29 de junio de 2009

Los Zaraguayos





Me pidió Frank que dedicara un post a los "Zaraguayos", y aunque las que hablan de fútbol no son las entradas de mayor éxito de esa bitácora, cumpliré con su deseo, como un detalle con un visitante y porque hace falta bien poco para convencerme de que hable del Real Zaragoza.

El llamado equipo de los zaraguayos protagonizó la época en que más he visto en vivo y en directo al equipo de mi tierra, pues en los años setenta raro era el partido celebrado en La Romareda que me perdía. Este equipo llamado así por tener en su formación titular cuatro paraguayos y un uruguayo, vino a reavivar el esplendor de un equipo que había vivido una larga época de gloria con los 5 magníficos, aventura que había acabado como tantas otras veces en la tortuosa historia del conjunto de La Romareda: en 2ª división.

Tras recuperar la categoría perdida el 1 de junio de 1972, la directiva de José Angel Zalba, entonces un joven y osado presidente, emprendió la tarea de revitalizar el club y devolverle la categoría que había tenido. Para ello se contrató a un entrenador gallego, Luis Cid "Carriega", quien contaba en su palmarés con el mérito de haber consolidado en la división de oro de nuestro fútbol al Sporting de Gijón y de haber haber contribuido a la explosión de jugadores que iniciaban la mejor época de Mareo: José Manuel, Valdés, Churruca, Megido y, sobre todos, Enrique Castro “Quini”.

Zalba tuvo éxito en su empresa y en él tuvieron mucho que ver los jugadores venidos del otro lado del Atlántico. El más veterano era el paraguayo Felipe Ocampos, un jugador fichado por la anterior directiva mediada la temporada 1969-70 y que, tras diversos altibajos, había acabado siendo clave para lograr el ascenso a primera. Ocampos era un ariete altísimo, con una presencia física espectacular y de quien se decía que tenía más años de los que constaban en su ficha. Ocampos destacaba fundamentalmente por poseer un remate de cabeza espectacular: saltaba con un poderío impresionante y sus remates tenían una fuerza y precisión descomunal, desde entonces solamente he visto rematar igual en la liga española al madridista Santillana y a Gustavo Poyet. Hasta la llegada de sus compatriotas, Ocampos era el único arma ofensiva del equipo. Pero el paraguayo tenía un problema grave: un carácter agresivo y una innata tendencia a la gresca, algo que sabían provocar sus marcadores y que acababa con demasiada frecuencia con el paraguayo expulsado del campo. Las polémicas provocadas por el jugador fueron innumerables, destacando especialmente la última de ellas, en un partido jugado frente al Real Madrid en La Romareda a principios de febrero de 1974: los jugadores madridistas le buscaron las cosquillas desde el pitido inicial y el paraguayo, torpe y primario, entró al trapo, de tal manera que tuvo un “rifirafe” con Pirri que acabó con los dos jugadores expulsados; el escándalo que se montó en campo y gradas fue de los que hacen época, organizándose una lamentable trifulca entre los jugadores; Amancio, que unía a una categoría futbolística enorme un talante rastrero y provocador, se encaró con Ocampos, que aún no había abandonado el terreno de juego y éste, ni corto ni perezoso le propinó un “upercut” que le dejó inconsciente sobre el terreno de juego. Tras el bochornoso espectáculo a Ocampos le cayeron ocho partidos de sanción y aunque aún jugó unos pocos partidos, al finalizar la temporada la directiva optó por poner fin a su trayectoria en Zaragoza.

Pero la auténtica imagen de los zaraguayos fue Nino Arrúa, un auténtico jugador "10", un fenómeno el fútbol. El fichaje de quien en su momento era el mejor jugador de su país y uno de los mejores de América fue una gestión hábil de Avelino Chaves, secretario técnico de la época y un auténtico sabio en la materia; Arrúa jugaba en el Cerro Porteño de Asunción y su incorporación convirtió a un equipo discreto en un "gallito". En sus dos primeras temporadas en el club marcó 33 goles y llevó al equipo a los puestos tercero y segundo de la Liga, lo que suponía un hito, pues el Zaragoza nunca hasta entonces había alcanzado el subcampeonato. Arrúa jugaba como los ángeles, tenía una visión de juego espectacular y una habilidad goleadora innata. El contrapunto también era su carácter, si bien donde se mostraba polémico era fuera del campo; por Zaragoza corrieron todo tipo de rumores en relación a sus juergas nocturnas y a sus romances, mientras que fueron constantes sus desplantes: quiso cobrar para obtener la doble nacionalidad, se negó a operarse en verano debiendo hacerlo a mitad de temporada, firmó por al atlético de Madrid a espaldas del club y mantuvo un enfrentamiento causado por los celos con el gran ariete portugués Jordao, fichado en 1976 como sustituto de Diarte, que derivó en una crisis que condujo al equipo de nuevo a segunda. También es justo decir que en la nueva etapa en la división de plata su contribución fue decisiva para ascender de nuevo y consolidarse en primera al año siguiente, 1979, que fue el último de su etapa aragonesa. En la actualidad Arrúa es un entrenador de prestigio en su país.

El tercer miembro destacado del repoker de "zaraguayos" fue el Carlos Martínez Diarte, quien aun siendo el último en llegar, tuvo un papel muy destacado y acabó siendo en su momento un record de traspaso, al ser vendido al Valencia por 60 millones de los de entonces. El Lobo, así se hizo famoso, llegó a Zaragoza en enero de 1974, mediada la temporada, siendo casi un niño y asegurando que su abuelo era de Bilbao, algo sorprendente a la vista de su cara de indio. Era un jugador alto, rápido y muy hábil cara al gol, y fue aprendiendo poco a poco a pelearse con las defensas españolas. Junto con Arrúa formó durante los tres años que estuvo en el equipo una pareja temible, marcando más de 30 goles con la elástica blanquilla. Diarte también era amigo de la juerga y llegó a tener un juicio por estupro en la Audiencia Provincial zaragozana. En el Valencia el Lobo no tuvo demasiado éxito, aunque éste volvió a asomar a su puerta en sus posteriores aventuras en el Salamanca y en el Betis. Diarte también es entrenador y ha tenido varias aventuras en equipos medianos de nuestro país.

