27 de febrero de 2014

Esa muerte que nos llega


Asistí  ayer miércoles a un funeral por el alma de un buen amigo; falleció el 25 de febrero tras luchar durante dos años contra un cáncer, esa enfermedad que en los usos periodísticos se califica como cruel y donde tantas veces -es el caso- quienes la sufren muestran su valor: fortaleza, capacidad de sufrimiento, esfuerzo personal, ... a la vez que los más próximos tienden a olvidar diferencias y a unirse en apoyo de quien lo está pasando francamente mal. Es inevitable -y conforme vas cumpliendo años más- que la muerte de alguien cercano nos mueva a la reflexión sobre un hecho irrefutable: habrá un día en el que el convidado protagonista del evento será uno mismo, y no es ni de valientes ni de sensatos esconder la cabeza bajo el ala y no pensar alguna vez en que eso va a pasar. Hay muchas cosas en la vida de las que no estamos seguros, pero hay un suceso que ocurrirá impepìnablemente, tal vez el único del que tengamos certeza plena: el de nuestro fallecimiento. Por eso es cosa prudente estar preparados, y que cada uno se plantee lo que ésto significa.

No abro el post para hablar del fallecido, ya ha habido quien lo ha hecho mejor que yo y solamente me queda poner de manifiesto mi agradecimiento a quien siempre me trató con cariño y una sonrisa en la boca. El funeral se celebró en la capilla del tanatorio madrileño de la M-30 y fue llamativo el talante de los familiares, el ambiente de paz y serenidad de quienes habían perdido al marido, el padre, el hijo, el hermano ... También una muerte puede servir para que haya quien nos de ejemplo y para que el alma de cada cual reciba un impulso, un deseo de alcanzar la paz interior, la tranquilidad del alma.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

D.E.P

Susana Moreno dijo...

No hay cosa peor que un funeral con parientes divididos. Un beso.

Anónimo dijo...

Un día moriré, moriré de verdad y al dia siguiente y seguira saliendo el sol para todos menos para mi.
Cuando llegue ese dia espero no arrepentirme de no haber vivido. Espero no darme cuenta de que llevaba años muerta y nisiquiera lo sabia.

Modestino dijo...

A lo mejor, Susana, una muerte puede volver a unir a la familia.

Modestino dijo...

Saldrá el sol para todos, y tu lucirás como una estrella en el cielo y seguirás iluminando la vida de muchos.

Brunetti dijo...


Yo creo que, en general, las vidas se esfuman: una persona muere y poco a poco todo rastro de su vida desaparece.

Mucho me temo que así suele ser, mal que nos pese.

En todo caso, salud y buen fin de semana (carnavalesco o no).

Modestino dijo...

Como te gusta ir de librepensador, amigo Brunetti :):)