Fue ésta una de las primeras intervenciones de Cámeron, entonces con 25 años y que posteriormente ha tenido una carrera desde mi punto de vista bastante irregular. Cámeron Diaz, que empezó como modelo y es originaria de San Diego (California), interpreta el papel de una inocente rubia con la que pretende casarse el mejor amigo de una periodista neoyorquina, con bastante "colmillo" y cuyo papel borda como casi siempre Julia Roberts.

De entre todas las escenas hay una que recuerdo con un cariño muy especial, cuando los principales protagonistas están tomando una copa en un establecimiento con "karaoke" y la "pérfida" Juliannne Potter -así se llama la periodista en cuestión- se las arregla para poner en un apuro a Kimberly -nombre de ficción de Cámeron- quien se ve obligada a interpretar en contra de su voluntad "I Just Don't Know What To Do With Myself", un tema del grupo The White Stripes. La pobre moza tiene un oído terrible y con llamativa timidez comienza una interpretación en la que desafina de una forma espectacular creándose un ambiente de cierta tensión. Poco a poco Kimberly se va soltando, y sin dejar de soltar gallo tras gallo, pierde la vergüenza y todos terminan pasándoselo en grande y disfrutando con el descaro de la chica, que termina saliendo triunfante del apuro.

Al pensar en la escena me vienen a la cabeza aquellas ocasiones en las que un absurdo pudor, un inadecuado miedo a quedar mal ha coartado deseos, intenciones o propuestas; la de momentos felices que me he podido perder por esas bobadas  del qué dirán, por equivocadas inseguridades, por temores que o son infundados o son una tontería. Y otra moraleja, con las personas que te quieren , nunca haces el ridículo, hacer de vez en cuando el payaso es un ejercicio sano, y siempre debe de ser bienvenido el aprender a soltarse si con ello haces gratas las relaciones.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

O también pude ser que no importe que cantes muy mal en el karaoke siempre que seas guapisima...

Modestino dijo...

Es también una posibilidad ... :)