Los otros dos "zaraguayos" fueron menos célebres. Adolfo Soto era un paraguayo recriado en Argentina que jugaba como ariete o extremo y que tras un paso discreto por la Unión deportiva Las Palmas firmó por el Zaragoza en el verano de 1973, en la rueda de prensa del día de su presentación llamó la atención que el paraguayo, al ser preguntado por sus cualidades futbolísticas, afirmará sin ningún rubor que tenía facilidad para provocar penaltis: efectivamente, no era infrecuente ver a Soto entrar en el área buscando el piscinazo. Soto tuvo una brillante primera temporada en la que marcó siete goles, dos de ellos -frente a Málaga y Español- de auténtica bandera y se mostró rápido y hábil con el balón, sin embargo al año siguiente su rendimiento fue paupérrimo, dicen que motivado por su afición, que compartía con sus paisanos, a la noche zaragozana ; al acabar la temporada Soto recibió la baja y fue fichado por el Cádiz, donde siguió sin levantar cabeza. En cuanto a Cacho Blanco, se trataba de un internacional uruguayo que podía jugar en cualquier puesto de la defensa. Era un jugador sobrio, con buena técnica y de un carácter mucho menos polémico que los anteriores. Hizo dos grandes temporadas como lateral izquierdo, bajando su rendimiento en las siguientes y volviendo a brillar en la temporada 1977-78, en segunda división, en la que jugó partidos espléndidos en la posición de defensa libre.

Pero el equipo de los zaraguayos no estaba compuesto solamente de paraguayos y uruguayos, sino que había una serie de jugadores españoles que contribuyeron en la misma medida a ls éxitos del club; de entre todos ellos hay tres que merecen estar con letras de oro en el libro de honor del Zaragoza. El capitán, José Luis Violeta, es el primero; un jugador que ya había vivido las glorias de los magníficos y que era, sin ningún género de dudas, el alma del equipo. Había renunciado a jugar en el Madrid para devolver al Zaragoza a primera y era internacional. Violeta jugaba de defensa libre, poseía buena técnica y una fuerza y coraje excepcionales, le llamaban el Beckenbauer español y no andaba lejos de ser cierto. En la media destacaban dos jugadores sin los cuales los éxitos de los "Zaraguayos" no hubieran llegado: el aragonés Javier Planas y el catalán Pablo García Castany; el primero, nacido en Almudévar, era un volante con un gran sentido táctico, técnica aceptable y un disparo fortísimo desde fuera del área; sus temporadas entre 1973 y 1975 fueron sencillamente formidables hasta que una lesión en un amistoso frente a Osasuna en agosto de 1975 le retiró del fútbol; García Castany vino del Barça y se convirtió en un ídolo; tenía una planta excepcional y jugaba con una elegancia sublime; era especialista en faltas y penaltis, y tenía mucha precisión con el balón; recuerdo especialmente dos hat-tricks en La Romareda frente al Athletic (3-2) y Real Madrid (6-1) y una excepcional jugada regateando contrarios y dándole el pase de la muerte a Ocampos frente al Deportivo de La Coruña.



En la portería estaban Nieves, un asturiano tan ágil como irregular e Irazusta, venido del Barcelona y que acabó siendo el titular; en defensa también destacaban los laterales Rico, muy ofensivo y Angel Royo, un canterano sobrio y seguro y Manolo González un buen central que era profesor universitario; en el centro del campo los suplentes eran Duñabeitia, un navarro que siempre cumplía y Pepe González, fichado del Betis y poseedor de un disparo durísimo, mientras que arriba destacaban dos extremos: Laureano Rubial, dotado de una velocidad enorme y que a veces corría más que el balón y Luis Leirós, que parecía llevar la pelota pegaba a la bota y que se malogró para el fútbol al romperse la tibia y el peroné en un encontronazo con Urruticoechea.

El nombre de "Zaraguayos" tiene su origen en el "Zaragoza Deportiva", un semanario que tenía en su época una aceptación tremenda; sus titulares solían ser imaginativos e irónicos y tras vencer el 13 de enero de 1974 al Racing de Santander por 5-1 con dos goles de Arrúa, dos de Ocampos y uno de Soto dicho periódico tituló la portada con un "Adelante Zaraguay" que acabó siendo mítico. Como casi siempre ha ocurrido en el Real Zaragoza, el esplendor de los "Zaraguayos" duró poco; tras dos temporadas brillantísimas vino el declive y en dos años el equipo acabó en 2ª División; la lesión de Planas, la operación de Arrúa, las polémicas de los paraguayos, los pocos efectivos de la plantilla y cierta mala suerte convirtieron al Zaragoza en un equipo disminuido y acabaron con una época tan corta como gloriosa.

En la retina de los buenos aficionados zaragocistas quedaron muchas imágenes brillantes, como el subcameponato logrado frente al Barça el año 1975, el 6-1 endosado al real madrid el 30 de abril del mismo año, continuas goleadas frente a Racoing (5-1), Atlético de MAdrid (4-0), Athletic (3-0), Murcia (5-0), Granada (4-1), Sporting (3-0), Vitoria de Setúbal (4-0), Grassophers (5-0), ..., la clase enorme de Arrúa y García Castany, la fuerza aragonesa de Violeta y Planas, las cabalgadas del Lobo con su melena ondeando al viento, las genialidades de Soto, los cabezazos de Ocampos, la solvencia de Cacho Blanco, ... y por encima de todo la seguridad de que se acudía a La Romareda a presenciar espectáculo del bueno.





Sobre el "problema" del amor


El más poderoso hechizo para ser amado es amar.
(Baltasar Gracián)

Los hombres nos solemos hacer un lío con esto del amor; por mucho que alguna vez nos hagamos los duros o que haya personas que anden por esta vida alardeando de una frialdad que pueda parecer insobornable, necesitamos sentirnos queridos, anhelamos, en ocasiones casi hasta la desesperación, que se nos contemple, que nos miren con buenos ojos, que los más cercanos nos demuestren con hechos el afecto que teóricamente nos tienen. Esa necesidad de cariño está viva en nuestro interior y en momentos determinados puede llevarnos, paradójicamente, a sufrir más de la cuenta.

Entre esos consejos que uno recuerda con más gratitud está el que me dio en una ocasión un compañero de trabajo, una persona especial, de una inteligencia poco habitual y de una capacidad de raciocinio que a veces provocaba que el resto fuéramos incapaces de seguirle. Ignacio, que así se llama, en unos momentos en que yo andaba con cierta "descomposición" interior, me dijo que cuando uno quiere a alguien no debe de obsesionarse por saber si es correspondido, su propio amor le debe de bastar: "no pienses en si te quiere, disfruta simplemente sabiendo que tu le quieres".

