11 de octubre de 2011

Carpanta en nuestras vidas

Hay quien me anima a hablar de los tebeos de nuestra infancia y no me parece mala idea. En esos años 60 que tanto juego nos dieron a unos cuantos las revistas infantiles que dominaban eran las publicadas por la Editorial "Bruguera", desde el "Pulgarcito" y el "Tiovivo", que parecían las dominantes hasta el "DDT", al que recuerdo de la peluquería, pasando por las hazañas del "Capitán Trueno" y el "Jabato"; también tenían sus partidarios el viejo "TBO", con personajes antiquísimos, como la Familia Ulises y Josechu el vasco, los famosos inventos o las figuras alargadas del catalán Coll, sin olvidar las "Hazañas bélicas", "Tintín" o el "Sargento Gorila". He de reconocer que no se la razón que me ha movido a comenzar por Carpanta, ese simpático personaje creado por el catalán Josep Escobar, creador también de los célebres Zipi y Zape, de Petra criada para todo, Don Óptimo y Don Pésimo y el perro Toby, entre muchos otros. Con los años nos hemos enterado que muchos de estos dibujantes que entretuvieron nuestra niñez tuvieron una vida complicada, así Escobar pasó año y medio en la cárcel tras ser depurado de su puesto de funcionario de correos y acusado de militancia izquierdista. Para los niños de entonces -imagino que como los de ahora- todo era siempre bonito y sencillo y dificilmente te ponías a pensar que tras los trazos de nuestros creadores favoritos había personas humanas con sus penas y sus alegrías, de la misma manera que tampoco te planteabas la crítica social que, según se asegura ahora, se ocultaba tras unos personajes cómicos.

Al parecer la palabra "carpanta", según el diccionario de la lengua, significa "hambre violenta", lo que casa perfectamente con la permanente necesidad de comer del personaje en cuestión. Aseguran los estudiosos que Escobar tuvo serios problemas con la censura, pues se pretendía que en la España de Franco nadie pasaba hambre y, de hecho, dicen que a partir de un momento en las historietas de Carpanta éste no tenía nunca "hambre", sino "apetito". Pero un niño de la época no entraba en estos matices y para mí, como para tantos otros, Carpanta no era más que un pobre individuo que siempre se quedaba a dos velas en lo que se refiere a su aspiración de ponerse las botas. Recuerdo que uno sentía cierta frustración y pena por el personaje cuando veía cómo una vez más se quedaba con la miel en los labios y deseaba que por una vez el autor tuviera piedad del individuo y le dejara disfrutar de un buen banquete, como esos que se pegaba su buen amigo Protasio, que era como el contrapeso a la situación de permanente déficit alimenticio de Carpanta.

Yo me planteo que Carpanta va mucho más allá del reflejo de un hombre sin oficio ni beneficio que no tiene qué comer y ansía permanentemente llenar el buche; en nuestra sociedad siempre ha habido "Carpantas", y no tanto porque haya quien pase hambre, sino porque todos hemos conocido a individuos que se dedican a trampear por ahí, amantes de la buena vida, con paladares exquisitos y gustos por las bebidas más caras, que presumen de discernir -o aparentar que disciernen- entre un vino bueno y uno excelente, de pedir un gin-tonic o un cuba libre exigiendo tanta precisión y tantos detalles que pueden perturbar al camarero, y a la vez no son capaces de justificar su "modus vivendi", posiblemente porque no lo tienen, a pesar de lo cual son capaces de aguantar años y años de lujo en lujo. ¿Quien no ha conocido un "carpanta de la vida?", alguien cuya existencia se limita a buscar el modo de saciar sus concretos y poco elevados gustos.

