4 de noviembre de 2015

Autumn


Oficialmente el otoño llegó hace más de un mes, aunque hasta ahora apenas se había reflejado en el tiempo. No obstante, se trata de una estación cuyas manifestaciones van más allá de desempolvar la manta, ponerse más ropa encima o recuperar precaución a la hora de montar planes al aire libre. Basta acudir a determinadas zonas de montaña, a bosques y parques, al mismo paisaje urbano de muchas ciudades para descubrir cómo la naturaleza desata esa belleza que en ocasiones nos empeñamos en ignorar y, con ello, despreciar. ¿Qué mejor sitio para ejercer la contemplación, encontrar la paz interior y respirar, también metafóricamente, que el paisaje de Ordesa, los campos de Soria o las sobrias calles de tantos lugares de España en los que la caída de las hojas, los primeros fríos y los tonos ocres y sienas engrandecen si cabe la grandeza del románico o el gótico que desbordan de arte nuestra nación?.

El otoño es también tiempo de sentimientos; conforme avanza el mes de octubre y llegan los días de difuntos, el veranillo de San Martín o los más anticipados preludios navideños, notas cierto encogimiento del corazón, la llamada de la nostalgia, ... parece que se apagan los entusiasmos e ilusiones más recientes, echas de menos a los que faltan, se empaña la mirada hacia el futuro y se incrementa el peso que conlleva la carga que arrastra cada cual. El otoño viene a ser como una metáfora de la vida, y cada vez que, tras la luz del verano, reaparece inapelable, ponemos una muesca en nuestra propia cartuchera, porque será un otoño más, pero también un otoño menos.

Cada año que pasa deberíamos aprovechar al minuto la belleza exterior, y mantener, a pesar de tensiones y atosigamientos, la paz interior y la esperanza.

5 comentarios:

Susana M dijo...

Un otoño más y menos. Qué razón tienes. Un beso.

Brunetti dijo...

A mí, desde luego, es la estación del año que más me gusta, con diferencia.

No sé si influirá en ello el hecho de que, al igual que tú, naciera en otoño.

Disfrutémoslo, pues.

Anónimo dijo...

Para levantar el ánimo, nada mejor que un paseo por el hayedo del Moncayo

Modestino dijo...

Alguna vez debería plantearme conocer la zona del Moncayo .

Modestino dijo...

Si, Brunetti, tal vez nacer en otoño imprime carácter ... ;)