Y es verdad, con frecuencia nos dejamos llevar por el egoísmo y en cualquier relación -amor, amistad, ...- estamos demasiado pendientes de la correspondencia; incluso a veces parece que confundimos el amor con la "necesidad de amor", cuando nuestro propio amor debería tener ya esa capacidad de ser suficiente. Es normal que deseemos ser queridos, algo que hay que comprender, pero a lo mejor dando la vuelta a la sartén descubrimos que la felicidad tiene un camino más sencillo.


Fotos: www.lastanosa.com

28 de junio de 2009

Trilogía "El declive del estado del bienestar", Leif G.W. Persson

Las novelas de Leif G.W. Persson que conforman esta trilogía hay que denominarlas, ya de entrada, como distintas; pero no me estoy refiriendo a las características propias de la novela de intriga escandinava, tan de moda desde hace años (Mankell, Larsson, Indridasson, Fossum, ...) y que verdaderamente responde a unos cánones muy distintos a los que estábamos acostumbrados en este tipo de literatura, sino que dentro de los libros de estos autores nórdicos, Persson aparece como un autor original, realmente distinto.

La tres novelas, que he ido leyendo tranquilamente -la primera la comencé en diciembre pasado-, nos ofrecen unos caracteres y unos alicientes que se alejan de lo que puedan ser las aventuras de Wallander o las fuertes experiencias de Lisbeth Salander. Persson parte de hechos reales y hace girar sus argumentos en torno a la historia sueca del último cuarto del siglo XX, y muy en concreto del acontecimiento más relevante de ésta: el asesinato aún sin resolver del primer ministro Olof Palme.

Estamos ante unas novelas que van más allá del género policíaco, pues son un auténtico estudio sociológico, una evaluación cruda e irónica de la sociedad sueca de finales del siglo pasado. Y es que una de las características de Persson es su condición, entre otras, de escritor sarcástico: en cada una de las obras no deja títere con cabeza. Utiliza el autor sueco, de 64 años, una técnica que aporta frescura y amenidad a la lectura de sus libros que consiste en añadir a los diálogos el pensamiento interno de quienes los protagonizan, de manera que junto a la fría conversación uno se encuentra con los frecuentemente agudos comentarios interiores de los que intervienen en ella.

Al acabar la trilogía has conseguido un importante baño cultural acerca de lo ocurrido en Suecia en la época reciente; en la primera entrega se parte del asesinato de Olof Palme y e investiga sobre el aparente suicidio de un periodista americano, en la segunda se recapitula sobre un suceso ocurrido unos cuantos años antes, la toma por terroristas alemanes de la embajada de este país en Suecia para volver años más tarde a investigar, a raíz de un asesinato, la trama local del episodio, mientras que la tercera vuelve sobre la muerte de Palme, cuya investigación frustrada es reabierta por un inspector de policía sueco. Resulta francamente interesante profundizar sobre la visión que tiene Persson del magnicidio y sobre los errores que según él hubo en su investigación.

Otro aspecto interesantísimo de los libros de Persson es la despiadada descripción que nos da de un sector de la policía sueca; estamos ante unas novelas en las que juegan un papel importantísimo los personajes y casi todos ellos forman parte de la estructura policial de Suecia. Los dos grandes protagonistas Lars M. Johansson, un hombre que ha ido prosperando desde la Jefatura interina de la Policía Judicial a la dirección máxima de la misma y su amigo y compañero de promoción Bo Jarnebring, del grupo central de investigación de la policía judicial, un hombre menos político y ambicioso y que responde más a la visión del policía tradicional: duro e implacable. Ambos tienen papel protagonista en el primer libro, mientras que Jarnebring aparece continuamente en el segundo y Johansson es el protagonista principal del tercero. Persson da importancia a la vida privada de estos personajes y su desarrollo nos aporta cosas.

Junto a estos protagonistas que ofrecen una visión positiva de la institución policial, se mueven otros en los que Persson describe la dejadez, la corrupción y la brutalidad que caracteriza el funcionamiento de determinados miembros de las fuerzas de seguridad; así en el primer tomo adquiere relevancia la figura de inspector de la Agencia Nacional de Seguridad, Gaes Waltin, un auténtico psicópata cuya influencia volverá a aparecer en el último; igualmente son relevantes los personajes del inspector Ewer Backstrom, una auténtica caricatura demoledora de un policía vicioso y corrupto y del inspector Wiijnbhadl cuya caricatura es menos menos excesiva y más cruel.

En el tercer volumen surge tres figuras que vienen a representar el relevo generacional: la inspectora Annie Holt, una mujer moderna, lista y trabajadora que ya apareció como compañera profesional de Jarnebring en el segundo, , el complicado inspector Jan Lewin y la jovencísima Lissa Mattei, cuya madre ya era investigadora de la policía.

Los libros de Persson no son fáciles de leer y exigen paciencia, así como una lectura pausada, pues hay que asimilar que no se trata de descubrir el quid de una trama ni la identidad de un asesino, sino de ir contemplando en compañía del autor las personalidades de los protagonistas, la situación sociopolítica del momento y las claves de unos acontecimientos.

"Entre la promesa del verano y el frío del invierno".
Leif G.W. Persson.
Alea. Barcelona (2007).
681 páginas.

John P. Krassner, un ciudadano norteamericano desconocido, cae desde la ventana de un quinto piso en un edificio de apartamentos de Estocolmo. Parece un accidente, sin embargo algunos detalles inquietantes revelan lo contrario. Más tarde la policía descubrirá que la víctima estaba bajo la vigilancia del servicio de inteligencia sueco. Krassner, periodista por cuenta propia de poca monta y con delirios de grandeza, estaba en Suecia siguiendo la pista de una historia increíble: cómo un topo sueco, o célula dormida, de los servicios de inteligencia de los EE.UU., reclutado cuando era joven, había pasado a asuntos mayores y ahora ocupaba el cargo de primer ministro de Suecia. Intentando atar cabos entre insinuaciones y medias verdades la policía debe investigar con mucho cuidado: está pisando terreno político peligroso... Esta es la historia de algunos hombres buenos e íntegros, los agentes de policía Bo Jarnebring y Lars Johansson, y algunas mujeres buenas, y cómo intentan hacer lo correcto en un mundo de corrupción, incompetencia, avaricia, violencia, mentiras sin fin y puro cretinismo.

"Otro tiempo, otra vida".
Leif G.W. Persson.
Alea. Barcelona (2008).
509 páginas.

