6 de enero de 2017

El breve momento de gloria de un ciclista

Me entero "picoteando" por internet de la trágica muerte -al parecer se quitó la vida- hace ya más de tres años (12 de agosto de 2013) de Raymond Delisle, uno de esos ciclistas que formaban parte del larguísimo pelotón que cada año,  finalizando el mes de junio, iniciaban el Tour de Francia por los años 60 y 70. Delisle, nacido en 1943 en Ancteville, ciudad de la Baja Normandía,  era un fijo en la nómina del equipo Peugeot, uno de los más fuertes de Francia y cuyos ciclistas lucían un inconfundible maillot blanco con las siglas de la célebre factoría de vehículos en el pecho y cuadritos blancos y negros en la cintura. Eran tiempos en los que ni la radio ni la televisión española retransmitían en directo las etapas, y tan sólo conectaban para ver la disputa de los últimos 20 o 30 kilómetros. El inicio de la retransmisión del final de etapa era esperado con expectación, y fundamentalmente por razón de ver a diario esas breves imágenes quedaron en mi memoria los nombres de los grandes ciclistas de la época. Los franceses más brillantes de esos años eran Roger Pingeon, Raymond Poulidor y Bernard Thevenet. Delisle no estaba entre la flor y nata de los corredores, pero destacaba como un buen ciclista que aportaba sus mejores prestaciones en la montaña y solía terminar entre los veinte primeros clasificados. Fue uno de los mejores colaboradores de líderes del Peugeot como los citados Pingeon y Thevenet y junto a él, en distintos equipos,  también lucían excelentes "secundarios" franceses de la bici como Letort, Labourdette, Riotte, Danguillaume, Hezard, Catieu, Guyot, Chappe y muchos otros.

El corredor normando tuvo una brillante participación en el Tour del Porvenir, dedicado a jóvenes promesas, de 1963, donde quedó tercero tras el  luxemburgués Zimmerman y el suizo Maurer. No obstante, su gran momento llegó en 1969, cuando ganó el campeonato francés de fondo en carretera, victoria que le permitió lucir en las demás competiciones y durante un año el maillot tricolor con la bandera francesa.  Con tan honorable camiseta venció en la etapa del Tour de ese año que tenía su meta en la localidad pirenaica de Luchon, disputada precisamente el 14 de julio, fiesta nacional de Francia, pudiendo presumir de ser hasta ahora el único ciclista francés que ha ganado ese día y con ese maillot.

La que con toda probabilidad fue la gran oportunidad de su vida le llegó a Raymond Delisle cuando ya era un veterano corredor de 33 años en la edición del Tour de 1976. Seguía corriendo con Peugeot y su jefe de filas, Thevenet, quien había ganado e la edición anterior por delante del mismísimo Eddy Mercks, no rodaba entonces con demasiada soltura. Se corría la etapa 12ª, entre Port-Barcarès y Pyrénées 2000, y era líder el belga Lucien Van Impe, un buen escalador que militaba en el equipo Sonolor-Gitane y hasta entonces se había limitado a un segundo plano,  a la sombra de Mercks. El belga no estaba fuerte y Delisle, junto al italiano Bellini, el belga Pollentier y el español Menéndez atacó en el último puerto. Lo hizo con tal potencia que terminó quedándose en solitario y llegando primero a la meta  en una imponente demostración de fuerza y poderío. En ella sacó 4.59 al segundo, Menéndez y 5.14 al italiano Vladimiro Panizza, mientras Van Impe y el otro gran favorito, el holandés Jupp Zoetemelk -el célebre "chuparruedas"-, perdían nada menos que 6 minutos y 57 segundos. Mirar la clasificación daba vértigo, pues Delisle se hacía con el maillot amarillo y dejaba a sus dos máximos rivales a 2.41 y 2.47 respectivamente, quedando Poulidor a 4.17, Paco Galdós a 4.45 y Thevenet a 4.53.

Quedaban aún diez etapas, entre ellas el resto de los Pirineos y la del temible macizo del Puy de Dòme, pero al bregado ciclista normando se le presentaba una ocasión que al comenzar la competición era un sueño imposible. Entre los entendidos surgía la pregunta de si un hombre veterano, que no había contado en toda su carrera para el triunfo final y su mejor puesto final en la ronda había sido el 11º, iba a ser capaz de aguantar vestido de amarillo hasta París. A la hora de la verdad, el maillot principal del Tour solamente le duró dos etapas, y en la que concluyó en Saint-Lary-Soulan, en los Altos Pirineos, se lo tuvo que devolver a Van Impe. Con el paso del tiempo se dijo que todo había sido una táctica del director deportivo del Sonolor Gitane, el también francés Cyrille Guimard, quien ante el potencial peligro que veía en Bernard Thevenet, quiso hacer trabajar al Peugeot para desgastar a sus corredores, aprovechar el apoyo que debían prestar a Delisle y esperar pacientemente su oportunidad para recuperar el liderato.

Independientemente de trucos, estrategias y demás cuestiones, a Delisle siempre le quedó el orgullo de haber podido lucir el jersey amarillo de la vuelta ciclista de su país, que es además la más prestigiosa del mundo y haber sido un ciclista reconocido y apreciado en Francia. Tras retirarse montó un hotel en la localidad de Hébécrevon, también en la Baja Normandía. Allí murió de manera dramática. Descanse en paz.