17 de noviembre de 2013

El Vichy catalán

Siempre he sentido debilidad por el agua con gas; hay quien dice -y sus motivos tendrá- que no es bueno abusar de dicha bebida, pero sin duda son indiscutibles sus propiedades tanto para una buena digestión como para quitar la sed: posiblemente sea junto a la cerveza bien fría, el recurso más eficaz cuando el sol aprieta y uno anda deshidratado y con la boca seca. Y al hablar del agua mineral con gas el nombre que viene inmediatamente a la cabeza es el del "Vichy catalán", una marca que en mis recuerdos más lejanos anda al nivel de los polvos "Calber", el "Eko", la piedra pómez, la colonia añeja, el papel higiénico del elefante rojo, el jabón "Palmolive" y el chocolate "Elgorriaga". Al cabo de tantos años pidiendo agua con gas, las he probado con casi todas las etiquetas -"Vitalis", "Badoit", "San Pellegrino", "Fonter", "Caldas de Malavella", ...-, unas mejores que otras, algunas que tras probarlas tienes la sensación de que alguien introdujo en su día un trozo de hierro en la botella, pero al "Vichy" parece que se le puede equiparar a lo que es "La Casera" en las gaseosas: seguramente no es ni la más cara ni la más sofisticada, pero con el tiempo afianzas la idea de que el agua con gas tiene que ser de "Vichy". Recuerdo que tras leer varias novelas protagonizadas por el comisario Maigret, el inolvidable personaje de Georges Simenon, me quedé con las ganas de probar el agua "Perrier", que no está nada mal, pero que también ha sido incapaz de superar mi preferencia por este producto catalán que en 2009cumplió nada menos que 150 años.

Con el tiempo los fabricantes del producto han ido perfeccionándose y aumentando la oferta, y ahora ya se vende también en latas, en botellas de todos los tamaños, incluso de plástico y con tapón giratorio, con paquetes de seis botellines y hasta una variante que incluye algo de lima-limón ... a pesar de lo cual yo siempre me quedaré con la botella tradicional de litro con chapa. Tengo un amigo con exquisitos y exigentes gustos gastronómicos, un personaje que come con paz y tranquilidad y que a los 60 años conserva un envidiable apetito de adolescente, cuando como con él rara vez falta la presencia de la botella de "Vichy", cuyo contenido va desapareciendo con la misma calma y ritmo lento y constante con que se evaporan los solomillos, las lubinas o el cochinillo correspondiente. Y cuando el calor del verano asola el asfalto zaragozano o los aires mediterráneos, que bien sienta un vasito, si es posible con una rodaja de limón.

6 comentarios:

Parroquia de Jesús Maestro dijo...

Te recomiendo el agua de Firgas, cae uproducen una muy agradable sensacionn poco lejos Gran Canaria pero su burbuja fina y natural

Camisas dijo...

bebe la bebida y disfrútala... ¡con moderación! jaja

Modestino dijo...

Tomo nota del agua de Firgas. Y bienvenidos por estos lares!

Modestino dijo...

Vete a saber, amigo, si con ginebra o vodka aun sabe mejor ;)

Anónimo dijo...

Mi favorita; Cristal

Modestino dijo...

La probaré ...