A partir de la ocupación de la embajada de Alemania Occidental en Estocolmo en 1975 por simpatizantes de Baader-Meinhof, Leif GW Persson teje una trama impecable de secretos inexplicables, retratando una sociedad enferma de corrupción política y policiaca. El argumento de la novela se extiende a lo largo de veinticinco años, y sus protagonistas son Bo Jarnebring, detective policial de la vieja escuela y su colega Anna Holt, joven y brillante agente. Poco a poco, Jarnebring y Holt descubrirán una increíble conspiración que alcanza hasta las bases más sólidas y respetadas de la sociedad sueca. Con su habitual ingenio irónico y conocimiento de la jerga policial, Persson narra la historia de una repugnante red de extorsión, agentes de la Stasi y avaricia que toca todas las capas de la sociedad sueca. Otro tiempo, otra vida es la segunda parte de la trilogía El declive del Estado del bienestar de Persson.


"En caida libre como en un sueño".
Leif G.W. Persson.
Alea. Barcelona (2008).
713 páginas.

Tercera y última entrega de la trilogía el declive del estado del bienestar, esta sobre el asesinato de Olof Palme. El jefe de la Policía Nacional sueca, Lars Martin Johansson, un hombre criado en el Norte, agradable y simpático, está a punto de jubilarse. No obstante, antes de abandonar su cargo toma una decisión que tendrá graves repercusiones: revisar los archivos del asesinato, aún no resuelto, de Olof Palme, una herida todavía abierta de la sociedad sueca. Como hizo en sus novelas anteriores, el escritor nos sigue narrando las aventuras de Lars Martin Johansson, detective a punto de jubilarse que decide reabrir el archivo de la comisaría para rescatar el caso de Olof Palme.


27 de junio de 2009

Mi rincón del "Florida"



Si tuviera que hablar de cafeterías "pijas", o simplemente de establecimientos de hostelería de Tarragona que sea obligado visitar no incluiría al Florida. La Cafetería "Florida" se halla ubicada en la esquina de las calles Colón y Prat de la Riba de Tarragona, cerca de la calle Gasómetro y, por lo tanto, lugar de paso frecuente para dirigirse a la vieja estación de ferrocarril. Es un lugar sencillo: las sillas de la terraza son de metal barato, los ceniceros llevan el nombre de "Cinzano", "Estrella Dorada" o "White horse" y las servilletas de papel se acumulan en unos servilleteros de "plasticurri" que anuncian "Coca-cola", "Matutano" o "Seven-up". Está claro que el "Florida" no tiene ningún glamour, los camareros o camareras no han sido seleccionados entre los alumnos de la Escuela de Hostelería, para ir al servicio tienes que atravesar unos cuantos montones de cajas llenas de botellas de cerveza vacías y los bocatas del mostrador no suelen entrar por los ojos.

Pero cuando hay algo más, cuando un lugar te trae recuerdos importantes, cuando allí has encontrado consuelo, comprensión, apoyo, consejo, o simplemente una cara amiga, una sonrisa cómplice, una mirada sincera ... da lo mismo el exterior, no te importa ni el desaliño ni la ausencia de "caché", porque automáticamente ese sitio, encuadrado en un momento y acotado con unas personas, se puede convertir en una parte relevante de tu vida, en el objeto de añoranzas y evocaciones, en sede de consolidación de amistades.

Hay veces en las que uno necesita un desaguadero, un rincón al que acudir donde encontrar el apoyo que, tal vez erróneamente, piensas que te falta, el desahogo de algo que te agobia, la mirada amiga que te recuerda que no estás sólo. Salta a la vista, que no estoy hablando de la búsqueda de consuelo en el alcohol, del recurso a la soledad de una barra de bar. El "Florida", un sitio irrelevante, secundario ... hasta "cutre" era el sitio donde alguien con nombre y apellidos estaba dispuesto a escucharme durante un tiempo que no fue en exceso fácil y también en tiempos menos complicados, cuando buscabas descanso, compartir lo bueno y lo malo o simplemente puro y simple ejercicio de amistad; muchas veces hablamos de cosas irrelevantes: las subidas y bajadas de la bolsa, "La cena de los idiotas", Toni Bennett, algún acusado peculiar, el personal administrativo de "Hoechts Ibérica", ... conversaciones que a cualquiera que las escuchara le sonarían a frío, a monotonía. Otras veces los temas eran más profundos: a veces entusiastas, a veces tristes, frecuentemente presididos por la ironía; pero daba igual la trascendencia de lo hablado, porque lo que realmente importante era que en el fondo de todo había una amistad, y con un amigo, sentado en el taburete de un bar de medio pelo, ni importaba el tiempo, ni preocupaba el contenido del vaso que tenías delante ni hacía falta ambiente selecto alguno: lo que merecía la pena estaba muy lejos de todo eso.

Gracias Gabi, cada momento queda aparcado en lugar preferente de mis rincones más íntimos.


NdA: Mi agradecimiento a quienes, con el cariño y la eficacia de siempre, me facilitaron las estupendas fotos de esta entrada.

26 de junio de 2009

"Los ángeles de Charlie" pierden a su icono


Ha fallecido, víctima de un cáncer contra el que llevaba años luchando, Farrah Fawcett Majors, la actriz que se convirtió en la más deseada del planeta (un sex symbol) en la década de los setenta con la serie "Los Ángeles de Charlie".

Esta serie norteamericana fue emitida entre los años 1976 y 1981 y tuvo un notable éxito debido, en buena parte, a la belleza de sus protagonistas, en especial de Farrah Fawcett Majors, quien en el papel de Jill Munroe cautivó a un buen número de jóvenes, adolescentes y no tan jóvenes. Las paredes de las habitaciones de miles de quinceañeros españoles se llenaron de carteles de la actriz, convertida en un auténtico fenómeno mediático. A Farrah le acompañaban en la serie Kate Jackson, en el papel de Sabrina Duncan y Jaclyn Smith en el de Kelly Garrett; a lo largo de la serie se produjeron altas y bajas, de manera que en la segunda temporada llegaría Cheryl Ladd (Kris Munroe), en la cuarta Shelley Hack (Tiffany Welles) y en la quinta Tanya Roberts (Julie Rogers).

El argumento inicial se resumía en las palabras pronunciadas por el detective privado Charlie Townsend, con las que se iniciaba cada capítulo: «Había una vez tres muchachitas que fueron a la academia de policía. Les asignaban misiones muy peligrosas. Pero yo las aparté de todo aquello y ahora trabajan para mí. Mi nombre es Charlie». Pero Charlie nunca apareció en pantalla y sólo nos consta que contó con la voz del actor John Forsythe.