Me temo que he llevado el personaje demasiado lejos, es posible que el Carpanta que nos presentaba cada semana Escobar no fuera tan complicado y, sobre todo, acababa teniendo menos éxito en sus aspiraciones que esos carpantas de traje caro -aunque a lo mejor sólo tienen uno-, calva disimulada y deportivo nacional, pero no dejó de ser uno de nuestros primeros encuentros con la jeta, el quiero y no puedo y la vida muelle. Escobar falleció en 1994, pero a muchos nos dejó unos personajes que caminaron bastantes años a nuestro paso.


12 comentarios:

tomae dijo...

...yo siempre guardaré en el recuerdo al Profesor Frank de Copenague, del que me extrañaba que hubiera un tipo tan serio que realizara unos inventos tan absurdos (así como los comentarios que se hacían de ellos), aún así me fascinaba. Cuando anunciaban los premios Nobel siempre esperaba que le mencionaran a él.

PD. He "carpanteado" un poco haciendo un par de etapas del Camino en tierras burgalesas...Estoy convencido que en esa situación los huevos fritos con morcilla no provocan colesterol alguno...

paterfamilias dijo...

A mí me gustaba más Zipi y Zape y, ya un poco más mayor, Mortadelo y Filemón. Pero también recuerdo a Carpanta y, como tú, deseaba que algún día pudiera por fin saciar su hambre (no apetito)

Modestino dijo...

Los huevos fritos con morcilla deberían ser declarados patrimonio de la humanidad, Tomae.

LuoLuo dijo...

Donde estén esos teveos que se quiten los japoneses de ahora. Recuerdo que los domingos, me compraban el teveo y era la felicidad completa. Las hermanas Gilda (Leovigilda y Hermenegilda).Rigoberto picaporte solteron de mucho porte. Pitagorin. Rompetechos. Roberto Alcazar y Pedrin. La revista Lyli(Ester y su mundo).Vamos, deberían haberles dado un premio Goya o algo así .Por lo menos.

Modestino dijo...

Cebolleta, Facundo da la vuelta al mundo, el loco Carioco, Doña Urraca, Petra, criada para todo, ... los había a montones.

Maireen dijo...

Yo coleccionaba el Tio Vivo. Además tenía un montón de tomos del DDT antiguo, encuadernados por mi madre. Aprovechando una mudanza cuando yo tenía 17 años, mi padre exigió que nos desprendiéramos de todo aquello, y me arrepiento muchísimo de haber dado aquellos tomos de DDT.

De Carpanta se me quedó grabado el bocadillo que sólo tenía una raspa de sardina dentro del pan. Ahora me encantan los bocadillos de sardinas en conserva, y siempre me acuerdo de Carpanta cuando como uno.

Modestino dijo...

La sardina, efectivamente, es un pez que da mucho más de sí de lo que parece.

Con frecuencia me pasa que me he desprendido demasiado pronto y con ligereza de colecciones que luego me hubiera gustado tener a mano.

susana dijo...

Yo también recuerdo con cariño todos esos tebeos.

sunsi dijo...

Yo me quedo con la operación quirúrgica que le has hecho a Carpanta... Menudas conclusiones, Modestino. Nunca se me hubiera ocurrido calificar de "carpantas" a según qué tipos... Tiene que ser agotador ir por la vida de enterado y aparentar que dominas un asunto o la composición de tal o cual delicatessen sin tener ni idea... Casi mejor pasar por lo que eres aunque se sepa que ignoras determinadas cuestiones.

Me encantaban (y no copio a Pater) "Zipi y Zape" ... "Mortadelo y Filemón"... y "Esther y su mundo"(un toque femenino)

Felices vísperas de la Pilarica, Modestino.

Modestino dijo...

He de reconocer que Esther y Su mundo ni me sonaban; me gustaban Mortadelo y Filemon y también Rompetechos y 13 Rue del Percebe.

veronicia dijo...

No recuerdo haber leído tebeos pero yo adoro Asterix, Tintin y Mafalda...

Modestino dijo...

¿y quién no adora a Asterix, Tintin y Mafalda?, y Obelix, Panoramix, Milú, el Capitán Haddock, Felipe, Manolito, ...