25 de febrero de 2014

De coches y conductores locos



Ayer lunes iba camino del trabajo, lo hacía por mi trayecto habitual y al llegar al semáforo ubicado en el cruce de la calle San Jorge con la Avenida de la Paz de Huesca coincidí con una madre que cada mañana acompaña a sus dos niñas pequeñas al colegio; llaman la atención tanto el cariño, el tono maternal y el sentido común con que la mujer trata a sus niñas como lo espabiladas que parecen éstas, con unos ojos grandes y preciosos con los que ineludiblemente tienen que conquistar el mundo de aquí a unos años. Ya he dicho en otras ocasiones que la escena de unos niños camino de la escuela suele ser una imagen reconfortante que te reconcilia con el mundo y te devuelve el optimismo de que esto tiene futuro.

A esas horas el cruce citado suele andar concurrido tanto de peatones como de coches, y algo indebido debió de hacer algún vehículo porque escuché a la señora comentar con voz enérgica y alterada que "los coches están locos", una afirmación que chocaba a la vista de la habitual ponderación de la dama y que resultaba más llamativa cuando suena con el tono propio de las personas llegadas de África, pues de allí parece ser la mujer. Al momento se escuchó su sabia rectificación: "no son los coches los locos, sino los conductores", ante lo que quien esto escribe sintió una ráfaga de solidaridad con quien mostraba su voluntad de proteger a sus niñas frente a las agresiones exteriores y un rayo de la simpatía que suele provocar quien tiene esa rapidez de cabeza a la hora de argumentar.

Y tras el toque de empatía, me vinieron sucesivamente a la cabeza tres pensamientos concretos; en primer lugar que es bien cierto que los conductores con frecuencia pierden el sentido de la medida cuando circulan por el interior de las ciudades, pues al simple respeto a semáforos, señales e indicaciones, deberían sumar la extrema precaución que debe usarse ante alguien que suele estar en condiciones de inferioridad como es el peatón, máxime si éste es menor de edad ... y no es infrecuente ver a algún que otro irresponsable a quien puede la prisa, la impaciencia o la simple chulería. En segundo lugar recordé los comentarios, hay frases que uno no puede evitar escuchar, que a lo largo de estos años he oído decir a la señora en cuestión, lo que me llevó a considerar la suerte de sus aún mínimas descendientes de poder ir al colegio -e imagino que regresar- recibiendo un complemento de educación tan sabroso y equilibrado. Y finalmente no pude evitar el pensamiento de que si el problema fueran los coches todo sería más sencillo, bastaría ajustar el motor, las ruedas, la carrocería, ... para solucionar los fallos, pero los conductores, como los peatones, como cualquier persona, somos bastante más difíciles de arreglar. El peligro no está en los coches, sino en el uso que de los mismos hacen los hombres ... vamos, como con la dinamita, las armas o las cajas de caudales.

9 comentarios:

Susana Moreno dijo...

En el coche sale lo mejor y lo peor de cada uno. Un beso.

Modestino dijo...

Al volante hay gente serenísima que se vuelven leopardos.

Carmen J. dijo...

O las navajas suizas.

Driver dijo...

Rompere una lanza ( seria mas apropiado romper una biela ?) por un tipo de conductor que enardece mi alma.
Los conductores de ambulancias.
Te has fijado ?
Se levantan por la mañana y conducen un carro de cerca de dos toneladas, estan mal pagados y peor considerados. Mingunguis en estado puro.
Que hacen exactamente ?
Saltarse las normas establecidas en aras de un bien superior.
Van a tope.
Escalan bordillos y destrozan las cajas de cambio.
Aparecen en las plaza en los peores momentos, con un ferial de luces y bocinas que riete tu de los Carnavales de Rio de Janeiro.
Al limite.
Luchan contra la muerte y contra el cronometro, sin intermediarios, prensa, redes o representantes sindicales.
La miran de frente, con un par.
...
Cuando acaban el turno, vuelven a casa.
Y sus hijos les preguntan que que tal el dia.
Si les miras a los ojos obtendras la respuesta.
Una linea continua pisada cuantas veces haga falta, un chute de adrenalina y un recorrido efectuado en un tiempo record.
Todo ello reflejado en una mirada fresca.
Tan rotunda como la velocidad alcanzada.
...
Son los heroes de las ciudades modernas.
Los caballeros de la guerra mas larga de todas las guerras.
...
Si les ves, dejales pasar señalando tu maniobra con tiempo suficiente.
Le echan una carrera a la eternidad.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...

Leo el comentario de Driver cargado de poesia.
El lunes intentaba moverme por huesca y todo parece un sinsentido; urbanisticamente hablando en un momento de la historia apareció el coche y las poblaciones dejaron de "planearse" para que fuerana habitadas por personas sino para ser transitadas en coche. (Ej Actualmente no se callejea algo habitual hasta hace pocas decadas ahora se pasea por centros comerciales)
Ese cambio de planteamiento tuvo/tiene consecuencias actualmente las relaciones humanas en las ciudades estan despersonalizadas porque sus dimensiones, estructura, y diseño no son a medida humana.

Modestino dijo...

Eso de callejear es una afición que me viene de lejos ... aunque hay quien no la comprende.

Laura dijo...

Realmente la gente conduce como loca. hay que tener realmente cuidado. En todo lo que se hace en la carretera. Creo sinceramente que me he visto en muchas feas situaciones por conductores agresivos

Modestino dijo...

He leido tu historia, laura ... otro caso de gente incívica.