Las actrices protagonistas de la serie fueron catapultadas a la fama. Con el tiempo, la serie ha llegado a convertirse en un icono de la cultura pop, una serie de culto, y la imagen de las actrices se ha reproducido en todo tipo de merchandising, revistas, comics, etc. Farrah Fawcett Majors, que estuvo casada con lee Majors y unida sentimentalmente a Ryan O'Neal, realizó una serie de películas como "La fuga de Logan" (1976), "Saturno-3" (1980), "Los locos de Cannonball" (1981) y "Camino al cielo" (1997). Sus compañeras de serie tienen una historia filmográfica irrelevante, quizá con la excepción de Tanya Roberts, quien actuó en "El señor de las bestias" (1982), "Sheena" (1984)y "A View to a Kill" (1985) en la que hacía de chica Bond junto a Roger Moore.

En el año 2000 Joseph McGinty Nichol dirigió una película con el mismo título y guión protagonizada por Cameron Diaz, Drew Barrymore y Lucy Liu y aunque tuvo su encanto y su aceptación, no pudo llegar al nivel de glamour de la serie de televisión y, sobre todo, de las actrices protagonistas.

Para mí "Los ángeles de Charlie" tienen un significado especial y un recuerdo particular; identifico a estos tres personajes con ciertas personas a las que he visto reiterada y diariamente durante bastante tiempo y no puedo negar que en más de una ocasión me he sentido "Charlie".






25 de junio de 2009

"Héroes", Paul Johnson

















"Héroes"
Paul Johnson
Ediciones B. Barcelona(2008)
328 páginas





Hace ya semanas que vengo anunciando este libro y aprovechándome de su contenido para rellenar entradas del blog. Por fin terminé su lectura hace unos días y puedo llevar esta obra al protagonismo de mi entrada de hoy. Paul Johnson es un escritor, historiador y periodista británico que a lo largo de su vida ha ido publicando una serie de libros caracterizados por lo ameno de su lectura y lo excelente exposición de sus contenidos. A destacar "Tiempos modernos", "La búsqueda de Dios", "Historia de los judíos" y "Estados Unidos: la historia".

"Héroes" es el último de una trilogía tremendamente atractiva que comenzó en 2007 con "Creadores", continuó al año siguiente con "Intelectuales" y acaba de cerrar con el libro que comento. Paul Johnson tiene el acierto de mostrarnos la historia de un modo atractivo; a lo largo del libro van apareciendo una serie de personajes históricos a los que Johnson pone al calificativo de héroes; no desarrolla el autor un amplio estudio histórico de estas persona -no hay espacio para ello- sino que se limita a contar en 8 o 9 páginas una serie de sucedidos y anécdotas que definen muy bien la personalidad del sujeto y nos explica la razón por la que lo incluye en un elenco de héroes, explicando muy bien la amplitud de este concepto que va más allá de una visión estereotipada y reducida de esa heroicidad; eso explica que como tales aparezcan personajes tan variopintos como Isabel I de Inglaterra, Abraham Lincoln, Wittgenstein, Juan Pablo II y Marilyn Monroe.

En el primer capítulo ("Héroes de Dios") Johnson nos habla de personajes bíblicos: Deborah, Judit, Sanson y el rey David, mientras en el segundo ("Agitadores")entra de lleno en las vidas de dos auténticos grandes de la historia antigua: Alejandro Magno y Julio César que unen a su brillantez política y militar una serie de miserias que no se nos ocultan. En tercer lugar se nos habla de Boudica, una reina guerrera de los icenos que acaudilló a varias tribus britanas durante el mayor levantamiento contra la ocupación romana entre los años 60 y 61 d. C., durante el reinado del emperador Nerón; en este capítulo titulado "Fragor feminista" Johnson me permitió conocer la personalidad de alguien a quien nunca oí nombrar, demostración de que ha elegido una lista amplia y plural.

Bajo la denominación de "Héroes ejemplares" Paul Johnson nos habla en el siguiente capítulo de dos personajes apasionantes: Juana de Arco, toda una vida llena de matices que se acoplan perfectamente al título del libro y Enrique V de Inglaterra, nombre que asociamos a la batalla de Agincourt, y con ella a William Shakespeare y a Kenneth Branagh, entre otros. Me gustó especialmente el capítulo V ("Heroísmo en la edad del hacha"), que narra una época muy especial de la historia de Inglaterra que se inicia con el cisma de Enrique VIII y en el que aparecen Sir Thomas Moro, Lady Jane Grey, María Estuardo, isabel I y Sir Walter Raleigh, una lectura para repetir varias veces. El capítulo VI nos habla de tres grandes de la guerra: el almirante Nelson, George Washington y el Duque de Wellington bajo el título "En el nido d ela boca del cañón". También fueron novedosos para mí los personajes de Jane Welsh Carlyle y Emile Dickinson, dos mujeres valientes de las que habla con la denominación de "Heroismo torturador en un mundo de hombres".

El siguiente capítulo ("Dos tipos de nobleza")se mete de lleno en la Guerra de Secesión americana, y tiene como protagonistas a los líderes de los dos bandos: el presidente Abraham Lincoln, vencedor final de la contienda, y el General Lee, cuya rectitud le llevó a asumir el mando de quien creía debía hacerlo aun consciente de su previsible derrota. "Heroismo intelectual", concepto bien sugerente, es el capítulo dedicado al filósofo suizo Ludwig Wittgenstein, kientras que no es menos atractivo el Capítulo 10, denominado "Heroísmo de la anfitriona", en el que se nos muestran las recepciones británicas de mediados del siglo pasado, con su desfile de personajes y con referencia específica a Lady Pamela Berry.

"Un héroe generoso y un monstruo heroico" es el llamativo título de la parte del libro dedicada a dos de los grandes protagonistas europeos de la 2ª Guerra Mundial : Sir Winston Churchill y el General Charles De Gaulle; aquí el autor se esmera al mostrarnos dos personajes que fueron queridos, polémicos y decisivos en su momento. El Capítulo 12 ("Heroísmo en el maquillaje") puede que sea el más original del libro, y en él Paul Johnson es capaz de elaborar toda una tesis sobre ese heroísmo que protagoniza el libro en la vida de dos actrices de Hóllywood tan distintas como grandiosas: Mae West y Marilyn Monroe. Johnson cierra la nómina con tres personajes decisivos en la historia mundial más reciente: Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Juan Pablo II; su título: "Trinidad heroica que derrotó al oso" es lo suficientemente explícito de lo que se nos cuenta. Especialmente interesante lo que cuenta en relación al anterior Papa, a quien dedica menos espacio que al resto, afirmando el autor que los Papas deben de ser santos, no héroes, aunque Juan Pablo II fue ambas cosas.

En una especie de epílogo final acerca de la posibilidad de ser héroe en nuestros días Johnson establece una especie de requisitos para ello que a modo de colofón voy a incluir aquí:


"1.- Poseer una absoluta independencia de pensamiento que surja de la capacidad de meditar todo por uno mismo y tratar el consenso actual sobre cualquier tema con escepticismo.

2.- Adquirida esa independencia, actuar con determinación y coherencia.

3.- Ignorar o rechazar todo lo que transmitan los medios de comunicación, siempre y cuando salgas convencido de que estás haciendo lo correcto.

4.- Actuar con valentía personal en todo momento, sean cuales sean cuales sean las consecuencias que ésto depare."


24 de junio de 2009

Sastre advirtiendo

Imagino que Alfonso Sastre debe de ser un buen escritor; no he leído nada de él ni he asistido a representación de obra suya alguna, pero su categoría aparece bendecida por críticos de prestigio; no parece que sea de esos que se cubren con el paraguas de la progresía para triunfar, pues Sastre comenzó a escribir con compromiso cuando ésto no era precisamente productivo sino algo que te podía costar muy caro, incluso la cárcel.

Pero de un tiempo a esta parte el veteranísimo Alfonso Sastre (nació en 1926) se ha metido a líder abertzale, no sabemos si desvelando por fin su verdadera cara o como consecuencia de una conversión de última hora. La cuestión es que, tras liderar en la últimas elecciones europeas el partido "Iniciativa internacionalista", una especie de sucedáneo batasuno de quita y pon, ha asumido no se sabe qué representación y tras el último atentado mortal de la banda terrorista ETA se ha descolgado asegurando que "o se abre una negociación o se aproximarán tiempos de dolor". No se como interpretará el común de los mortales semejante frase ni cual era la intención de Sastre -aunque me la puedo imaginar- pero a este ciudadano la misma le suena a pura y simple amenaza; y advertencia de quien no sólo sabe de qué va la cosa, sino de quien aparenta tener hasta cierto poder decisorio en el asunto.

A lo mejor el Tribunal Constitucional, que bendijo semejante candidatura en contra de la opinión de la mayoría de los expertos -y del sentido común añadiría yo-, sería capaz de elaborar toda una tesis de salón sobre la inocuidad de estas palabras, pero más abajo del laboratorio, aquí en la calle, quienes aún estamos estremecidos por una muerte como la del Inspector Eduardo Puelles nos sentimos amenazados por ese señor que seguramente escribirá muy bien, pero cuyas intenciones aparentan estar muy lejos de la buena literatura.


23 de junio de 2009

Pobrecito Villa

Vaya de entrada mi admiración futbolística hacia David Villa; el asturiano llegó al Zaragoza el año 2003 y jugó dos temporadas en La Romareda a pleno rendimiento y cumpliendo en lo que fundamentalmente sabe hacer: marcar goles; como era un hombre con mayores aspiraciones se fue al Valencia, donde se ha consolidado como una figura del fútbol, haciéndose indiscutible en la selección, donde está batiendo records de goles y participación. Si levantara de vez en cuando la cabeza al llevar el balón y tuviera algo más de solidaridad en el pase ya sería la caraba, pero nadie es perfecto.

Pero el "Guaje" ha caído en es infantilismo que afecta tanto a muchos futbolistas y, agobiado porque no consigue que el Valencia asuma su deseo de irse al Madrid, se ha puesto en mal plan y el domingo hizo unas declaraciones llamativas: «Lo he pasado mal; nadie se imagina lo que he vivido»‎ ; no sabemos si lo ha dicho en un arrebato de inmadurez o de inconsciencia o simplemente que, al menos ese día, estaba más bien "gilipollas", pero no es de recibo que un privilegiado que gana millones libres de impuestos dándole patadas al balón haga tamaña manifestación de victimismo a la vista de la que está cayendo en el país. Parece mentira que alguien con dos dedos de frente plantee como un drama un asunto que no lleva más problema que ganar más o menos millones. Uno empieza a pensar que ya vale de contemplaciones y, siendo un psicópata del fútbol, le entran remordimientos por estar manteniendo toda esta pantomima.

¿Qué dirán los más de cuatro millones de parados que tenemos?, ¿tienen sentido esas palabras en unos tiempos en los que las organizaciones públicas y privadas de atención social no dan abasto y hay comedores públicos que tienen que cerrar sus puertas antes de haber dado alimento a todos los que lo necesitan por falta de abastecimiento?, ¿qué opinarán quienes están luchando contra un cáncer, tienen a un hijo con una enfermedad degenerativa o viven lejos de su país y su familia? ... Porque, como dijo el político, "manda huevos" que un futbolista derrame lágrimas de cocodrilo cuando, a modo de ejemplo, ni ha tenido que llegar a la península en patera, ni su país está en guerra ni ha sufrido desgracia familiar alguna.

David Villa firmó al fichar por los levantinos un contrato envidiable que le ha sido mejorado sustancialmente en varias ocasiones; cuando a los futbolistas les entra ese deseo inevitable de cambiar de aires, uno se pregunta la razón de porque no se les exige que cumplan lo que libremente firmaron, como el resto de los humanos. Pero sobre todo, uno se plantea que ya está bien, que ya vale de tomarnos el pelo con tanto teatro y tanta mandanga.


21 de junio de 2009

Sylvie Vartan & Johnny Hallyday "J'ai un problème" (1973 )



Sylvie Vartan, aunque su nacionalidad y su idiosincrasia fuera francesa, nació en Bulgaria, en el pueblo de Iskrets cercano a Sofia y se mudó a Francia junto con sus padres y su hermano en diciembre de 1952. Su origen es búlgaro y armenio, aunque como se ve habla perfectamente el francés. Fue en su momento una auténtico icono de la música francesa. En 1965 contrajo matrimonio con Johnny Hallyday, a quien algunos calificaban como el equivalente francés de Elvis Presley; curiosamente fue tan conocido en Francia como ignorado fuera de ella, de tal manera que hay quien lo define como «la estrella de rock más grande que nunca has oído cantar». Tanto Hallyday como Vartan han trabajado en el cine, si bien hay que decir que como actor Johnny ha mostrado cualidades muy superiores, en concreto recuerdo su magnífica labor en "El hombre del tren (2002), de Patrick Leconte.

Sylvie y Johnny no fue un matrimonio eterno y, como tantos, se divorciaron en 1980, pero antes, durante y depsués, han significado mucho en la música francesa y, en general, en la historia de la música pop europea, en especial de esos especiales años 60 y 70.

"J'ai un problème" es una canción que cantaron a dúo y que tuvo un éxito enorme en su día; se dice que es la canción con la que bailaban y se enamoraban los franceses del momento. Su traducción, "Tengo un problema, me he enamorado" es toda una declaración de intenciones.


20 de junio de 2009

Se bajó el telón del purgatorio














Rayo Vallecano 2 Real Zaragoza 2





El Zaragoza cerraba hoy la temporada su primer partido intrascendente en mucho tiempo. Durante muchas semanas los sufridos aficionados blanquillos pensamos que el encuentro de hoy podía ser decisivo y que nuestro equipo se jugaría el ascenso a cara de perro con los propietarios del campo, algo que por cierto nos ponía los pelos de punta. Al final el Rayo no aguantó el ritmo de los de cabeza y el Zaragoza en un final de Liga espectacular consiguió el ansiado ascenso hace hoy una semana.

El partido de Vallecas no merece largas explicaciones; ambos equipos han jugado sin presión, sometidos a un calor tremendo y sin excesivas precauciones, es decir, como si fuera uno de esos "bolos veraniegos" del mes de agosto. EL Zaragoza se ha adelantado por dos veces en el marcador, con tantos de Generelo y Pavón que fueron rápidamente contrarrestados por los rayistas, quedando un marcador final de empate que, aunque impide al Zaragoza aspirar al primer puesto, dejó contentos a todos.

En el equipo de Marcelino hay que destacar el buen partido de Doblas hasta su lesión, con varias intervenciones decisivas, con él han destacado Paco Pavón, Gabi y Vicente Pascual, el canterano que ha sustituido aun renqueante Jorge López antes de acabar la primera parte. El Rayo me ha parecido un buen equipo, aunque hoy sus delanteros han estado poco finos; me ha encantado Michel, un veterano que en su día estuvo cerca de jugar en el Zaragoza y que posee una clase notable.



Ahora es el momento de los despachos, tarea nada sencilla para un equipo casi en bancarrota; vamos a confiar que el nuevo director técnico, Antonio Prieto, sea capaz de hacer encaje de bolillos. De momento tiene que cerrar la renovación de Ander, algo que aún no está resuelto y que preocupa mucho a la afición, así como la posible salida de jugadores tan importantes como Zapater y Ewerthon; tras ello será el momento de traer nuevos jugadores, pues el mister ha pedido 9 o 10 fichajes; suenan muchos nombres: Bojan, Rodrigo Palacio, Bellvis, Diamé, Garay, Martín Cáceres, Jesús Vazquez, Jordi Alba, Carrizo, ... pero imagino que pasará lo de todos los años, que de los que suenan llegarán pocos y vendrá alguna sorpresa inesperada. Pero el Zaragoza ya no es ese equipo que paga bien y puntualmente e intuyo muchas dificultades para poder hacer un equipo competitivo.

Eso sí, de momento estamos en nuestro lugar natural y eso no es poco y vamos a esperar acontecimientos porque la ilusión no nos la van a quitar en todo el verano.





Fotos: www.heraldo.es

El primer Ajax de Johan Cruyff



El fútbol holandés, al menos desde que uno tiene uso de razón, tuvo un nivel de segunda fila hasta la aparición de Johan Cruyff; éste fue un auténtico fenómeno del fútbol, uno de esos jugadores como Pelé, Beckenbauer, Maradona o Zidane que aparecen de vez en cuando y acaban haciendo época. Pero Cruyff ni jugaba solo ni formaba parte de un proyecto nacido por generación espontánea; el equipo donde militó el holandés, el Ajax de Amsterdam, marcó una época en el fútbol mundial y ganó tres Copas de Europa seguidas y no fue por casualidad, pues además de tener al indiscutible número uno del mundo, se trataba de un equipo trabajado durante años en la que se convirtió desde entonces en una de las mejores canteras del mundo, además de estar entrenado por un mister especial, aun auténtico mago de la estrategia y la preparación, quien luego fuera durante muchos años entrenador del F.C. Barcelona Marinus Michels. El Ajax de principios de los setenta era un equipo sólido, brillante y demoledor, auténtica larva del fútbol total que a partir del Mundial de Alemania de 1974 mostraría al mundo la llamada "naranja mecánica".

Queda dicho que Johan Cruyff era la auténtica referencia del equipo, un jugador que aunque teóricamente jugada de ariete, deambulaba por todas las partes de la delantera, entraba por derecha e izquierda y gustaba de coger el balón en el centro del campo para aproximarse a la portería rival; curiosamente en una época donde todos los equipos alineaban a sus jugadores con una numeración del 1 al 11, Cruyff llevó siempre en su camiseta el 14, número que acabó siendo todo un mito en su época. Pero junto a Cruyff destacaba un jugador de una calidad excepcional; suele ocurrir el que grandísimos jugadores queden eclipsados si están a la sombra de un fenómeno, es el caso de Piet Keizer, un extremo zurdo de una técnica exquisita y que jugaba como los mismos ángeles; Keizer tenía unos pocos años más que el resto de jugadores y aportaba, además de sus cualidades técnicas, un plus de experiencia y madurez al equipo. Se trataba de un punta zurdo con capacidad de retrasarse al medio campo: sus entradas por la izquierda solían ser mortales. Cuando en 1974 la selección holandesa causó sensación en el Mundial, el puesto de extremo izquierdo de la selección se lo había arrebatado a Keizer el genial atacante del Anderlecht Robby Resenbrink, lo que aún resto fama al primero.

Pero el enorme potencial ofensivo del Ajax tenía otros nombres; en el centro del campo el equipo se sostenía con el trabajo de dos auténticos iconos del fútbol: Arie Haan y Johan Neeskens. Haan era un todo terreno, con una capacidad espectacular de adaptación a cualquier posición del equipo, de hecho en la selección holandesa acabó destacando en el centro de la defensa; Haan tenía además una gran facilidad para marcar goles, especialmente en las jugadas de estrategia, en las que viniendo marcó unos cuantos goles decisivos para su equipo. Neeskens era un chaval en aquella época: había nacido en 1951 y su primera final europea la disputó con 19 años. Era un auténtico "pulmón" y trabajaba durante los 90 minutos del partido con una entrega admirable; con Haan formaban un dúo sólido e imparable. Neeskens, que luego triunfó por todo lo alto en el Barça, fue pionero en lanzar los penaltis "a romper", pues lanzaba un tiro durísimo al centro de la portería que solía ser inapelable.

En la punta derecha el jugador más destacado fue Johnny Rep, otro jovencísimo valor -nació el mismo año que Neeskens- y sustituyó en el puesto a una auténtica leyenda del equipo, Sjaak Swart, quien disputó las tres primeras finales europeas; Rep era un punta rapidísimo, dotado de una buena técnica y con olfato de gol; al cabo de los años ficharía por el Valencia, donde con Mario Alberto Kempes, Lobo Diarte y Saura formaban una delantera temible. Otros destacados jugadores del medio campo del Ajax fueron los hermanos Gerd y Arnold Muhren; ambos jugaban por las bandas y jugaban bien la bola. Gerrie, el mayor, jugó con buen rendimiento unos años después en el Betis; El interior Van Dijk, que pasó luego sin pena ni gloria por el Real Murcia, el media punta Mulder, el sueco Inge Danielsson y el belga Nico Rinjders también tuvieron su papel en la zona media del equipo.

La defensa del Ajax se caracterizaba por estar compuesta por jugadores de una gran presencia física; además de ello, quienes la conformaban sabían manejar la pelota, lo que les hacía especialmente valiosos: eran tan contundentes a la hora de defender como valiosos conduciendo la pelota. Los dos laterales del equipo son dos leyendas del fútbol europeo y se convirtieron años después en una de las claves del formidable rendimiento de la selección de Holanda. Wim Suurbier y Ruud Krol tenían características parecidas, ambos eran de gran envergadura y tenían capacidad de subir por su banda; tanto uno como otro reunían condiciones para jugar también en el centro de la defensa y gozaban de una potencia física admirable. En el centro de la zaga los habituales eran dos jugadores que se complementaban muy bien, por un lado estaba la sobriedad del alemán Horst Blackenburg, un jugador sin grandes alardes, qpeo muy seguro y con capacidad de sacar el balón jugando y el holandés Barry Hulshoff, un altísimo central, con una significativa barba y que era toda una fuerza de la naturaleza, recuerdo que se trataba d euno de los jugadores de la plantilla que más me gustaba y que subía a rematar corners y faltas con un peligro notable. El la final contra el panathinaikos jugó el yugoslavo Velibor Vasovic, un defensa libre a la vieja usanza que jugaba muy bien el balón.

El portero del Ajax era Heinz Stuy; se trata posiblemente del jugador conmmenos nombre del equipo, aunque era un meta sobrio y seguro; en aquella época se decía que a los holandeses siempre les fallaba el portero: todos recordamos la sensacional alineación de la Holanda del Muncial alemán, en la que cantaba la presencia de un meta tan inseguro como Jan Jongbloed o el aparente exceso de peso de su suplente Piet Schrijvers. Stuy cubrió dignamente la portería de los de Amsterdam e incluso a lo largo de 1971 mantuvo el record de jugar 1082 minutos sin recibir ningún gol.

La primera final que jugó el Ajax se disputó en el estadio Santiago Bernabeu; su rival era el histórico Milan en el que destacaba sobre todos Gianni Rivera, "il bambino di oro", un interior izquierda de una clase inmensa. Los holandeses pagaron la novatada y perdieron por 4-1 en una noche inspiradísima del delantero italiano Pierino Pratti, quien logró un hat-trick. El Ajax, en cuya alineación aún faltaban varias de las estrellas que hemos citado, no pudo con la veteranía de un equipo en el que, además de los citados Rivera y Pratti, destacaban los internacionales italianos Sormani, Trapattoni y Lodetti y el lateral izquierdo alemán Schnellinger. Vasovic marcó de penalti el gol del honor del Ajax.

En 1971 el equipo llegó a su segunda final; tras una eliminatoria inicial fácil con el campeón de Albania, el Ajax hubo de eliminar al Basilea, al celtic de Glasgow y al Atlético de Madrid. Su rival en la final, celebrada el 2 de junio en Wembley, fue la revelación del año, el Panathinaikos FC griego que entrenaba Ferenc Puskas y contaba en sus filas con el mejor jugador griego, Domazos y había dejado en el camino, entre otros, al Everton inglés y al Estrella Roja yugoslavo. A la hora de la verdad los griegos no fueron rivales y el Ajax venció por 2-0 con goles de Van Dijk y Arie Haan.



En 1972 el Ajax también tuvo un camino difícil hasta la final, pues le tocaron en liza sucesivamente el Dynamo de Dresden, el Olimpique de Marsella, el Arsenal y el Benfica, llegando a la final sin haber perdido un sólo encuentro. El rival en esta ocasión era un histórico de la competición, el Inter de Milán que contaba en sus filas con cuatro titulares de la selección italiana: el capitán Giacinto Facchetti, el duro Tarcisio Burgnich, el gran Sandro Mazzola y el goleador Roberto Bonisegna, además del extremo derecho brasileño Jair. El Ajax jugó mucho mejor que su rival y se impuso por 2-0 con dos goles de Johan Cruyff, uno en cada tiempo. El partido se jugó el 31 de mayo en el "Stadion Feijenoord" de Rotterdam.



El año 1973 los holandeses alcanzaron la final tras eliminar al CSKA de Sofia, al Bayern de Múnich y al Real Madrid, a este último en una disputada final. Esta vez tocaba enfrentarse a la Juventus de Turín, quien había llegado al partido decisivo, que se disputaba el 30 de mayo en el estadio del Estrella Roja de Belgrado, tras imponerse a Olimpique de Marsellla, Magdeburgo, Újpest Dózsa y derby County. Los de Turín tenían en sus filas al mítico guardameta Dino Zoff, al histórico atacante brasileño Altafini, al goleador alemán Haller y a tres jóvenes jugadores que serían con el tiempo muy importantes em el calcio: los centrocampistas Fabio Capello y Franco Causio y el atacante Roberto Béttega. El encuentro fue aburrídisimo y se recolvió con un único gol conseguido por Rep a los cuatro minutos ante el que los italianos fueron incapaces de reaccionar.


Como suele ocurrir con este equipo, sus mejores jugadores se fueron en busca del Dorado a otros países y duró poco, pero mientras lo hizo los aficionados disfrutamos con el buen fútbol como pocas veces.